La Fórmula 1 llega por primera vez a la capital española con una advertencia difícil de ignorar. Antes de que los monoplazas de la categoría reina comiencen a buscar los límites del nuevo circuito madrileño, la Fórmula 3 ya dejó una primera referencia: 19 banderas rojas durante dos jornadas de pruebas y tres chasis seriamente dañados.
El test fue la primera ocasión en la que una parrilla pudo rodar realmente al límite en el trazado después de la jornada promocional realizada previamente por Ferrari. Diez pilotos diferentes terminaron encontrándose con las barreras y los incidentes aparecieron repartidos por distintas zonas, una señal de que el problema no se concentra en una única curva.
Las mayores dificultades aparecieron especialmente en el segundo sector. Madring combina curvas ciegas, cambios de desnivel, pianos agresivos y muros muy próximos a la trayectoria. Las curvas 5 y 6, 7 y la zona que desemboca en la 17 provocaron varios de los accidentes registrados durante aquellas pruebas.
La falta de margen es precisamente uno de los elementos que más preocupa a los pilotos. Pierre Gasly ha sido muy claro antes de comenzar el fin de semana: apostaría por que habrá al menos una bandera roja. El francés ya comprobó en el simulador la cantidad de curvas en las que cualquier error termina prácticamente contra un muro.
Carlos Sainz comparte esa previsión. Después de analizar las imágenes del test de Fórmula 3 y trabajar el circuito en el simulador, el madrileño espera que durante el fin de semana aparezcan coches de seguridad, banderas amarillas y banderas rojas. Para el piloto de Williams, el trazado mezcla características de Yeda, Bakú e incluso Macao.
El asfalto supone otra incógnita. Después de los problemas de agarre registrados durante las pruebas de F3, la superficie fue limpiada para eliminar parte de la capa aceitosa que puede aparecer en un pavimento recién colocado. Aun así, los equipos desconocen cuánto agarre encontrarán inicialmente y hasta qué punto evolucionará la pista con el paso de las sesiones.
El peligro no implica necesariamente que la carrera vaya a convertirse en una sucesión de accidentes. Los Fórmula 1 disponen de más carga aerodinámica y sus pilotos cuentan con horas de preparación en simulador, pero el ensayo de F3 ha servido para localizar los puntos donde un pequeño error puede tener consecuencias importantes. También obliga a los equipos a plantearse cuánto riesgo asumir desde los primeros entrenamientos.
Madring se estrena así ante la Fórmula 1 con muchas más preguntas que respuestas. Los simuladores han permitido aprender el recorrido, pero el primer ensayo real ya dejó 19 interrupciones y varios coches dañados. Este viernes llegará la prueba definitiva: comprobar qué ocurre cuando los monoplazas más rápidos del mundo empiecen a buscar los límites entre los muros de Madrid. @mundiario