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Animales

Cuevas saudíes guardan guepardos momificados, testigos de una biodiversidad perdida

Diego Tudares
16/01/2026 04:19:00

El descubrimiento de guepardos momificados de forma natural en cuevas de Arabia Saudí ha abierto una nueva línea de investigación sobre las poblaciones perdidas de grandes felinos en la península arábiga.

Más allá de su impacto visual y mediático, el hallazgo aporta datos inéditos sobre la distribución histórica del guepardo, su diversidad genética y los factores ambientales que permitieron una conservación extraordinaria de los restos durante siglos.

Un equipo de científicos ha localizado en cuevas cercanas a la ciudad de Arar, en el norte de Arabia Saudí, los restos momificados de al menos siete guepardos, junto con huesos pertenecientes a otros 54 individuos. La datación de los restos abarca un amplio periodo temporal: desde ejemplares de apenas 130 años hasta otros con más de 1.800 años de antigüedad. Esta amplitud cronológica sugiere que los guepardos habitaron la región durante siglos, de forma más prolongada y estable de lo que se pensaba hasta ahora.

La momificación, a diferencia de la fosilización, implica la conservación directa de tejidos blandos, lo que convierte a estos restos en un material científico excepcional. Los cuerpos presentan ojos opacos, extremidades retraídas y una apariencia seca, similar a un “caparazón” deshidratado, resultado de procesos naturales y no de prácticas humanas deliberadas.

Uno de los principales interrogantes del estudio es cómo se produjo una momificación tan inusual en grandes mamíferos. A diferencia de los famosos casos egipcios, aquí no hubo intervención humana. Los investigadores apuntan a una combinación de factores ambientales: cuevas con condiciones extremadamente secas, temperaturas estables y una ventilación limitada que habría frenado la descomposición.

Además del entorno, la ausencia de carroñeros desempeñó un papel clave. Para que un gran carnívoro se conserve intacto durante siglos, no basta con morir en un lugar seco; también debe quedar protegido de aves, hienas u otros animales que suelen consumir rápidamente los restos. La localización en cuevas profundas pudo haber funcionado como una barrera natural frente a estos depredadores.

¿Por qué tantos guepardos en las cuevas?

Otro aspecto central del análisis es la concentración inusual de restos en un mismo enclave. Los científicos manejan varias hipótesis. Una de las más plausibles es que las cuevas funcionaran como refugio o madriguera, especialmente para hembras con crías. En ese escenario, generaciones sucesivas de guepardos podrían haber utilizado el mismo espacio, dejando un registro acumulativo a lo largo del tiempo.

También se plantea que algunos animales murieran por causas naturales dentro de las cuevas, ya fuera por enfermedad, inanición o conflictos territoriales. La repetición del patrón sugiere que el lugar tenía un valor ecológico específico dentro del paisaje árido del norte de la península arábiga.

Los investigadores creen que los guepardos pudieron haber caído accidentalmente en las cuevas a través de simas (sumideros), y quedaron atrapados, muriendo allí y preservándose con el tiempo

El trabajo científico combinó excavaciones arqueozoológicas con análisis de laboratorio avanzados. Tras la recuperación de los restos, los investigadores aplicaron técnicas de datación por radiocarbono para establecer la antigüedad de los ejemplares. Posteriormente, se realizaron estudios morfológicos detallados y, de forma inédita para grandes felinos momificados de manera natural, análisis genéticos.

La extracción de ADN en este tipo de restos es especialmente compleja debido a la degradación del material genético con el paso del tiempo. Sin embargo, la excelente conservación permitió obtener secuencias suficientes para compararlas con poblaciones actuales de guepardos.

Las conclusiones: genética y poblaciones perdidas

Uno de los resultados más relevantes del estudio es que los guepardos momificados muestran mayor afinidad genética con poblaciones actuales de Asia y del noroeste de África. Este dato refuerza la idea de que la península arábiga fue históricamente un corredor biogeográfico clave entre África y Asia, y no un espacio marginal para la especie.

La información genética aporta, además, una base científica para comprender la desaparición regional del guepardo. Hoy en día, la especie ocupa apenas un 9% de su distribución histórica y no se ha registrado en la península arábiga desde hace décadas. La pérdida de hábitat, la caza no regulada y la disminución de presas aparecen como factores determinantes en ese declive.

Expertos externos han subrayado el carácter excepcional del descubrimiento. La preservación natural de grandes felinos es extremadamente rara a escala global, y encontrar múltiples individuos en un mismo yacimiento no tiene precedentes conocidos. 

Más allá de su valor histórico, el hallazgo ofrece una referencia concreta para reconstruir la ecología pasada del guepardo y entender mejor su adaptación a entornos áridos. También abre la puerta a debates científicos sobre la viabilidad futura de programas de reintroducción, apoyados en datos genéticos que conectan pasado y presente. @mundiario

por KaiK.ai