La dolorosa eliminación de la selección de Francia en las semifinales del Mundial 2026 frente a España (0-2) no solo ha dejado una profunda decepción en el país galo, sino que ha acelerado de forma definitiva el fin de un ciclo histórico. Tras 14 años de luces y sombras bajo las directrices de Didier Deschamps, que incluyeron un Mundial, una Nations League y dos dolorosas finales perdidas, Les Bleus se preparan para abrazar una nueva era. El relevo en el banquillo es ya un secreto a voces y la identidad del sucesor no genera debate en las calles de París: Zinedine Zidane está listo para asumir el mando y devolver la ilusión al fútbol francés.
Aunque Francia todavía debe disputar el partido por el tercer y cuarto puesto de la cita mundialista frente a Inglaterra, la opinión pública y los medios ya miran de reojo la presentación oficial de Zizou. Se especula que este anuncio formal podría producirse la próxima semana, una vez concluya el torneo en tierras norteamericanas. El presidente de la Federación Francesa de Fútbol, Philippe Diallo, ya adelantaba antes de la cita mundialista que tenía muy claro el nombre del elegido. La llegada de la leyenda marsellesa ha sido celebrada con un tremendo optimismo por parte de excompañeros de vestuario en la mítica generación de 1998 como Robert Pires y Alain Boghossian.
Para Robert Pires, la derrota en semifinales contra el bloque español resulta muy dolorosa, pero insiste en que el futuro de la selección francesa es hermoso y prometedor bajo la nueva dirección. El excentrocampista del Arsenal considera que Zidane tiene el conocimiento necesario para reconducir el rumbo de la plantilla y evitar que se repitan los errores tácticos cometidos ante la Roja. No obstante, Pires quiso romper una lanza a favor de la trayectoria de Deschamps, asegurando que su legado tras más de una década es sumamente positivo y ha brindado enormes alegrías al país.
Por su parte, Alain Boghossian ha querido poner el foco en la necesidad de dar un salto cualitativo a nivel colectivo para evitar nuevos tropiezos en las grandes citas de la Fifa. El exinternacional francés apuntó que el gran problema de Francia ha sido su excesiva dependencia de las individualidades y del talento puro de sus grandes estrellas mundiales. Este factor provocó que el bloque se desmoronara por completo ante la cohesión, la disciplina y la excelente comunicación asociativa demostrada por la rejuvenecida selección de Luis de la Fuente.
De acuerdo al diario Marca, Zidane tendrá la difícil pero ilusionante tarea de aprovechar el enorme legado organizativo y la mentalidad ganadora de la era Deschamps, pero aportando una identidad táctica mucho más clara y vistosa. El técnico galo no ha querido perder el tiempo durante sus meses de inactividad y ya trabaja de forma muy activa en la planificación deportiva de su nuevo proyecto de selección. Según revelan diversas fuentes cercanas al entorno del marsellés, Zizou ha mantenido constantes reuniones con sus colaboradores más cercanos para diseñar el plan estratégico de cara a la Eurocopa de 2028.
El cuaderno de bitácora de ZZ para liderar la reconstrucción francesa
El futuro cuerpo técnico de la selección francesa estará integrado por los colaboradores más fieles de Zidane durante su exitosa etapa en los banquillos del Real Madrid. Hombres de la total confianza del preparador galo como David Bettoni y Hamidou Msaidie ya forman parte activa de las videollamadas y sesiones de trabajo estratégico que se realizan semanalmente. Este grupo de profesionales tiene la misión de analizar a fondo el rendimiento de cada futbolista seleccionable para confeccionar una lista de plenas garantías competitivas de cara a los próximos compromisos del calendario internacional.
A lo largo de las retransmisiones del certamen de la Fifa en tierras americanas, Zidane ha identificado una base de talento muy sólida sobre la que edificar su propuesta futbolística asociativa. El exentrenador madridista se muestra muy entusiasmado con el potencial de la plantilla actual, cuyo juego dista mucho de la alarmante pobreza ofensiva que ofreció el equipo en la Eurocopa de 2024. Su gran obsesión en la pizarra pasa por recuperar la figura de un centrocampista creativo que actúe en la zona de tres cuartos para dotar de fluidez a la circulación del balón.
En este sentido, el nombre de Michael Olise se ha convertido en la gran debilidad del nuevo seleccionador de cara a la reestructuración del once titular francés. El deslumbrante futbolista del Bayern Múnich, que ya deslumbró al planeta en los Juegos Olímpicos de París, ha convencido por completo a Zidane gracias a su finura técnica y su tremenda visión de juego. El estratega marsellés está convencido de que la sociedad entre el centrocampista bávaro y Kylian Mbappé será la piedra angular sobre la que gire el ataque del equipo nacional.
La asimilación de la dolorosa experiencia vivida ante España se presenta como el principal desafío psicológico que la plantilla de Les Bleus deberá superar antes de iniciar la fase de clasificación europea. Los analistas deportivos franceses coinciden en señalar que la madurez de la nueva hornada de jugadores es el mejor indicador de su capacidad para digerir la adversidad y salir fortalecidos del bache. El banquillo de la selección de Francia demandará desde el primer compromiso oficial una versión sólida, concentrada y comprometida con el nuevo libreto táctico de Zinedine Zidane.
Por el momento, la mente de los futbolistas convocados permanece plenamente enfocada en cerrar su andadura en la cita norteamericana de la mejor manera posible antes de emprender las vacaciones estivales. La delegación que dirige provisionalmente Didier Deschamps intentará lavar la imagen ofrecida en la ronda de semifinales cuajando una actuación convincente frente al combinado inglés en el partido por el tercer cajón del podio. El silbato de este fin de semana marcará la despedida de un ciclo glorioso y el nacimiento de una ilusionante etapa que promete devolver a Francia al trono europeo. @mundiario