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Deportes

El error fatal de Hansi Flick que amenaza con hundir al Barça en la Copa

Guillermo Fernández
12/02/2026 23:41:00

Hay noches en las que el entrenador no solo pierde un partido: pierde el relato. Y Flick, en el Metropolitano, firmó una de esas decisiones que quedan como cicatriz. El alemán, por primera vez desde que dirige al Barça, levantó la mano, asumió el error en el once y sustituyó a Marc Casadó antes del descanso, con el canterano aparentemente sano, en un gesto que no fue solo táctico: fue un “mea culpa” en directo. El tipo de cambio que suena a urgencia, a incendio, a miedo a que el partido termine en tragedia.

Casadó ya estaba jugando con fuego. Tenía amarilla, había llegado tarde a Koke y, minutos antes, se había metido en una entrada dura a Giuliano Simeone que pudo costarle la roja directa. En ese contexto, Flick decidió no esperar más y lo quitó en el minuto 39 para dar entrada a Lewandowski. Un movimiento que, leído desde fuera, parece lógico: proteger al equipo de quedarse con diez. Pero leído desde dentro, es una confesión brutal: “me equivoqué al ponerlo”.

El problema es que el daño ya estaba hecho. Flick había apostado por una decisión conservadora, probablemente condicionada por las bajas de Raphinha y Rashford: renunció a colocar a De Jong como pivote, con Olmo y Fermín de interiores, y metió a Casadó en una zona donde el Atlético encontró un filón. Cada recuperación rojiblanca era un zarpazo. Cada transición, una autopista. Cada duelo, una alarma. El Barça no solo perdía: estaba siendo desarmado pieza a pieza.

Cuando Flick quiso corregirlo, el reloj ya era una sentencia. Habían pasado 38 minutos y el Barça perdía 3-0. Es decir: el cambio no fue un ajuste fino, fue un intento desesperado de salvar lo que quedaba de eliminatoria. Pero en Copa, y más en una semifinal, las noches no suelen perdonar. Y el Atlético, con el Metropolitano encendido, no dejó ni un hueco para la esperanza.

La escena también deja una lectura incómoda para Casadó. El canterano no solo fue señalado por su riesgo disciplinario, sino por su fragilidad en un contexto que le devoró. Y eso llega en un momento especialmente delicado: su continuidad no está garantizada, tiene la vía Arabia abierta y la competencia interna se va a endurecer con la llegada de nombres como Bernal y Marqués, además de la recuperación de Gavi. El cambio en el 39’ no es solo una sustitución: es un golpe simbólico en el peor escenario posible.

Pero, al final, el protagonista real es Flick. Porque el entrenador, con ese movimiento, apuntó a uno de los suyos… y, en el fondo, se apuntó a sí mismo. En el fútbol, rectificar es humano. Rectificar antes del descanso, en una semifinal, con 3-0 y en un estadio hostil, es algo más: es admitir que la noche se te ha ido de las manos. Y eso, en el Barça, siempre pesa el doble. @mundiario

por KaiK.ai