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Universo

Un faro lunar: el láser ultrastable que podría guiar futuras misiones en la Luna

Diego Tudares
19/02/2026 05:46:00

La exploración lunar entra en una fase marcada por misiones tripuladas, rovers autónomos y planes de infraestructuras permanentes. En ese contexto, un grupo de científicos plantea una idea ambiciosa: convertir la Luna en el hogar de un láser ultrastable que funcione como referencia temporal y sistema de navegación de alta precisión.

La propuesta, descrita en un trabajo disponible en el servidor de prepublicaciones arXiv, cuenta con la participación de investigadores del National Institute of Standards and Technology y del Jet Propulsion Laboratory de la NASA. El objetivo es desarrollar un “reloj maestro” lunar basado en un láser criogénico de silicio instalado en un cráter en sombra permanente cerca de los polos lunares.

La Luna posee regiones conocidas como PSR (regiones en sombra permanente), cráteres que nunca reciben luz solar directa. Estas zonas son extremadamente frías y estables desde el punto de vista ambiental. A diferencia de la Tierra, allí no hay variaciones de presión atmosférica ni vibraciones sísmicas constantes que alteren la estabilidad de instrumentos de precisión.

En nuestro planeta, factores como cambios de temperatura, microvibraciones o fluctuaciones ambientales afectan la estabilidad de los láseres de referencia. En la Luna, especialmente en un cráter permanentemente oscuro, esas perturbaciones son mucho menores. Esa estabilidad natural es el fundamento físico de la propuesta.

El dispositivo planteado es un láser de cavidad de silicio criogénico. Utiliza un bloque ultrapuro de silicio con un pequeño orificio interno entre dos espejos. El haz de luz rebota miles de veces entre ellos. Si la distancia entre los espejos permanece exactamente constante, la frecuencia del láser también lo hace.

Para lograrlo, el sistema debe mantenerse a una temperatura extremadamente baja, cercana a -430 °F. Aunque los cráteres lunares pueden alcanzar aproximadamente -350 °F, no es suficiente. Por eso, el diseño contempla paneles de enfriamiento pasivo adicionales para alcanzar la estabilidad térmica óptima.

La clave está en que, a esa temperatura precisa, el silicio no se expande ni se contrae. En la Tierra, pequeñas variaciones térmicas alteran las dimensiones físicas del material, modificando la longitud óptica de la cavidad. En la Luna, combinando frío extremo y aislamiento, el láser podría alcanzar niveles de estabilidad imposibles en superficie terrestre.

Un sistema de navegación lunar tipo GPS

El proyecto no se limita a la física experimental. El láser emitiría una señal extremadamente estable hacia una red de satélites en órbita lunar. Esa red funcionaría como un equivalente del GPS terrestre, permitiendo a astronautas y vehículos autónomos determinar su posición incluso en las zonas oscuras.

Esto es especialmente relevante en regiones polares, donde se concentran los planes de exploración y extracción de recursos. Las áreas en sombra permanente, ricas en hielo de agua, son estratégicas pero presentan enormes desafíos de navegación por la ausencia de luz solar directa.

Un faro láser estable proporcionaría una referencia temporal y espacial constante. En términos prácticos, permitiría aterrizajes más seguros y desplazamientos más precisos en un entorno donde el error puede resultar crítico.

Más allá de la exploración lunar, el estudio plantea una implicación adicional: mejorar la sincronización de relojes atómicos en la Tierra. El láser lunar podría actuar como referencia global para comparar y calibrar sistemas de tiempo de altísima precisión.

La medición del tiempo no es un detalle menor. Las telecomunicaciones, la navegación por satélite, los mercados financieros y numerosos sistemas científicos dependen de sincronizaciones extremadamente exactas. Un láser ultrastable en la Luna podría convertirse en un estándar complementario a las infraestructuras terrestres.

En el propio documento, los investigadores afirman: “El éxito de esta misión marcará un hito histórico, demostrando la capacidad de la humanidad para construir una infraestructura cuántica fundamental en otro cuerpo celeste, además de establecer una presencia permanente en la Luna”.

Una infraestructura cuántica fuera de la Tierra

El trabajo presentado es conceptual. No describe un prototipo ya construido, sino un diseño técnico detallado que evalúa viabilidad física, requisitos térmicos y arquitectura del sistema. Los investigadores combinaron datos sobre temperaturas lunares, estabilidad de cavidades de silicio y modelos de enfriamiento pasivo.

A partir de esos cálculos, concluyen que un entorno lunar adecuadamente seleccionado podría superar las limitaciones actuales de estabilidad en la Tierra. La comparación entre perturbaciones terrestres y condiciones lunares fue central para justificar la propuesta.

No obstante, el proyecto enfrenta desafíos logísticos significativos: transporte de materiales, construcción automatizada en condiciones extremas y mantenimiento remoto. El estudio reconoce que convertir la idea en realidad requeriría una infraestructura lunar más desarrollada que la actual.

La propuesta apunta a un cambio de paradigma. No se trata solo de enviar misiones a la Luna, sino de instalar allí infraestructuras científicas fundamentales. El láser ultrastable funcionaría como un “faro lunar”, tanto en sentido literal como tecnológico. Si se materializa, podría convertirse en una pieza central de futuras redes de navegación lunar y en una referencia temporal con impacto global. @mundiario

por KaiK.ai