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Tecnología

El cohete perdido de SpaceX ya tiene tumba en la Luna tras un año a la deriva en el espacio

Andrés Tudares
06/08/2026 08:28:00

La Luna tiene un nuevo cráter. Y esta vez no lo ha provocado un meteorito, sino un cohete construido por el ser humano. La NASA ha confirmado oficialmente que la etapa superior de un Falcon 9 de SpaceX impactó contra la superficie lunar tras permanecer durante más de un año a la deriva en el espacio. La confirmación llega después de que la sonda surcoreana Danuri, operada por la Agencia Aeroespacial de Corea del Sur, fotografiara el antes y el después del lugar del impacto, mostrando claramente la cicatriz dejada por la colisión.

El accidente, que no representa ningún riesgo para la Tierra ni para las misiones que operan en la Luna, abre ahora una valiosa oportunidad científica para estudiar en condiciones reales cómo se forman los cráteres de impacto.

El objeto que acabó colisionando con la superficie lunar era la etapa superior de un Falcon 9 lanzado en enero de 2025 para transportar dos módulos de aterrizaje privados: Blue Ghost, de Firefly Aerospace, y Resilience, desarrollado por la empresa japonesa Ispace.

Tras completar su misión, el vehículo quedó sin combustible suficiente para regresar a la Tierra o modificar su trayectoria. Desde entonces permaneció orbitando sin control hasta que la gravedad lunar y diversos factores orbitales hicieron inevitable el choque. La colisión se produjo este miércoles a las 08.34 (hora peninsular española), a una velocidad cercana a los 8.700 kilómetros por hora.

Danuri fotografía el antes y el después

La confirmación definitiva llegó horas después gracias a la misión coreana Danuri. La sonda comenzó a observar la zona unos treinta minutos antes del impacto y realizó varias maniobras orbitales para sobrevolar repetidamente el lugar de la colisión. Según explicó la agencia espacial surcoreana, se llevaron a cabo ocho sesiones fotográficas que permitieron identificar:

Las imágenes muestran una pequeña sombra perfectamente compatible con el cráter generado por la etapa superior del Falcon 9. La agencia espacial estadounidense ha subrayado que el impacto nunca estuvo diseñado como parte de la misión, aunque insiste en que este tipo de sucesos no representan ningún peligro. En un vídeo difundido tras la colisión, la NASA recordó que la Luna carece de atmósfera y recibe impactos de meteoritos prácticamente a diario.

Ese conocimiento convierte el accidente en un experimento prácticamente imposible de reproducir de forma natural.

Una colaboración internacional para estudiar el cráter

Los datos recogidos por Danuri serán ahora analizados conjuntamente con las futuras observaciones de la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA. El objetivo es comprender mejor cómo se producen los cráteres, cómo se dispersa el regolito —el polvo que cubre la superficie lunar— y cómo evolucionan estos impactos con el paso del tiempo.

Los resultados también permitirán perfeccionar los modelos utilizados para interpretar los miles de cráteres presentes tanto en la Luna como en otros cuerpos del sistema solar. El Falcon 9 implicado formaba parte del programa Commercial Lunar Payload Services (CLPS), una iniciativa integrada en el proyecto Artemis mediante la que la NASA recurre a empresas privadas para transportar instrumentos científicos y tecnología hacia la Luna. Con la previsión de establecer bases permanentes en el satélite durante la próxima década, este tipo de accidentes adquiere una nueva dimensión.

Aunque el impacto se produjo en una zona sin actividad humana y no puso en riesgo ninguna misión, tanto la NASA como SpaceX han avanzado que estudiarán nuevas estrategias para gestionar las etapas superiores de los lanzamientos lunares y evitar que futuros vehículos terminen estrellándose de forma descontrolada.

No es la primera vez

Este tampoco es el primer accidente de estas características. En 2022, otro objeto espacial fuera de control impactó contra la Luna. Inicialmente se creyó que pertenecía también a SpaceX, aunque posteriormente los investigadores concluyeron que se trataba de una etapa de un lanzador chino lanzado años antes. Aquella fue la primera colisión accidental conocida de un artefacto construido por el ser humano contra la superficie lunar.

La diferencia ahora es que el seguimiento fue mucho más preciso y que las imágenes obtenidas por Danuri ofrecen una oportunidad única para estudiar, casi en tiempo real, las consecuencias de un impacto perfectamente documentado, un conocimiento que podría resultar esencial a medida que la exploración humana de la Luna deje de ser un objetivo futuro para convertirse en una presencia permanente. @mundiario

por KaiK.ai