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Feijóo acusa a Sánchez de actuar contra el Congreso y le reprocha su “indisciplina” si no dimite

Andrés Tudares
26/06/2026 00:53:00

La mayoría parlamentaria que hizo posible la investidura de Pedro Sánchez en noviembre de 2023 ya no existe, al menos en términos políticos. Esa es la lectura que el Partido Popular hace de la votación celebrada este jueves en el Congreso, donde una moción no vinculante impulsada por los populares salió adelante con el respaldo de Vox, UPN y Junts, reclamando al presidente del Gobierno que dimita o, en su defecto, se someta a una cuestión de confianza.

El resultado —178 votos favorables frente a 171 en contra— ha sido interpretado por Alberto Núñez Feijóo como un punto de inflexión en la legislatura. El líder del PP compareció inmediatamente después de la votación para sostener que Pedro Sánchez no puede ignorar el mensaje enviado por la Cámara y advirtió de que hacerlo supondría un ejercicio de “indisciplina” del Poder Ejecutivo respecto al Legislativo.

“Cualquier demócrata, cualquier primer ministro europeo tiene que seguir el designio de la Cámara”, afirmó Feijóo en los pasillos del Congreso, elevando el alcance político de una iniciativa que, desde el punto de vista constitucional, no obliga al jefe del Ejecutivo ni a dimitir ni a convocar elecciones.

La moción aprobada carece de efectos jurídicos. Ni la Constitución ni el Reglamento del Congreso obligan al presidente del Gobierno a presentar una cuestión de confianza o a abandonar el cargo como consecuencia de una iniciativa de este tipo. La facultad de convocar elecciones anticipadas, dimitir o plantear una cuestión de confianza corresponde exclusivamente al presidente del Gobierno.

Sin embargo, el PP considera que el significado político del resultado es profundo. Feijóo defendió que el Congreso ha expresado de manera explícita que Sánchez ha perdido la confianza de la mayoría parlamentaria, en un contexto marcado por las investigaciones judiciales sobre presuntos casos de corrupción que afectan a antiguos cargos socialistas y a personas del entorno del presidente.

Para los populares, el hecho de que Junts se sumara a la iniciativa constituye una prueba del progresivo desgaste del Ejecutivo y del agotamiento de la actual legislatura. La bancada del PP celebró el resultado entre aplausos y gritos de “¡dimisión, dimisión!”, mientras desde el banco azul los ministros socialistas respondían con gestos de incredulidad y aplausos irónicos. Feijóo criticó especialmente esta reacción, interpretándola como una muestra del “deterioro institucional” y de la “soberbia” del Ejecutivo.

 

La incógnita de la moción de censura

Pese a la contundencia del discurso, Feijóo evitó comprometerse con la presentación inmediata de una moción de censura. El líder popular aseguró que analizará con calma el nuevo escenario político y que actuará “cuando considere oportuno” y siempre pensando, dijo, “en el interés de los españoles”.

El presidente del PP no ha descartado nunca formalmente esta herramienta parlamentaria, aunque en las últimas semanas su entorno había enfriado la posibilidad por el riesgo de convertir una derrota parlamentaria en una victoria política para Sánchez.

La principal incógnita sigue siendo Junts. Aunque los diputados de Carles Puigdemont apoyaron la moción que pide la dimisión del presidente, la formación independentista ha reiterado en varias ocasiones que una cosa es exigir responsabilidades políticas a Sánchez y otra muy distinta facilitar la llegada de Feijóo a La Moncloa mediante una moción de censura. “Votar lo mismo no significa votar juntos”, sostienen desde Junts, insistiendo en que su estrategia no responde a la lógica clásica de bloques.

Un Congreso cada vez más fragmentado

La votación de este jueves refleja también el creciente nivel de fragmentación política que atraviesa la Cámara Baja. La capacidad del Gobierno para sacar adelante iniciativas legislativas depende cada vez más de negociaciones puntuales y de equilibrios inestables entre socios parlamentarios con intereses divergentes.

La aprobación de la moción del PP no altera aritméticamente la continuidad del Ejecutivo, pero sí añade presión política sobre Sánchez en un momento especialmente delicado. El presidente mantiene el respaldo formal de la mayoría que le permitió ser investido, aunque los últimos movimientos parlamentarios evidencian que ese apoyo se ha vuelto extraordinariamente volátil.

La legislatura entra así en una nueva fase de incertidumbre, en la que cada votación adquiere un valor simbólico y estratégico mucho mayor que el puramente legislativo. @mundiario

por KaiK.ai