Considerada por muchos como la ruta de senderismo más bonita de España, este lugar demuestra que no siempre hace falta ascender grandes montañas para vivir una experiencia memorable. A veces basta con seguir el contorno de una isla, dejar que el mar marque el ritmo y entender que el verdadero lujo es caminar sin prisa junto a la naturaleza. Senderos de tierra rojiza que se estrechan junto al mar, tramos donde el viento sopla con tanta magia que te deja sal en los labios y horizontes abiertos que permiten ver las aguas cristalinas... Caminar por estos terrenos es una experiencia obligatoria si tu próximo destino está en las Islas Baleares.
La realidad es que esta ruta no es solo un sendero perimetral: es una arteria emocional que conecta a sus habitantes con siglos de memoria. Su reapertura definitiva al uso público en 2012, culminada tras una larga reivindicación social, fue mucho más que un trámite administrativo: representó la restitución de un derecho histórico y cultural profundamente arraigado. Lo mejor de este sendero es que no exige una preparación extrema ni equipamiento técnico; basta con calzado cómodo y tiempo para disfrutar de cada imagen.
El origen del camino habla de siglos de historia: desde la Edad Media hasta la actualidad
Este trayecto se conoce como el Camí de Cavalls, un sendero circular que bordea la costa de Menorca, considerada la joya más serena de las Baleares. Con aproximadamente 185 kilómetros de recorrido, esta ruta histórica rodea toda la isla es uno de los principales atractivos para aquellos que disfrutan de sus días de desconexión con un paso lento. El origen del camino se remonta, según la tradición documentada, al reinado de Jaime II de Mallorca.
La orden real exigía a los caballeros mantener caballo y armamento para defender la costa menorquina de incursiones. Aquellas patrullas ecuestres, vigilando calas y acantilados, fueron trazando un itinerario que acabaría convirtiéndose en un anillo estratégico alrededor de la isla. Durante la dominación británica del siglo XVIII, el gobernador Richard Kane lo reconoció como “camino real” y ordenó conservarlo transitable. Más tarde, bajo administración francesa, el conde de Lannion impulsó su mantenimiento y ampliación.
Sin embargo, el paso del tiempo y la fragmentación de propiedades fueron cerrando tramos, dificultando el tránsito ciudadano. No fue hasta finales del siglo XX cuando una movilización persistente logró revertir la situación. La aprobación de la Ley 13/2000 por el Parlament balear consolidó su uso libre y gratuito, garantizando que el sendero volviera a ser patrimonio colectivo.
El itinerario más emblemático de las Baleares: una ruta costera irremplazable que besa el mar
A día de hoy, el Camí de Cavalls atraviesa algunas de las calas más espectaculares del archipiélago: aguas turquesas que parecen caribeñas, contrastan con los paisajes más campestres. La ruta serpentea entre pinares y muros de piedra seca, desciende hacia calas de arena blanca y vuelve a elevarse sobre cornisas naturales desde las que el Mediterráneo parece eterno.
Puedes recorrer sus 20 fases tanto a pie como en bicicleta e incluso en caballo. Más allá del ejercicio físico o del atractivo turístico, el camino ofrece una experiencia que te permite profundizar con tu 'yo' más sereno y con la admiración por una tierra exquisita, ya que es una de las pocas rutas insulares que conserva íntegra su trazabilidad original, respetando tanto el entorno natural como la huella cultural.