Cada verano hay un rincón de Burgos que se convierte en un auténtico espectáculo para los sentidos, sobre todo la vista y el olfato. Los campos de lavanda de Caleruega tiñen el paisaje de un intenso color violeta y llenan el aire de un aroma único e inconfundible, transformándose en uno de esos lugares que merecen la pena descubrir con la calma necesaria.
Pero esta escapada a Caleruega va mucho más allá de una fotografía para tus redes sociales entre flores. Muy cerca de este punto tienes pueblos con encanto como Valdeande, Espinosa de Cervera o Arauzo de Miel donde el patrimonio, la tranquilidad y la esencia rural te van a hacer alucinar. Además, si te apasiona la historia, la siempre impresionante ciudad romana de Clunia Sulpicia que te permitirá viajar dos milenios atrás entre sus calles, sus mosaicos y su teatro.
Por si todo esto fuera poco, la zona es también un paraíso para los amantes de la naturaleza. Con paciencia y unos prismáticos, es fácil avistar algunas de las aves más emblemáticas de la península ibérica como el buitre leonado que majestuosos sobrevuela la zona, el colorido abejaruco europeo que, entre lavandas tratará de comerse algún abejorro, el mochuelo que siempre observa discreto o disfrutar del elegante vuelo del águila calzada. Pero también especies como la collalba gris, el busardo ratonero, la lavandera cascadeña o el pinzón vulgar.
En nuestro recorrido hemos podido fotografiar todas estas especies y compartirlas contigo.
Desde nómadas ocasionales hemos elaborado una guía completa para descubrir La guía definitiva de los Campos de Lavanda de Caleruega (Burgos).
¿Quién somos Nómadas Ocasionales? Conócenos. @mundiario