La conservación de la vida silvestre enfrenta un desafío creciente: muchas poblaciones animales se han vuelto pequeñas y aisladas debido a la pérdida de hábitat, lo que incrementa la consanguinidad y reduce su capacidad de supervivencia.
Un nuevo estudio publicado en Evolutionary Applications sugiere que las herramientas modernas de análisis de ADN pueden superar a los métodos tradicionales para identificar estos riesgos genéticos y evaluar la eficacia de los programas de rescate poblacional.
La investigación, dirigida por el biólogo David Coltman en la Western University, comparó dos formas de medir la consanguinidad en una población salvaje de carnero de las rocosas (Ovis canadensis). Los resultados muestran que el análisis genómico puede detectar cambios en la diversidad genética con mayor sensibilidad que los métodos basados únicamente en árboles genealógicos.
Cuando una población animal se reduce y queda aislada, los individuos tienden a reproducirse entre parientes cercanos. Este fenómeno, conocido como consanguinidad, puede provocar una disminución de la diversidad genética y aumentar la probabilidad de enfermedades hereditarias o debilidad fisiológica.
En casos extremos, esta pérdida de variabilidad genética puede llevar a la extinción local de una especie.
Para evitar ese escenario, los conservacionistas recurren a una estrategia conocida como “rescate genético”. Consiste en introducir individuos procedentes de otras poblaciones para aportar nuevos genes y restablecer la diversidad genética.
El avance de las herramientas genómicas
Durante décadas, los científicos han evaluado la consanguinidad mediante métodos de genealogía o pedigrí. Este enfoque utiliza registros de parentesco para estimar qué tan emparentados están los individuos de una población.
Aunque este sistema puede proporcionar información útil, tiene limitaciones importantes. Depende de registros completos de parentesco y no siempre refleja con precisión lo que ocurre a nivel molecular en el ADN. Además, en poblaciones silvestres resulta difícil reconstruir con exactitud el historial reproductivo de todos los individuos.
Las nuevas técnicas genómicas permiten analizar directamente el ADN de los animales mediante una “instantánea” de su genoma. Este enfoque no se basa en inferencias sobre el parentesco, sino que examina las secuencias genéticas reales para identificar regiones donde se han acumulado genes idénticos heredados de ancestros comunes.
En el estudio, los investigadores compararon ambas metodologías para evaluar cómo respondía una población de carneros tras un evento de rescate genético.
Durante más de 55 años, investigadores y estudiantes han recopilado datos detallados sobre estos animales, lo que ha generado uno de los conjuntos de información más extensos sobre una población salvaje. En el pasado se introdujeron individuos procedentes de otras poblaciones para aumentar la diversidad genética, un caso clásico de rescate genético en la gestión de fauna.
Dos métodos, dos historias distintas
El resultado más sorprendente del estudio fue que ambos métodos ofrecían interpretaciones diferentes. El análisis basado en pedigrí sugería que la consanguinidad en la población estaba aumentando con el tiempo. Sin embargo, el análisis genómico mostraba la tendencia opuesta: la diversidad genética había mejorado tras la introducción de nuevos individuos.
Según los investigadores, sin el análisis de ADN se habría llegado a una conclusión errónea sobre la eficacia del programa de conservación.
Las conclusiones del estudio tienen implicaciones importantes para la conservación de especies en riesgo. En América del Norte, por ejemplo, se han realizado más de 1.500 traslocaciones de carneros en Estados Unidos y Canadá durante el último siglo para reforzar poblaciones debilitadas.
Estas operaciones son complejas, costosas y no siempre tienen éxito. Por ello, contar con herramientas que permitan evaluar con precisión sus resultados es fundamental para optimizar futuras intervenciones. La investigación sugiere que el monitoreo genómico podría convertirse en un estándar para evaluar la salud genética de poblaciones animales amenazadas.
El análisis directo del ADN permite detectar cambios genéticos más rápidamente y con mayor precisión que los métodos tradicionales. Esto facilita identificar poblaciones en riesgo, evaluar el impacto de las intervenciones de conservación y diseñar estrategias más eficaces para mantener la diversidad genética. @mundiario