La guerra abierta en Oriente Próximo ha desatado una disputa política dentro de España que refleja las tensiones diplomáticas más amplias en Occidente. Mientras el Gobierno intenta sostener una posición de rechazo a la guerra y defensa de la vía diplomática, la oposición acusa al Ejecutivo de incoherencia estratégica.
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha centrado su crítica en lo que considera una contradicción fundamental del discurso gubernamental: proclamar públicamente un “no a la guerra” y, al mismo tiempo, mantener compromisos militares con los aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Según el dirigente popular, el Ejecutivo estaría utilizando el rechazo al conflicto como un mensaje político interno, mientras en la práctica continúa participando en operaciones vinculadas al dispositivo militar aliado en la región. La crítica se intensificó tras la decisión de España de desplegar la fragata Cristóbal Colón (F-105) en el Mediterráneo oriental para reforzar la seguridad de Chipre, considerado el flanco oriental de la Unión Europea.
“Dice que rechaza el uso de las bases americanas y a las pocas horas despegan aviones de Rota hacia Oriente Próximo. Dice no a la guerra al mismo tiempo que manda una fragata de guerra a la guerra en lógico cumplimiento con los compromisos de la OTAN. Y lo que ya es el colmo: polemiza con Trump en público el mismo día que se acerca a su embajador, en privado... como siempre, Pedro Sánchez miente”, criticó Feijóo en un acto en el Congreso por el Día de la Mujer, al que los populares han invitado a la disidente cubana Rosa María Payá, hija del también disidente fallecido Oswaldo Payá, y a la periodista iraní en el exilio Masih Alinejad para “reivindicar este 8- M con el feminismo de verdad”.
La acusación de incoherencia al “no a la guerra”
Durante el acto, el líder popular sostuvo que el Gobierno intenta reconstruir el símbolo político del “no a la guerra”, popularizado durante la guerra de Irak en 2003, mientras mantiene sus compromisos militares con los aliados estadounidenses inmersos en el conflicto. En su discurso acusó a Sánchez de “manosear la política exterior con fines personales”, sugiriendo que el Ejecutivo utiliza el conflicto internacional para reforzar su posicionamiento político doméstico.
“No le reconozco a Sánchez ninguna superioridad moral para hablar de paz, ni de Estado de derecho ni de patriotismo”, ha defendido el jefe de la oposición, para después subrayar que “el régimen iraní no es ninguna victima, es el victimario” y acusar al presidente del Gobierno español de “avalar” la dictadura de Irán. “Si no tienes respuesta contra la tiranía, tu supuesto pacifismo es un cheque en blanco o un aval a la dictadura”, remachó.
También reprochó al Gobierno su negativa inicial a facilitar a Washington el uso de las instalaciones militares de la Base Naval de Rota y la Base Aérea de Morón, mientras —según su interpretación— continuaban produciéndose movimientos logísticos hacia Oriente Próximo.
Entre el apoyo a la ofensiva y el llamamiento a la desescalada
Pese al tono crítico hacia el Ejecutivo, Feijóo ha empezado a matizar su propio posicionamiento sobre la intervención militar.
En sus primeras declaraciones tras la ofensiva estadounidense, el líder del PP se mostró comprensivo con la operación militar, argumentando que el régimen iraní es responsable de graves vulneraciones de derechos humanos. Sin embargo, conforme el conflicto se ha intensificado, su discurso ha incorporado un elemento de prudencia diplomática.
En su intervención más reciente, Feijóo abrió su exposición con un llamamiento a “la contención, evitar la escalada y volver a la negociación”. Esta apelación se dirige, según explicó posteriormente, “a todas las partes implicadas”, incluido el presidente estadounidense Donald Trump.
El mensaje refleja un ajuste del discurso popular hacia posiciones más próximas a las de otros gobiernos europeos, que buscan evitar una ampliación regional del conflicto.
Derechos humanos, legitimidad y el dilema occidental
El argumento central que el líder del PP mantiene para justificar la comprensión hacia la ofensiva militar se basa en la situación interna de Irán. En su discurso, evocó las protestas de mujeres iraníes contra el régimen y defendió que Occidente no debe ignorar esas vulneraciones. “La elección es simple: o estamos al lado de las mujeres y hombres que se juegan la vida al quitarse el velo y manifestarse, o estamos al lado de quienes los encarcelan por ello. Nosotros elegimos estar con ellas, con sus derechos”, reivindicó el líder de la oposición.
Aun así, el énfasis en la contención refleja la creciente preocupación internacional por el riesgo de escalada militar. El conflicto amenaza con desestabilizar aún más Oriente Próximo y provocar consecuencias económicas globales, especialmente en los mercados energéticos.
En este contexto, el debate político español reproduce una tensión más amplia presente en Europa: cómo conciliar la defensa de los derechos humanos con el respeto al derecho internacional y el temor a una guerra regional de mayor escala. @mundiario