La hoja de ruta que compartían Bernardo Silva y el Atlético de Madrid afronta siete días cruciales para su resolución. El club colchonero mantiene intacto su firme propósito de encauzar y cerrar de manera definitiva el fichaje del astro portugués a finales de esta misma semana. Se trataba de un acuerdo que en los despachos del Metropolitano se consideraba totalmente factible. Sin embargo, la irrupción del Barcelona en el escenario de las negociaciones ha vuelto a encender las alarmas y el recelo en Madrid.
A pesar de este contratiempo, el director de fútbol profesional rojiblanco, Mateu Alemany, sigue adelante con su plan establecido. En el seno de la entidad madrileña existe el firme convencimiento de que este repentino movimiento desde el Camp Nou es una respuesta directa al conflicto abierto por Julián Alvarez. Consideran que el interés azulgrana no es real, sino una filtración interesada con el único objetivo de entorpecer el acuerdo y encarecer la operación.
El Atlético de Madrid eligió al futbolista luso el pasado 20 de mayo como el sustituto ideal para amortiguar la marcha de Antoine Griezmann. Su indiscutible calidad técnica y su jerarquía en el panorama europeo le convertían en el objetivo prioritario para el proyecto de Diego Simeone. Aunque su condición de agente libre tras dejar el Manchester City le hace muy atractivo para los gigantes del continente, el Atlético se movió rápido para trasladarle su propuesta.
La gran baza de los rojiblancos para convencerle es el estatus que tendría en el equipo. Mientras que en el Camp Nou el portugués nunca ha sido una prioridad absoluta en la planificación, en el Metropolitano aterrizaría con el cartel de primer espada. Además, la vida en Madrid colma los deseos de Bernardo de acercarse geográficamente a Portugal tras pasar ocho temporadas en las filas del Manchester City.
Negociaciones a contrarreloj con Mendes antes de la cita mundialista
El factor deportivo también ha pesado notablemente en la predisposición del jugador. La consolidada posición del Atlético en la Champions League desde la llegada de Simeone llevó a Bernardo a priorizar la oferta rojiblanca por delante de otras propuestas potentes, como la de la Juventus. Con el "sí" del futbolista encarrilado, las conversaciones se han centrado en limar unas diferencias económicas que inicialmente eran importantes.
El centrocampista luso asume una reducción muy considerable respecto a los 18 millones de euros que percibía en la Premier League. Por su parte, el Atlético tiene claro que debe realizar un esfuerzo y situarlo en el escalón más alto de su plantilla, cerca de los 10 millones que comanda Jan Oblak. El objetivo con su agente, Jorge Mendes, era cerrar el acuerdo total antes del inicio del Mundial.
Pese a la inesperada intromisión del Barcelona, en el Metropolitano nadie tira la toalla. Siguen confiando en que los buenos ojos con los que Bernardo vio el proyecto colchonero se mantengan intactos. En Madrid dudan de que el Barça tenga un hueco real para el luso en una plantilla que ya está plagada de centrocampistas de primer nivel. Las cartas están sobre la mesa y el Atlético espera dar el golpe definitivo antes del fin de semana. @mundiario