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EE UU hunde un barco iraní frente a Sri Lanka: magnitud de un ataque que deja 150 desaparecidos

Diego Tudares
04/03/2026 16:25:00

El hundimiento de la fragata iraní IRIS Dena frente a la costa sur de Sri Lanka supone una grave escalada en la crisis regional. Washington confirmó que un submarino estadounidense disparó un torpedo contra el buque iraní en aguas internacionales. El saldo provisional, según fuentes ceilandesas, oscila en torno a un centenar largo de desaparecidos, 87 cuerpos recuperados y decenas de heridos graves rescatados y hospitalizados en Galle.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, aseguró que la acción tuvo como objetivo “un buque de guerra iraní que creía estar seguro en aguas internacionales”. Es la primera vez desde la II Guerra Mundial que Estados Unidos reconoce el hundimiento de un navío enemigo mediante torpedo, un dato que subraya el carácter inusual del ataque y su fuerte carga simbólica y estratégica.

La Marina de Sri Lanka recibió una llamada de socorro al amanecer, cuando la fragata navegaba a unas 40 millas de Galle, en el límite exterior de las aguas jurisdiccionales. Las unidades de superficie y aeronaves de patrulla enviadas al lugar encontraron una mancha de combustible y unos cuantos supervivientes en el agua, pero no el casco del buque, que se habría ido a pique rápidamente tras la explosión bajo la línea de flotación.

Colombo ha evitado pronunciarse sobre la causa concreta del daño, limitándose a coordinar las labores de búsqueda y rescate conforme a los protocolos internacionales. Sin embargo, la confirmación posterior de Washington despeja la principal incógnita: el hundimiento fue consecuencia de un ataque submarino deliberado.

La IRIS Dena no era una patrullera menor. Integrada en la clase Moudge, desplazaba entre 1.300 y 1.500 toneladas y estaba equipada con misiles antibuque, sistemas antiaéreos, capacidad antisubmarina y posibilidad de operar un helicóptero. Representaba uno de los pilares de la modernización naval iraní y un símbolo de su capacidad para proyectar presencia más allá del golfo Pérsico.

Su hundimiento no solo implica una pérdida humana significativa —cerca de 180 tripulantes a bordo en el momento del ataque—, sino también un golpe operativo y psicológico para la Armada iraní. Teherán había destacado el Dena en ejercicios multinacionales en el Índico semanas antes, en una demostración de normalización diplomática y cooperación marítima.

Del golfo Pérsico al océano Índico

El ataque se produce en paralelo a una fase intensificada de hostilidades entre Irán, Israel y Estados Unidos. Washington ha declarado su intención de neutralizar todas las capacidades navales iraníes tras incidentes previos contra el tráfico mercante y objetivos vinculados a Israel en el mar Rojo y el golfo de Adén.

Lo relevante es el escenario: el Índico, lejos del estrecho de Ormuz, tradicional epicentro de las tensiones. Si el conflicto naval se expande a rutas oceánicas estratégicas, el impacto potencial sobre el comercio marítimo global y las cadenas energéticas se amplía considerablemente.

En la era de los misiles de precisión y los drones, el uso de un torpedo lanzado desde un submarino introduce un elemento clásico de guerra naval de alta intensidad. El torpedo es un arma diseñada para destruir bajo la línea de flotación, comprometiendo la integridad estructural del buque en segundos. Su empleo indica una decisión de aniquilación total más que de simple neutralización.

Además, la confirmación pública por parte de Washington rompe con la habitual ambigüedad estratégica en este tipo de operaciones. El mensaje implícito es doble: capacidad de actuar en aguas internacionales y disposición a escalar si lo considera necesario.

Sri Lanka, que mantiene una posición neutral, ha quedado atrapada en la gestión humanitaria del incidente. Sus autoridades han confirmado rescates y hospitalizaciones de 32 heridos de gravedad, pero no han detectado la presencia de otras unidades en la zona en el momento del ataque. 

A escala global, el hundimiento de la fragata iraní eleva el listón de la confrontación marítima. No se trata de un intercambio indirecto o de ataques a infraestructuras, sino de la destrucción directa de un buque de guerra en tránsito oceánico. La magnitud humana —con más de un centenar de desaparecidos— y el precedente táctico convierten el episodio en uno de los más graves enfrentamientos navales recientes entre Estados Unidos e Irán. @mundiario

por KaiK.ai