Spike Fearn y Angourie Rice protagonizan Finding Emily (sin título de estreno confirmado en España), la ópera prima como directora de Alicia MacDonald, una comedia romántica británica que actualiza el género con humor, ingenio y un pulso muy propio de la Generación Z. La película sigue a Owen Brompton, un aspirante a músico de buen corazón, que tras una noche confusa en el club de estudiantes cree haber conocido al amor de su vida. El problema es que solo se queda con un nombre, Emily, y un número de teléfono incompleto.
Esa búsqueda casi absurda lo lleva hasta Emily Raine, una estudiante de psicología que decide ayudarlo sin revelarle su verdadero motivo: necesita un caso real para completar su tesis sobre la naturaleza autodestructiva del amor romántico. Owen se convierte, sin saberlo, en su particular experimento, y la química entre ambos empieza a crecer mientras ella insiste en tratarlo como un simple dato de estudio.
Una herencia de Working Title con acento propio
La producción llega de Working Title Films, la compañía que definió la comedia romántica británica con títulos como Four Weddings and Funeral o Notting Hill. Ese ADN se nota en el tono agridulce y en las situaciones embarazosas que atraviesan la trama, aunque MacDonald y la guionista Rachel Hirons introducen una mirada generacional que evita que la historia se sienta repetida. La cinta se rodó en Manchester, ciudad que aparece retratada con una intimidad cálida gracias a la fotografía de Rachel Clark, y que aporta también una banda sonora con ecos de Oasis y Joy Division.
El guion se atreve además a jugar con el cliché sin caer en él: cuando la historia roza lo cursi, lo asume con autoconciencia, y son precisamente esos momentos los que terminan funcionando mejor gracias a la naturalidad del reparto.
Un enredo que se vuelve viral
La trama da un giro cuando Emily convence a Owen de enviar un correo masivo a las 318 estudiantes llamadas Emily matriculadas en la universidad. La idea, tan ingenua como desastrosa, provoca un escándalo instantáneo en el campus que pronto se vuelve viral y convierte a Owen en un meme conocido como Email Guy. A partir de ahí, la película reflexiona con inteligencia sobre cómo la vida en línea irrumpe en la vida real, integrando parodias de TikTok dentro de una narrativa ágil y bien editada por Phil Hignett.
El guion de Hirons encuentra además equilibrio al abordar la cultura de la cancelación en internet, sin simplificar ni a Owen, que resulta torpe pero no malintencionado, ni a las mujeres que reaccionan, con razón, ante un comportamiento invasivo. Angourie Rice construye a una Emily con matices morales reales, mientras que Fearn aporta una ingenuidad esperanzadora que evita que su personaje se convierta en una caricatura.
El reparto secundario también deja huella, con Minnie Driver como una decana universitaria memorable, en un conjunto que refuerza la sensación de que Finding Emily sabe exactamente cuándo apoyarse en el cliché romántico y cuándo subvertirlo. El resultado es una comedia que demuestra que las historias de amor no siempre siguen la lógica de un experimento, y que ese desorden es, precisamente, lo que las hace funcionar.