La tradición pesquera asturiana ha encontrado en una institución centenaria el reconocimiento a una forma de entender la vida en comunidad. Los reyes Felipe VI y Letizia, acompañados por la princesa Leonor y la infanta Sofía, han entregado este sábado el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 2026 a la Cofradía de Pescadores Santa Ana de Llanes, una entidad que representa casi siete siglos de historia vinculada al mar. El galardón distingue tanto su trayectoria como su apuesta por la sostenibilidad, la solidaridad y la conservación de la cultura marinera.
La elección pone el foco en un colectivo cuya relevancia va más allá de la actividad económica. La cofradía ha mantenido vivas las prácticas tradicionales de pesca y ha impulsado iniciativas para proteger el litoral, al tiempo que conserva una función social que históricamente ha sido esencial para las comunidades costeras. La distinción también sirve para reconocer el trabajo de las cofradías de pescadores de toda España, fundamentales para la continuidad de un oficio condicionado por los cambios económicos y medioambientales.
La visita de la familia real ha comenzado poco después del mediodía en Llanes, donde los monarcas y sus hijas han sido recibidos con el pericote, uno de los bailes tradicionales del concejo. Después de recorrer el centro de la localidad y visitar la capilla de Santa Ana, han asistido a una representación de la Danza Prima, otra de las expresiones culturales que mantienen su presencia en la vida local.
Un reconocimiento a una institución nacida en la Edad Media
El origen de la Cofradía de Pescadores Santa Ana se remonta a la Cofradía de Mareantes de San Nicolás, constituida en torno a 1350. Desde entonces, la organización ha acompañado la evolución económica y social de Llanes, una localidad en la que el mar ha marcado durante generaciones el empleo, el comercio y las relaciones comunitarias.
Entre los siglos XIV y XVII, la pesca de cetáceos tuvo una importancia destacada para la economía de la villa. La actividad de los pescadores, las pesquerías artesanales y el comercio marítimo contribuyeron también al desarrollo de las infraestructuras portuarias. Con el declive de la caza de ballenas y otros cetáceos, la economía marinera tuvo que adaptarse a nuevas circunstancias, sin que desapareciera la tradición pesquera.
La cofradía obtuvo la confirmación de los Reyes Católicos en 1480. En esa época construyó su capilla en el barrio de Cimadevilla, un espacio que sigue formando parte de su patrimonio histórico. Su recorrido refleja cómo estas organizaciones han funcionado durante siglos como estructuras de representación profesional, pero también como puntos de encuentro y apoyo para quienes dependían del mar.
De proteger a los marineros a cuidar el litoral
La dimensión social constituye una de las claves del reconocimiento. Históricamente, la Cofradía de San Nicolás financió celebraciones religiosas, entierros y otras actividades comunitarias. También prestó ayuda a enfermos, viudas, huérfanos, marineros que se encontraban de paso y personas que habían sufrido naufragios.
Las mujeres participaron asimismo en distintas tareas vinculadas a la economía pesquera, como la reparación de redes y la venta ambulante de pescado. Su presencia recuerda que el funcionamiento de las comunidades marineras nunca dependió únicamente de quienes salían a faenar, sino también de numerosos trabajos desarrollados en tierra.
En la actualidad, la entidad mantiene ese vínculo con la comunidad a través de iniciativas solidarias, entre ellas la donación de parte de sus capturas a familias con dificultades económicas y su colaboración con los menús solidarios de la Escuela de Hostelería del IES.
A estas actuaciones se suman talleres de concienciación ambiental y jornadas de limpieza de playas. Son medidas que conectan la experiencia de los pescadores con una preocupación cada vez más importante para el sector: conservar los ecosistemas de los que depende su actividad.
La sostenibilidad, un desafío para el futuro de la pesca
El premio llega en un contexto en el que la pesca artesanal afronta importantes retos. La conservación de las especies, el estado de los caladeros y la necesidad de compatibilizar la actividad económica con la protección del medio marino condicionan el futuro de muchas localidades costeras.
La Cofradía de Santa Ana sitúa la explotación responsable de los recursos entre sus prioridades. Este enfoque resulta especialmente relevante para comunidades como Llanes, donde la continuidad del oficio no solo afecta a los ingresos de los profesionales, sino también a la identidad cultural, el tejido comercial y la transmisión de conocimientos entre generaciones.
La sostenibilidad, además, no se limita a organizar limpiezas o campañas de sensibilización. También implica mantener prácticas de extracción compatibles con la regeneración de las especies y defender la viabilidad económica de quienes viven de la pesca. El reconocimiento institucional destaca esa combinación entre tradición y adaptación, aunque la continuidad del sector dependerá también de su capacidad para responder a los cambios ambientales y económicos.
Leonor toma la palabra en la entrega del galardón
La jornada ha contado con una participación destacada de la princesa Leonor, que ha sido la encargada de pronunciar unas palabras durante el acto, como ya hizo en la edición de 2025. La entrega del Premio al Pueblo Ejemplar se celebra tradicionalmente al día siguiente de la ceremonia de los Premios Princesa de Asturias, en Oviedo, y reúne a la familia real con los vecinos de la localidad o entidad distinguida.
El galardón está dotado con 40.000 euros y reconoce cada año iniciativas que sobresalen por su compromiso colectivo. En esta edición, la Cofradía de Pescadores Santa Ana se ha impuesto entre 30 candidaturas.
Más allá de la dotación económica, la distinción proyecta la historia de Llanes y de sus pescadores ante el conjunto de Asturias y del país. También recuerda que el patrimonio de una comunidad no se encuentra únicamente en sus monumentos o celebraciones, sino en las organizaciones que mantienen vivos sus oficios, sostienen redes de ayuda y trabajan para que las próximas generaciones puedan seguir vinculadas al mar. @mundiario