La exitosa adaptación cinematográfica de la clásica obra homónima dirigida por Christopher Nolan continúa generando intensos debates intelectuales más allá de las salas de cine. En esta ocasión, Emily Wilson, la célebre traductora cuya labor literaria de 2017 sirvió como fuente de inspiración para el propio cineasta durante su proceso creativo, ha redoblado sus críticas públicas hacia el largometraje a través de un artículo de opinión publicado en la revista The Atlantic.
Lejos de aplaudir el despliegue técnico del proyecto protagonizado por Matt Damon en la piel de Odiseo, la académica de la Universidad de Pensilvania califica la superproducción como una obra «emocionalmente vacía». Las reticencias de Wilson se centran principalmente en el tratamiento que el guion y la dirección otorgan a conceptos fundamentales de la epopeya griega, como la ley de la hospitalidad y la moralidad detrás de tácticas bélicas tan icónicas como el engaño del caballo de Troya.
Una disonancia evidente entre el guion y la puesta en escena
A juicio de la experta en estudios clásicos, existe una profunda contradicción entre el mensaje verbal del filme y lo que realmente transmite la cámara. Mientras que el libreto insiste grandiosamente en la importancia de la bondad humana y el respeto a las normas divinas, la dirección prioriza de manera casi exclusiva la logística visual y el movimiento mecánico de grandes objetos en el espacio, desde el desplazamiento de las naves hasta la destrucción detallada de los muros troyanos.
En estos tiempos de odio y desinformación, necesitamos más que la aparente magia de las imágenes engañosas. Necesitamos arte que sea veraz sobre los costes y la necesidad de la compasión, argumenta Wilson en su texto, reprochando que la cinta carezca de la profundidad psicológica, política y ética que caracteriza al poema original de Homero.
La defensa del público y el debate en el sector cultural
Mientras las duras críticas académicas se multiplican en círculos literarios, el respaldo de los espectadores en las taquillas de todo el mundo mantiene a la superproducción como uno de los grandes fenómenos comerciales del año, acumulando cifras milmillonarias tras sus primeras semanas de exhibición.
El cruce de descalificaciones en torno a la adaptación también ha provocado reacciones encontradas entre figuras de las letras. Autores de renombre como Joyce Carol Oates salieron recientemente al paso para afear el tono de las descalificaciones de la traductora hacia el trabajo del cineasta, evidenciando que la reinterpretación del mito clásico continúa dividiendo tanto a la crítica especializada como al público general.