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Deportes

Lindsey Vonn: las lesiones y la mentalidad de titanio que marcó su regreso olímpico

Diego Tudares
08/02/2026 19:11:00

Lindsey Vonn llegó a Milano Cortina 2026 con uno de los historiales deportivos más exitosos del esquí alpino, pero también con un expediente médico tan amplio como su palmarés. La estadounidense, campeona olímpica en Vancouver 2010 y cuatro veces ganadora de la Copa del Mundo, intentaba completar uno de los regresos más sorprendentes del deporte de élite a los 41 años.

Su carrera siempre estuvo condicionada por un elevado número de lesiones graves. A lo largo de tres décadas compitiendo, Vonn sufrió fracturas en el codo y el tobillo, múltiples roturas ligamentarias y hasta nueve intervenciones quirúrgicas en sus rodillas. Estas dolencias reflejan el nivel de exigencia de un deporte donde los descensos pueden superar los 130 kilómetros por hora y donde los errores suelen traducirse en impactos violentos.

El deterioro progresivo de su rodilla derecha la obligó a retirarse en 2019, tras años compitiendo con dolor crónico. Sin embargo, su regreso al circuito internacional en 2025 estuvo marcado por un hito médico y deportivo: la implantación de una prótesis parcial de titanio en esa articulación, una solución quirúrgica poco habitual en deportistas de alto rendimiento que evidenciaba tanto la gravedad de sus lesiones como su determinación por volver a competir.

Antes del descenso olímpico de este domingo, Vonn atravesaba una situación física extremadamente compleja. Aunque había logrado recuperar competitividad y llegó a los Juegos Olímpicos de Invierno como líder en la clasificación de descenso de la Copa del Mundo, su estado corporal distaba de ser el de una atleta sin ataduras.

Días antes de la prueba olímpica sufrió una caída en Crans Montana que provocó una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, además de una contusión ósea y daños en el menisco. La lesión se sumaba a la prótesis en la rodilla derecha, lo que implicaba competir con ambas articulaciones comprometidas.

Pese a ese contexto médico, la esquiadora decidió participar en la prueba olímpica. Su presencia respondía tanto a su deseo de cerrar su carrera en un escenario emblemático como Cortina d’Ampezzo —donde acumulaba doce victorias en la Copa del Mundo— como a su confianza en su experiencia técnica para compensar sus limitaciones físicas.

A pesar de marcar el tercer mejor tiempo en el entrenamiento del sábado, hoy sufrió una grave caída apenas 13 segundos después de empezar su carrera.

El accidente que sufrió en el descenso reflejó la fragilidad de ese equilibrio. Apenas segundos después de iniciar la bajada, perdió el control tras golpear una puerta con el hombro, cayendo violentamente y obligando a su evacuación en helicóptero. El episodio ocurrió apenas nueve días después de su anterior lesión. Fue evacuada en helicóptero y, según los últimos informes, ha sido operada por una fractura en la pierna.

El peso psicológico: un legado deportivo entre el éxito y la resistencia

Uno de los rasgos más analizados de la trayectoria de Vonn ha sido su fortaleza mental. A lo largo de su carrera, compitió repetidamente con dolencias físicas graves, convirtiendo esa resistencia psicológica en parte de su identidad deportiva.

En los Juegos Olímpicos de Turín 2006, por ejemplo, participó en varias pruebas menos de 48 horas después de una caída que la llevó al hospital para lograr un impresionante octavo lugar. Este patrón de comportamiento se repitió durante años, consolidando su reputación como una atleta capaz de asumir riesgos físicos extremos para mantenerse en la élite.

Su regreso tras casi seis años retirada también respondió a esa mentalidad. Más que un simple intento competitivo, su participación en Milano Cortina representaba un desafío personal frente a las limitaciones y las secuelas acumuladas por décadas de competición.

El caso de Vonn también refleja una característica estructural del esquí alpino: su elevada tasa de lesiones. El descenso es una de las disciplinas más peligrosas del deporte olímpico, combinando velocidad, irregularidades del terreno y saltos que pueden superar los 40 metros.

 

La repetición de impactos, la exigencia biomecánica sobre las rodillas y el riesgo permanente de caídas convierten a esta disciplina en una de las más agresivas para el cuerpo humano. En ese contexto, la longevidad competitiva de Vonn resulta excepcional, pero también explica el nivel de deterioro físico que acumuló.

La trayectoria de Lindsey Vonn combina resultados históricos con una narrativa centrada en la resistencia ante la adversidad física. Con 84 victorias en la Copa del Mundo y múltiples títulos internacionales, su figura se consolidó como una de las más influyentes del esquí alpino moderno.

El accidente en Milano Cortina podría representar el cierre de una carrera marcada tanto por la excelencia deportiva como por una constante lucha contra las limitaciones. Más allá del resultado olímpico, su trayectoria refleja la compleja relación entre rendimiento extremo, salud física y longevidad en el deporte profesional. @mundiario

por KaiK.ai