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Animales

Perros y humanos: un vínculo de más de 15.000 años que redefine la historia en Europa

Diego Tudares
26/03/2026 03:59:00

La idea del perro como “mejor amigo del hombre” deja de ser una metáfora cuando se convierte en un hecho científicamente medible. Un estudio reciente publicado en la revista Nature aporta una evidencia contundente: la relación entre humanos y perros en Europa se remonta, al menos, a hace más de 15.000 años.

Este hallazgo no solo amplía el horizonte temporal de la domesticación, sino que también obliga a replantear cómo y por qué surgió uno de los vínculos más duraderos de la historia.

El trabajo, liderado por instituciones como el Francis Crick Institute, la University of East Anglia y el Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology, se basa en el análisis de ADN antiguo de más de 200 restos de cánidos hallados en distintos puntos de Europa. Gracias a técnicas avanzadas, los investigadores lograron identificar con precisión qué restos pertenecían a perros y cuáles a lobos, resolviendo una de las principales dificultades de este campo.

Uno de los descubrimientos más relevantes es la identificación de un perro de hace 14.200 años en la cueva de Kesslerloch, en Suiza, así como otro ejemplar aún más antiguo —de 15.800 años— encontrado en Anatolia, actual Turquía. Estos hallazgos no solo confirman la presencia temprana de perros domesticados, sino que evidencian que ya convivían estrechamente con humanos, incluso antes del desarrollo de la agricultura.

Este dato es clave. Hasta ahora, se asumía que la domesticación animal estaba vinculada al sedentarismo agrícola. Sin embargo, el estudio demuestra que los cazadores-recolectores ya alimentaban a estos animales, convivían con ellos e incluso los enterraban junto a humanos, lo que sugiere un componente simbólico o ritual. En otras palabras, el perro no fue solo una herramienta útil, sino también un compañero significativo desde etapas muy tempranas.

El análisis genético también aporta otra conclusión relevante: todos los perros europeos antiguos parecen descender de una misma población de lobos de Eurasia oriental. Esto descarta, al menos en parte, la hipótesis de múltiples domesticaciones independientes en Europa. En cambio, apunta a un origen común y a una posterior expansión, acompañando los movimientos humanos a lo largo del continente.

En este sentido, el estudio revela que la evolución de los perros está estrechamente ligada a la de los humanos. Cuando los agricultores del Neolítico migraron desde el suroeste asiático hacia Europa, sus perros no reemplazaron completamente a los existentes. Por el contrario, hubo una mezcla genética: los perros de los cazadores-recolectores locales contribuyeron significativamente al acervo genético de las poblaciones caninas posteriores.

Este patrón sugiere una convivencia compleja entre culturas humanas y sus animales. Lejos de un reemplazo abrupto, lo que se observa es una integración progresiva, donde tanto humanos como perros adaptaron sus relaciones y roles en función de los cambios sociales y económicos. De hecho, los perros actuales en Europa aún conservan una parte importante de ese legado genético prehistórico.

Otro aspecto destacable del estudio es metodológico. La utilización de técnicas como la “captura por hibridación” permitió recuperar ADN útil de restos extremadamente antiguos, a menudo contaminados por microorganismos. Este avance no solo mejora la precisión en la identificación de especies, sino que abre la puerta a reconstrucciones más detalladas de la evolución animal.

Sin embargo, a pesar de estos avances, el estudio deja abiertas varias preguntas. Aún no está completamente claro dónde se produjo exactamente la primera domesticación ni cómo se extendió el perro por distintas regiones. Tampoco se conoce con precisión qué factores impulsaron ese acercamiento inicial entre humanos y lobos: ¿fue una relación oportunista basada en la comida, o existía ya algún tipo de cooperación?

En cualquier caso, la investigación refuerza una idea central: la historia del perro es inseparable de la historia humana. No se trata solo de un animal domesticado, sino de una especie que ha evolucionado en paralelo con nosotros, adaptándose a nuestras formas de vida y, en muchos casos, influyéndolas. @mundiario

por KaiK.ai