El presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado que el conflicto armado con Irán se encuentra en una fase cercana a su desenlace. En declaraciones a medios estadounidenses, el mandatario afirmó que las operaciones militares han avanzado mucho más rápido de lo previsto inicialmente y que, en su opinión, la guerra está “prácticamente terminada”.
Las palabras del presidente tuvieron un efecto inmediato en los mercados internacionales, especialmente en el sector energético. La percepción de que el conflicto podría concluir antes de lo esperado impulsó el optimismo de los inversores. En Estados Unidos, Wall Street, que había comenzado la jornada con caídas cercanas al 1,5%, logró recuperarse y cerró con avances.
El impacto fue aún más visible en el mercado petrolero. El crudo West Texas Intermediate, que durante la madrugada había llegado a aproximarse a los 120 dólares por barril ante el temor a una escalada regional, experimentó una fuerte corrección y cayó por debajo de los 90 dólares tras las declaraciones del presidente.
A pesar de ese mensaje de aparente desescalada, la Administración estadounidense sigue considerando medidas estratégicas de gran alcance en la región. Entre ellas figura la posibilidad de asumir el control del estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más sensibles del planeta. Por esa estrecha vía marítima transita una parte significativa del petróleo mundial, lo que convierte cualquier alteración de su control en un factor de enorme impacto para la economía global.
En el terreno político, Trump también ha intervenido en el debate sobre el futuro liderazgo iraní. El mandatario calificó como un “gran error” la designación de Mojtaba Jameneí como nuevo líder supremo del país tras la muerte de su padre en los ataques iniciales de la ofensiva militar.
Mientras tanto, la crisis sigue teniendo repercusiones diplomáticas de alcance global. El presidente estadounidense mantuvo una conversación telefónica con su homólogo ruso, Vladímir Putin, en la que ambos abordaron la evolución del conflicto en Oriente Próximo, así como otros asuntos internacionales como la situación en Venezuela. Según fuentes del Kremlin, el diálogo fue directo y constructivo y se prolongó durante aproximadamente una hora.
Sobre el terreno, sin embargo, la tensión continúa. Las autoridades de Turquía informaron de que sistemas de defensa aérea de la OTAN interceptaron un misil balístico que había sido lanzado desde territorio iraní y que había penetrado en el espacio aéreo turco. Se trata del segundo proyectil neutralizado en la última semana, lo que evidencia la volatilidad de la situación militar en la región.
Tras ese incidente, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, mantuvo una conversación con el mandatario turco, Recep Tayyip Erdoğan. Durante el diálogo, Teherán propuso crear un equipo conjunto de investigación para analizar los ataques con misiles interceptados por las defensas de la OTAN, con el objetivo de aclarar responsabilidades y evitar una escalada diplomática con Ankara.
A pesar del tono relativamente optimista transmitido por la Casa Blanca, la situación militar sigue siendo incierta. Altos mandos de la Guardia Revolucionaria iraní han advertido que el país podría intensificar sus ataques con misiles de mayor alcance y con cargas más potentes, lo que mantiene en alerta a los países vecinos y a los aliados occidentales.
La evolución del conflicto en los próximos días será determinante tanto para la estabilidad geopolítica de Oriente Próximo como para los mercados energéticos globales. Mientras algunos analistas interpretan las declaraciones de Trump como una señal de desescalada, otros advierten de que la región continúa siendo un escenario extremadamente volátil donde cualquier incidente podría alterar de nuevo el equilibrio estratégico. @mundiario