En el nordeste del país, entre bosques infinitos y lagos árticos, regiones poco transitadas como Wild Taiga, conservan una manera de viajar y de vivir que hoy resulta casi excepcional en Europa: sin multitudes y sin ruido. La Taiga (o bosque boreal) de Finlandia —conocida como 'Wild' por lo salvaje de su paisaje natural— es un destino turístico inigualable ubicado en la región de los lagos árticos, una joya escondida que ofrece una auténtica experiencia sin aglomeraciones y alejada del mundanal ruido.
1. Dormir en el bosque y escuchar a los grandes animales de Europa
En esta parte del país es posible observar al oso pardo, el lobo, el alce o el glotón en libertad, desde refugios integrados en el paisaje y con guías especializados. La experiencia combina silencio absoluto, fotografía de naturaleza y una sensación de aislamiento real, difícil de encontrar en otros destinos del norte europeo.
2. Vivir una sauna finlandesa como lo hacen los locales
En esta región del este de Finlandia, la sauna forma parte de la vida diaria, no de un programa turístico. Es un ritual sencillo y profundamente arraigado que se vive en contacto directo con la naturaleza, normalmente en pequeñas cabañas o alojamientos integrados en el bosque.
La experiencia se completa con el baño en lagos de agua pura, incluso en invierno, cuando sumergirse en agua helada o saltar a un agujero abierto en el hielo forma parte de una tradición que conecta cuerpo y entorno.
Lejos del concepto de bienestar comercial, aquí la sauna es una pausa, un momento de silencio y una forma de reconectar con el paisaje, exactamente como lo hacen los locales.
3. Seguir las auroras boreales sin multitudes ni contaminación lumínica
Bajo el óvalo auroral y con cielos oscuros reales, esta zona del país ofrece algunas de las mejores condiciones para ver auroras boreales desde finales de verano hasta bien entrada la primavera.
La diferencia no está solo en el fenómeno, sino en el contexto: lagos sin congelar reflejando luces verdes, bosques en silencio, ausencia total de luces artificiales y hasta avistar osos bajo este espectáculo de la naturaleza.
4. Combinar naturaleza salvaje y grandes festivales culturales
En Finlandia, incluso los festivales se viven de otra manera. En localidades como Kuhmo, reconocida como Ciudad de la Literatura por la UNESCO, es posible asistir a conciertos de música de cámara o encuentros culturales en plena naturaleza, lejos de auditorios convencionales.
5. Recorrer Finlandia a ritmo lento: a pie, en esquís o con raquetas
Olvídate de las rutas exprés. Existen itinerarios que atraviesan parques nacionales, antiguas regiones culturales y pequeños alojamientos rurales, pensados para desplazarse caminando, en esquí de fondo o con raquetas de nieve. Una manera de viajar que conecta con la gastronomía local, los productos del bosque y una idea muy finlandesa del tiempo: menos es más. Te recomendamos la ruta gastronómica por 4 condados, la ruta de esquí de fondo entre hospederías y las travesías con raquetas de nieve por el Parque Nacional de Hossa.
¿Por qué esta es la Finlandia que explica su fama de país feliz?
Finlandia lidera el índice mundial de la felicidad por sexto año consecutivo gracias a una forma de vida anclada en los pequeños placeres cotidianos y en una relación equilibrada con el entorno. En territorios como Wild Taiga, esa filosofía se traduce en experiencias sencillas y respetuosas, desde recorrer bosques y lagos a ritmo lento hasta recolectar alimentos silvestres o observar las auroras bajo cielos sin contaminación lumínica. Aquí, estos gestos no se plantean como producto turístico, sino como una manera de habitar el territorio, respaldada por un compromiso real con la sostenibilidad y el turismo responsable, que preserva el paisaje y la cultura local sin alterar su esencia.