El mercado inmobiliario español continúa avanzando en una dirección que preocupa a quienes buscan comprar una vivienda: los precios siguen subiendo pese a que algunos indicadores apuntan a una moderación de la actividad. El último dato del Ministerio de Vivienda confirma que el coste de las casas ha alcanzado un nuevo récord histórico, con un valor medio de 2.355 euros por metro cuadrado durante el segundo trimestre del año, un 12,5% más que en el mismo periodo de 2025.
La cifra supone mucho más que una nueva marca estadística. Representa la consolidación de una tendencia que comenzó en 2022 y que ha mantenido al mercado residencial en una carrera ascendente durante 15 trimestres consecutivos. En ese periodo, el precio medio de la vivienda libre ha aumentado en 615 euros por metro cuadrado, un incremento acumulado del 35,3%.
Aunque el ritmo de crecimiento es ligeramente inferior al registrado a comienzos de año, cuando la subida interanual alcanzó el 13,9%, la presión sobre los precios continúa intacta. La falta de oferta disponible, el aumento de la demanda en determinadas zonas y el atractivo de los grandes núcleos urbanos y turísticos mantienen la tensión en muchas áreas del país.
La consecuencia más visible es una brecha cada vez mayor entre territorios. Mientras algunas comunidades se acercan o superan los niveles de los grandes mercados europeos, otras mantienen precios todavía alejados de esa realidad. La vivienda se ha convertido así en un mercado a dos velocidades, donde el lugar de residencia condiciona cada vez más las posibilidades de acceso.
Madrid y Baleares lideran los mercados más caros
La Comunidad de Madrid continúa como el territorio con la vivienda libre más cara de España, con un precio medio de 4.089,6 euros por metro cuadrado. Le siguen Baleares, con 3.980,8 euros, y el País Vasco, con 3.102,3 euros, las únicas comunidades que superan la barrera de los 3.000 euros por metro cuadrado.
Cataluña también se mantiene por encima de la media nacional, con 2.752,9 euros por metro cuadrado, impulsada especialmente por la presión inmobiliaria en zonas urbanas como Barcelona y otros puntos con alta demanda residencial y turística.
El contraste también se refleja en las provincias. Gipuzkoa, Barcelona, Málaga y Bizkaia aparecen entre los mercados más tensionados, con precios superiores a los 3.000 euros por metro cuadrado. Estas diferencias muestran cómo factores como la concentración de empleo, el turismo y la disponibilidad limitada de suelo influyen directamente en el coste de una vivienda.
La subida también alcanza a la vivienda protegida
La presión del mercado libre empieza a trasladarse también a la vivienda protegida. Entre abril y junio, el precio medio alcanzó los 1.247 euros por metro cuadrado, un 5% más que un año antes.
Sin embargo, la evolución es diferente. Mientras la vivienda libre acumula casi cuatro años de aumentos continuados, la vivienda protegida inició su actual periodo de crecimiento en el tercer trimestre de 2024. Desde entonces, el incremento acumulado alcanza el 9,7%.
Baleares registró la mayor subida interanual en este segmento, con un 9,5%, seguida del País Vasco, Madrid, Cataluña y Asturias. Madrid volvió a situarse como la comunidad con el precio más elevado de vivienda protegida, con 1.558 euros por metro cuadrado, mientras Extremadura presentó el valor más bajo, con 792 euros.
Un mercado marcado por la dificultad de acceso
El nuevo récord de precios vuelve a situar el acceso a la vivienda como uno de los principales desafíos económicos para los hogares. Aunque la evolución no es homogénea y existen grandes diferencias regionales, la tendencia general muestra que comprar una casa exige cada vez un mayor esfuerzo financiero.
El incremento del coste por metro cuadrado tiene un impacto directo sobre quienes intentan incorporarse al mercado, especialmente jóvenes y familias con ingresos medios que encuentran cada vez más complicado asumir los precios actuales.
El escenario refleja una paradoja: mientras algunos indicadores apuntan a una ralentización del mercado, los precios continúan escalando. La vivienda española afronta así una etapa en la que la demanda mantiene la presión y los nuevos récords dejan de ser excepcionales para convertirse en una constante. @mundiario