El prestigioso Festival de Cine de Locarno ha dado el pistoletazo de salida a su septuagésima edición con uno de los títulos europeos más esperados del año. La Piazza Grande ha sido el escenario elegido para el estreno mundial de The Green Eyes, la nueva apuesta cinematográfica de los directores Fanny Liatard y Jérémy Trouilh. Tras el rotundo éxito internacional cosechado con su ópera prima Gagarine, el tándem creativo regresa con una propuesta que vuelve a entrelazar la crudeza de la realidad social con los matices más luminosos de la fantasía y la imaginación infantil.
La trama de esta coproducción internacional sigue los pasos de Chaya, una pequeña que vive con su familia en la región francesa de las Landas. Cuando la frágil estabilidad de su hogar se ve amenazada por un inminente desalojo, su hermano mayor, Nour, cae repentinamente en un estado de letargo profundo. Este argumento sirve a los cineastas para adentrarse en una enigmática condición real conocida como el síndrome de la resignación, un fenómeno que afecta a menores traumatizados y sobre el cual el equipo investigó exhaustivamente junto a especialistas médicos y pacientes recuperados antes de dar forma al guion.
Un puente entre la crudeza social y el realismo mágico
Fieles al estilo que los consagró en la industria, los realizadores evitan el documentalismo estricto para sumergirse en la perspectiva subjetiva de su protagonista. A través de los ojos de Chaya, el misterioso paisaje de los pinares y la costa de las Landas se transforma en un refugio mágico donde la frontera entre la vigilia y el sueño comienza a difuminarse de manera imperceptible. Para alcanzar este delicado equilibrio narrativo, la dirección contó con la colaboración del reconocido guionista Guillaume Laurant, cuya firma previa en obras como Amélie aporta un toque distintivo de lirismo a la historia.
El proyecto no solo ha generado una enorme expectación crítica en el circuito europeo, sino que también ha demostrado una excelente salud comercial antes de su proyección inaugural. La agencia Kinology ha confirmado las primeras operaciones de venta internacional, asegurando la distribución de la película en mercados clave como el Benelux, Suiza, Turquía y la región de la antigua Yugoslavia, mientras que la producción francesa mantendrá el control de su lanzamiento en salas locales.
Protagonistas que desafían los límites de la realidad
Con un elenco encabezado por jóvenes talentos y rostros consagrados de la pantalla, la película sitúa en el centro de la narrativa la resiliencia de la infancia frente a contextos sociopolíticos adversos. Los directores han enfatizado que su objetivo principal consiste en recordar que la capacidad de soñar actúa como un escudo protector cuando el entorno exterior se vuelve demasiado hostil.
Este estreno consolida definitivamente la trayectoria de sus creadores como voces imprescindibles del cine de autor contemporáneo, capaces de transformar la memoria social en relatos universales que conmueven tanto a espectadores jóvenes como adultos.