La investigación sobre la geología marciana da un nuevo giro tras un estudio que concluye que algunos de los volcanes más “jóvenes” de Marte presentan una complejidad mucho mayor de la estimada anteriormente. El análisis, publicado en la revista científica Geology, revela que estas estructuras volcánicas no se formaron mediante una única erupción breve, sino a través de procesos magmáticos prolongados que evolucionaron durante largos periodos bajo la superficie del planeta.
El hallazgo modifica la visión tradicional sobre la actividad volcánica marciana. Durante décadas, los científicos consideraron que Marte había experimentado episodios volcánicos relativamente “simples” en su etapa más reciente, caracterizados por erupciones limitadas y sistemas magmáticos menos activos que los terrestres.
Sin embargo, las nuevas evidencias indican que, incluso en sus fases volcánicas más tardías, el planeta mantenía sistemas internos complejos capaces de generar múltiples fases eruptivas.
El estudio se centró en un sistema volcánico situado al sur de Pavonis Mons, uno de los mayores volcanes del planeta. Un equipo internacional de investigadores, integrado por especialistas de universidades europeas y estadounidenses, combinó cartografía detallada de la superficie con análisis mineralógicos obtenidos mediante observaciones orbitales. Esta metodología permitió reconstruir la evolución volcánica de la región con un nivel de detalle sin precedentes.
Los resultados mostraron que el sistema volcánico experimentó varias fases de erupción. Inicialmente, el magma emergió a través de grietas en la superficie, generando extensos flujos de lava. Posteriormente, la actividad volcánica se concentró en puntos específicos que formaron conos volcánicos. Aunque estas manifestaciones superficiales parecían responder a procesos distintos, los investigadores comprobaron que todas estaban alimentadas por un mismo sistema magmático subterráneo.
El análisis de los minerales presentes en las formaciones volcánicas fue clave para comprender esta evolución. Cada fase eruptiva dejó una firma mineral distinta, lo que permitió rastrear cómo el magma cambiaba con el tiempo. Estas variaciones sugieren que el material fundido pudo originarse a diferentes profundidades y permanecer almacenado durante periodos prolongados antes de emerger a la superficie.
Esta dinámica recuerda a procesos volcánicos observados en la Tierra, donde los sistemas magmáticos pueden evolucionar durante miles o millones de años.
La investigación también destaca la importancia de las tecnologías orbitales para estudiar Marte. Debido a la imposibilidad actual de obtener muestras directas de la mayoría de las regiones volcánicas marcianas, los científicos dependen de sensores remotos capaces de analizar la morfología del terreno y la composición mineral desde el espacio. La combinación de estas herramientas ha permitido revelar la complejidad interna del planeta sin necesidad de exploraciones físicas directas.
Desde un punto de vista geológico, los resultados sugieren que Marte pudo mantener actividad interna durante más tiempo del que se pensaba. Esto abre nuevas líneas de investigación sobre la evolución térmica del planeta, su estructura interna y la posibilidad de que ciertos procesos volcánicos hayan influido en la atmósfera y en las condiciones ambientales del pasado marciano. Además, comprender estos sistemas puede aportar pistas sobre la actividad volcánica en otros planetas rocosos del sistema solar.