El Gobierno ha pasado de la tensión máxima a la ofensiva política tras los primeros días de la crisis del hantavirus vinculada al crucero MV Hondius. Con el desembarco completado, varios contagios detectados y los pasajeros ya repartidos en distintos dispositivos sanitarios europeos, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha salido públicamente a defender la actuación del Ejecutivo y a responder a las críticas surgidas desde Canarias y desde la oposición a través de una entrevista concedida a El País.
La titular de Sanidad sostiene que España actuó con rapidez y responsabilidad en un momento en el que, según su versión, otros países no podían garantizar una operación de evacuación de semejante complejidad. García insiste en que la prioridad fue siempre proteger vidas y evitar que el brote se agravara dentro del barco, donde viajaban ciudadanos españoles atrapados en una situación sanitaria cada vez más delicada.
La ministra subraya que la decisión de trasladar el operativo a Canarias fue tomada en coordinación con la Organización Mundial de la Salud y con organismos epidemiológicos europeos, descartando desde el principio otras alternativas como mantener el buque en Cabo Verde o enviarlo directamente a otros puertos europeos. A su juicio, aquello habría supuesto prolongar innecesariamente el riesgo para pasajeros que ya llevaban semanas confinados en espacios reducidos.
En ese contexto, García lanzó una de las frases más contundentes de toda la entrevista al asegurar que “había gente que quería dejar tirados” a los 14 españoles que viajaban a bordo del crucero. Con esa afirmación, la ministra apuntaba directamente a quienes defendían que el barco no debía atracar en territorio español.
La responsable de Sanidad presume además de que el operativo ha reforzado la imagen internacional de España. Considera que el dispositivo desplegado —con personal sanitario especializado, unidades NRBQ, coordinación policial y seguimiento epidemiológico continuo— ha sido observado por la comunidad internacional como un ejemplo de respuesta sanitaria avanzada.
Sin embargo, buena parte de sus críticas se dirigieron hacia el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, con quien el enfrentamiento político ha ido creciendo conforme avanzaba la crisis. García distingue entre el trabajo técnico realizado por los responsables sanitarios canarios, que sí valora positivamente, y la actitud política del dirigente autonómico, al que acusa de fomentar “conspiraciones”, alimentar el miedo y ausentarse de los momentos clave del operativo.
La ministra asegura que mientras los equipos sanitarios y de emergencias permanecían sobre el terreno coordinando el desembarco y la evacuación, Clavijo no participó directamente en las labores de gestión. Según García, el presidente canario optó por centrarse en la polémica política en lugar de respaldar públicamente una operación extremadamente sensible desde el punto de vista sanitario y diplomático.
Otro de los asuntos más espinosos fue la acusación de supuesto ocultamiento de un positivo detectado en un pasajero estadounidense. García rechaza tajantemente esa versión y sostiene que nunca existió una confirmación definitiva de contagio. Según explica, las autoridades internacionales consideraron que aquel resultado era “dudoso” y posteriormente quedó descartado tras nuevas pruebas diagnósticas negativas. Para la ministra, hablar de ocultación implica cuestionar directamente los criterios de organismos como la OMS o el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades.
La ministra también defendió las medidas de aislamiento y vigilancia aplicadas durante el operativo. Reconoce que algunas imágenes generaron dudas —como pasajeros o acompañantes relajando el uso de mascarillas—, pero insiste en que los protocolos fueron extremadamente rigurosos y que nunca se mezclaron grupos de riesgo distintos durante los traslados.
En paralelo, García reivindica que el hallazgo de nuevos positivos tras la evacuación demuestra precisamente que el sistema de control funcionó. Según argumenta, detectar rápidamente los contagios y aislar a los afectados ha permitido evitar una situación potencialmente mucho más grave si los pasajeros hubieran permanecido más tiempo encerrados dentro del barco.
La ministra aprovecha además la crisis para defender la necesidad de impulsar definitivamente la Agencia Estatal de Salud Pública, un proyecto todavía pendiente y cuya demora atribuye en parte al bloqueo político del Partido Popular. Aun así, insiste en que las actuales estructuras sanitarias españolas han demostrado estar preparadas para responder ante una emergencia epidemiológica internacional.
Mientras tanto, el Gobierno mantiene activado el seguimiento médico de los afectados y continúa monitorizando la evolución del brote, en una crisis que ha terminado convirtiéndose no solo en un desafío sanitario global, sino también en un nuevo foco de confrontación política dentro de España. @mundiario