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El PP exige “coherencia” al PNV y le reta a dar pasos tras pedir un adelanto electoral a Sánchez

Diego Tudares
25/05/2026 18:03:00

La política española atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión parlamentaria desde el inicio de la legislatura. El detonante ha sido el endurecimiento del discurso del Partido Nacionalista Vasco contra el Gobierno de Pedro Sánchez tras la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el caso relacionado con el rescate de Plus Ultra.

El líder del PNV, Aitor Esteban, afirmó que sería “irresponsable” que el Ejecutivo continuara “más allá de 2026, sin rumbo, sin una mayoría estable y con una agenda descontrolada y judicializada”. Sus palabras provocaron una inmediata reacción del Partido Popular, que ha decidido aumentar la presión sobre los socios parlamentarios del Gobierno y, especialmente, sobre los nacionalistas vascos.

El portavoz nacional del PP, Borja Sémper, fue contundente: “Si el PNV cree de verdad que alargar esta situación es irresponsable, el PNV debe asumir que seguir sosteniendo esta situación también es irresponsable. Las palabras solo no valen”.

La estrategia del PP en esta fase de la crisis resulta significativa. Aunque el partido liderado por Alberto Núñez Feijóo no descarta una moción de censura, evita por ahora liderar una ofensiva parlamentaria directa sin garantías de éxito.

En lugar de eso, Génova ha optado por situar toda la presión política sobre los socios que sostienen al Ejecutivo. El mensaje es claro: si los aliados de Sánchez consideran que el Gobierno está agotado políticamente, deben actuar en consecuencia. “Son los socios los que deben moverse. No vale con declaraciones, hay que dar pasos y nosotros estaremos a la altura de las circunstancias”, afirmó Sémper tras la reunión del comité de dirección popular.

El PP intenta así evitar el riesgo de presentar una moción fallida que termine reforzando políticamente a Sánchez. Feijóo es consciente de que registrar una iniciativa sin los apoyos suficientes podría interpretarse como una victoria parlamentaria del Gobierno, incluso en medio del desgaste judicial y político que atraviesa.

Por eso, la dirección popular insiste en mantener la presión pública mientras observa si el PNV o Junts per Catalunya muestran señales reales de ruptura con La Moncloa.

La moción instrumental: elecciones sin gobernar

Uno de los elementos más llamativos del debate es la idea de una moción de censura “instrumental”. Feijóo ha dejado caer en distintas ocasiones que estaría dispuesto a encabezar una moción cuyo único objetivo fuese convocar elecciones inmediatamente después. “La moción de censura no la haría para gobernar con Junts y con el PNV, la plantearía para convocar elecciones”, explicó semanas atrás.

Ese planteamiento busca desmontar uno de los principales argumentos del PNV y de otros socios del Gobierno: el rechazo a facilitar una mayoría que dependa de Vox. Sin embargo, aunque el PP insiste en esa fórmula técnica, ni el PNV ni Junts han dado señales de estar dispuestos a apoyar una operación de ese tipo.

De hecho, el portavoz del PNV en el Parlamento Vasco, Joseba Díez Antxustegi, enfrió rápidamente las especulaciones: “Una cosa es ser muy crítico con Sánchez y otra cosa, muy diferente, es hablar de una moción de censura o de impulsar otras hipótesis. Eso no va a pasar”.

La posición del PNV refleja un equilibrio político extremadamente delicado. Los nacionalistas vascos quieren marcar distancia respecto al desgaste del Gobierno, pero sin provocar una caída inmediata del Ejecutivo que pueda terminar fortaleciendo al bloque de derechas. Además, el partido vasco sabe que una eventual moción de censura apoyada indirectamente por Vox tendría un enorme coste político dentro del electorado nacionalista.

Por eso, las declaraciones de Aitor Esteban parecen responder más a una advertencia estratégica que a una ruptura. El PNV transmite incomodidad con la situación política, con la judicialización creciente y con la debilidad parlamentaria del Gobierno, pero no parece dispuesto a provocar un cambio de mayoría.

El PP, consciente de esa ambigüedad, intenta convertir las palabras del PNV en una contradicción política pública. “Las palabras solo no valen”, repite Sémper, buscando presentar a los nacionalistas como corresponsables de la continuidad de Sánchez.

 

Feijóo opta por la prudencia

A pesar del endurecimiento del discurso, el PP mantiene una estrategia de prudencia calculada. “No vamos a hacer cosas extravagantes”, insistió Sémper.

Esa cautela responde a varios factores. Por un lado, el PP considera que el desgaste del Gobierno todavía puede aumentar si continúan avanzando las investigaciones judiciales. Por otro, Feijóo quiere evitar aparecer como dependiente de pactos complejos con partidos nacionalistas o independentistas.

En Génova creen que el tiempo juega ahora a favor de la oposición. La idea dominante es dejar que la presión política, mediática y judicial siga creciendo mientras el Gobierno enfrenta una legislatura cada vez más complicada. De ahí que el PP no esté moviendo todavía contactos formales para articular una moción. La dirección popular prefiere mantener abiertos canales de comunicación discretos con todos los grupos —excepto EH Bildu— mientras observa cómo evolucionan las tensiones dentro de la mayoría parlamentaria.

La crisis abierta tras la imputación de Zapatero ha acelerado un escenario político ya extremadamente frágil. El Gobierno continúa defendiendo su intención de agotar la legislatura hasta 2027, pero cada vez más actores políticos cuestionan esa viabilidad. @mundiario

por KaiK.ai