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Deportes

Horner y cómo Mateschitz frustró el fichaje de Fernando Alonso por Red Bull

Rafael Adolfo Vásquez
20/10/2026 19:11:00

La historia contemporánea del automovilismo descansa a menudo sobre bifurcaciones invisibles que alteran para siempre el destino de sus grandes figuras. A escasas horas de que su autobiografía oficial irrumpa en las librerías este 22 de octubre, Christian Horner ha comenzado a levantar la alfombra de los despachos de Milton Keynes para desgranar los episodios más confidenciales de sus dos décadas en el muro de Red Bull. Entre confesiones de trastienda y anécdotas de garaje, el exdirigente británico destapó el grado de concreción que alcanzó el desembarco de Fernando Alonso en la estructura austriaca, una operación que no se quedó en un simple sondeo de cortesía, sino que rozó la firma sobre el papel.

Aunque en fechas recientes se había ventilado una tentativa tardía en 2025 para colocar al piloto ovetense en el mismo box que Max Verstappen, el verdadero momento culminante se gestó mucho tiempo atrás. En una distendida charla concedida al podcast especializado The Race, el antiguo mandatario del equipo de las bebidas energéticas admitió que los cimientos de aquella sociedad estuvieron a punto de fraguar en la antesala del curso 2009, en una coyuntura donde el piloto español buscaba desesperadamente una salida airosa tras una etapa asfixiante en Woking.

El bicampeón mundial había desembarcado en McLaren con el cartel de monarca indiscutible del Gran Circo, pero la irrupción imprevista de un jovencísimo Lewis Hamilton desató un incendio interno que pulverizó la armonía del garaje británico. Atrapado en una guerra civil deportiva contra la gestión de Ron Dennis, Alonso decidió romper amarras de inmediato para el curso 2008, abriendo un periodo de incertidumbre en el que las conversaciones con Horner se aceleraron de manera vertiginosa hasta alcanzar el punto de no retorno de la redacción contractual.

"Con Alonso estuvimos más cerca. Hubo hasta un intercambio de documentos para que viniera después de su etapa en McLaren", reconoció sin tapujos el expreparador inglés. Aquella ofensiva legal contemplaba el desembarco del asturiano en un proyecto que todavía no conocía las mieles del triunfo, pero que ya afinaba bajo la batuta aerodinámica de Adrian Newey los monoplazas que estaban llamados a aplastar a la competencia en el siguiente ciclo reglamentario.

El escollo insalvable que terminó descarrilando la operación no provino de exigencias monetarias ni de celos por el estatus en la pista, sino de la duración temporal del compromiso. Alonso se mostraba inflexible en su deseo de rubricar una vinculación de apenas una sola campaña, una condición que chocó frontalmente con el criterio del fundador del imperio austriaco, Dietrich Mateschitz. La directiva recelaba profundamente de servir como una simple sala de espera mientras el piloto amarraba su futuro definitivo con Ferrari, exigiendo dos ejercicios completos o la ruptura inmediata de los contactos.

La maniobra de Briatore con Mark Webber y los títulos que no fueron

En medio de aquel tira y afloja de despachos, la figura de Flavio Briatore emergió como el gran catalizador dispuesto a saltarse cualquier protocolo diplomático. El magnate transalpino, que en aquella época compaginaba la representación del corredor español con la dirección de Renault, intentó una carambola de altísimo riesgo proponiendo un trueque directo que implicaba sacrificar el asiento de Mark Webber en Red Bull para instalar a Alonso, advirtiendo a Horner de que con el ovetense a los mandos la corona mundial quedaba garantizada de inmediato.

El testimonio del exjefe de equipo describe con nitidez la fascinación que siempre profesó hacia el pilotaje del asturiano, a quien sitúa en un escalón técnico sensiblemente superior a lo que reflejan las frías tablas de resultados. Horner no vaciló al reflexionar sobre el impacto que habría tenido ver al talento de Oviedo subido a los imbatibles monoplazas azules durante el cuatrienio dorado que finalmente capitalizó Sebastian Vettel.

"Hubiese sido interesante ver qué habría podido hacer Fernando Alonso. Quizá tendría más de los dos mundiales que tiene. Yo creo que es un talento superior a los que ha conseguido estadísticamente en su carrera", confesó el británico con una mezcla de admiración y nostalgia, admitiendo que el desenlace de aquel desencuentro contractual privó al deporte de una alianza que prometía registros estratosféricos.

La mirada retrospectiva sobre aquel cruce de destinos evidencia cómo una decisión preventiva de Mateschitz condicionó el reparto de coronas de toda una década. Mientras el piloto de Oviedo optó por un puente temporal en Renault antes de vestirse de rojo en Maranello —donde acarició la gloria en dos desenlaces agónicos precisamente frente a Red Bull—, la escuadra energética construyó una hegemonía aplastante sin necesidad de alterar su política de blindaje institucional a largo plazo.

El libro de memorias de Christian Horner desentierra uno de los grandes misterios no resueltos de la Fórmula 1 contemporánea. El expediente de Fernando Alonso y Red Bull descansará para siempre en el cajón de las oportunidades perdidas por apenas unos meses de contrato; una simple firma que jamás se estampó y que privó al automovilismo de contemplar al talento más voraz de su generación a los mandos del bólido más dominante de la era moderna. @mundiario

por Mundiario