HUELVA, 30 (EUROPA PRESS)
El siluro es un pez invasor para la península ibérica que fue introducido por la mano del hombre en la décadas de los 70 del siglo XX para la pesca deportiva. Poco a poco se ha ido expandiendo, también por la influencia humana, por el Guadalquivir, y ya amenaza Doñana, porque aunque no se ha detectado aún en el parque "sí hay indicios en que está a las puertas". Además, este "superdepredador" ya se encuentra en el Rivera de Huelva, un lugar muy importante para la reproducción de los peces migratorios.
En declaraciones a Europa Press, el investigador de la Estación Biológica de Doñana-CSIC Sergio Bedmar ha explicado que el siluro es un pez "peculiar" y "muy distinto" a los nativos de las península ibérica, primero por su tamaño, ya que "pueda superar los cien kilos", y luego por su carácter de "superdepredador", que es lo que más preocupa a los científicos, ya que "puede comer casi cualquier cosa, documentandose incluso aves y pequeños mamíferos", además de que "no tiene muchos depredadores naturales".
Además, este pez ataca por las vibraciones que percibe por sus bigotes, ya que tiene ojos muy pequeños, por ello, "se mueve muy bien en entornos turbios, que no necesita la visión, precisamente, las condiciones en las que encuentra el bajo Guadalquivir".
La introducción del Siluro en España se remonta al año 1974, según ha explicado el investigador, cuando "un biólogo alemán con intención de tener un pez atractivo hacia la pesca deportiva, lo introduce en un río cerca de Mequinenza (Zaragoza)", aunque hay también teorías de que se introdujo "para controlar poblaciones muy abundantes de carpas en algunos embalses de río Ebro".
Más tarde, en 2011, se detecta en primer ejemplar en el embalse de Iznájar, en Córdoba, siendo el primer registro en el Guadalquivir. Sin embargo, las "alertas" se disparan cuando se detectan varios ejemplares en el Rivera de Huelva, un afluente del anterior, que desemboca muy cerca de la ciudad de Sevilla.
No obstante, el investigador apunta a que "realmente fue una introducción secundaria, es decir, alguien los trajo y los liberó en ese río". Además, poco a poco se ha ido extendiendo, hasta el punto de que un equipo de la Universidad de Córdoba junto a investigadores de Sevilla y Oviedo con diferentes métodos de detección, concluyeron que "su distribución era muy amplia, que estaba prácticamente por todo el bajo Guadalquivir hasta Coria del Río".
Precisamente, Bedmar llama la atención sobre este municipio sevillano, porque que "se encuentra muy cerca de los caños y las corrientes que fluyen desde Doñana al Bajo Guadalquivir, que sería la entrada que podría tener el siluro". No obstante, con la técnica de ADN ambiental, "se detectó en La Señuela, que es una zona incluso mucho más al sur que Coria del Río y mucho más cercana a las puertas de entrada de Doñana".
"Entonces, realmente este es el punto más crítico en el que de verdad se empieza a ser conscientes de que esta invasión está muy cerca de lo que serían las puertas de Doñana", ha advertido.
IMPACTO PARA DOÑANA
El investigador ha recordado que la situación de las comunidades de los peces, la situación en Doñana es "mala", porque las especies nativas, como barbos, pardillas o cormillejas, prácticamente no existen", por lo que los objetivos del siluro podrían ser los peces migradores, que son aquellos que se mueven entre el agua dulce y el mar para completar su ciclo de vida, aunque otra especie que puede ser amenazada es la anguila, que, además, "se encuentra también en una mala situación".
Por otro lado, ha señalado que se han reportado eventos de depredación del siluro sobre aves acuáticas, por lo que "podría ser una preocupación de cara a que esta especie entrara en el parque".
SISTEMA DE DOÑANA
No obstante, el científico ha explicado que el sistema de Doñana se basa en "marismas que se inundan y posteriormente se secan", hábitat que "no le va muy bien al siluro", por lo que si entrara, "se quedaría en los caños y en zonas localizadas".
Al respecto, ha incidido en que, además, entrarían individuos pequeños, porque "el siluro cuando adquiere sus dimensiones mayores, necesita grandes masas de agua y sitios profundos" y Doñana "realmente no reúne esas condiciones". "Por supuesto que puede entrar y puede tener un impacto fuerte, pero podría tener más impacto en otro tipo de sistemas más grandes como podría ser el río principal", es decir, el Guadalquivir, ya que "hay un tramo que se podría considerar Doñana y ese sería un sitio quizás más propicio para ello".
Por otro lado, otro de los condicionantes de Doñana es que "la zona más baja del Guadalquivir, también tiene cierta salinidad", por lo que "en los momentos de grandes lluvias sí que podrían ser propicios para la expansión de la especie". "Yo estoy convencido de que si llegase a Doñana probablemente sería aprovechando uno de estos eventos de grandes inundaciones, que además la zona baja de la cuenca se vuelve mucho menos salina porque lo que llega es muchísima agua dulce y además arrastraría incluso individuos agua abajo", ha manifestado.
Por todo ello, Bedmar ha apostado que finalmente "se detectará". "No tardaremos mucho en verlo en Doñana, será cuestión de tiempo, de que se den las condiciones propicias y creo que ocurrirá".
PREVENCIÓN
Ante esta realidad, la duda surge sobre su posible erradicación, algo sobre lo que el investigación ha señalado que "una vez que la especie está tan abundante y tan ampliamente distribuida, como ocurre ahora mismo en el río, la posibilidad de erradicar es una utopía", porque "no hay medios para ello". De hecho, ha señalado que en Italia se ha intentado, pero "en sitios controlados y no en grandes masas de agua como el bajo Guadalquivir".
Por eso, ha señalado que "lo único que se puede hacer, no solo con el siluro, sino con cualquier especie" es la prevención, es decir, "evitar que se sigan moviendo de un sitio a otro".
Por ello, el científico ha pues el acento sobre "la mano de hombre y sus consecuencias", porque esta especie "ha llegado al bajo Guadalquivir por que alguien lo ha traído, y no de forma natural". "Hay que tomar concienciación de que una vez que tú introduces una especie en un sitio y en este caso una especie tan agresiva y tan dañina como esta, es imposible de revertir", ha enfatizado.
"Además, los daños que estamos haciendo, en el momento en que esa especie se convierte en una invasión, lo que está generando es un cambio a nivel evolutivo. O sea, eso ya va a estar generando ese daño ahí durante el resto de los restos", ha agregado.
RIVERA DE HUELVA
Asimismo, Bedmar ha querido llamar la atención sobre la "importancia" de que el siluro esté presente en el Rivera de Huelva, ya que es "el último tramo que tiene características fluviales para los peces migradores como la anguila o la lamprea, de la que se encontró un ejemplar después de muchísimos años".
"Entonces, es el último tramo de río con buenas condiciones para la reproducción de un montón de especies, o sea, a nivel ecológico y sobre todo a nivel de valor ecológico para muchos peces del bajo Guadalquivir es incluso más importante que Doñana y es uno de los sitios más impactados por el siluro.