La Fórmula 1 se quita por fin el disfraz de las presentaciones y entra en el terreno donde se separan los discursos de las realidades: el asfalto. Tras el shakedown de Barcelona (con Williams ausente y Aston Martin a medio gas), las once escuderías se citan en Sakhir para el primer test oficial de pretemporada 2026, de miércoles a viernes. Y no es un test cualquiera: es el inicio de una era nueva, con coches “desde cero” y un reglamento que ha cambiado hasta el último tornillo.
La gran novedad no es solo técnica: es psicológica. Por primera vez en años, los equipos dispondrán de seis días de pruebas (11-13 y 18-20 de febrero), el doble de lo habitual, porque nadie llega con certezas. Motores y chasis han sido reinventados, aparece la aerodinámica activa con flaps en alerones delantero y trasero, y la gestión energética será un arte. Los pilotos deberán aprender un nuevo lenguaje en el volante: Boost (rojo), Overtake (blanco) y Recharge (azul). No es una simple modernización: es una nueva forma de competir.
Lo advirtió Lando Norris con una frase que suena a profecía: “Verán más caos en la pista”. Y tiene lógica. Adelantar, defenderse o atacar ya no dependerá solo del talento o del DRS, sino de cómo cada piloto administre su batería sin quedarse “vacío” justo al entrar en una curva. En 2026, el error no será un fallo: será una factura inmediata. La estrategia, más que nunca, se jugará en el milímetro y en el cálculo.
En cuanto al tablero de favoritos, el shakedown dejó a Mercedes como sensación, pero nadie en el paddock se atreve a descartar a Red Bull con su motor Ford, ni a Ferrari, ni a McLaren. Y, por supuesto, el foco se clava en Aston Martin: Honda como nuevo corazón, Adrian Newey como arquitecto total y un mensaje que ya suena a desafío. “Construido para ganar”, proclamó Lawrence Stroll. Newey, más frío, dejó la verdad: “La clave está en quién detecta qué y cuál es la solución correcta. Solo el tiempo lo dirá”.
La gestión de los pilotos también será distinta. Con una sola unidad del coche por equipo, los turnos se reparten como en una partida de ajedrez. Aston Martin, por ejemplo, reservará a Fernando Alonso para el jueves completo, mientras Lance Stroll rodará miércoles y viernes. Williams dividirá las jornadas con Carlos Sainz y Alex Albon, y Cadillac hará lo propio con Bottas y Checo Pérez. Cada decisión revela algo: confianza, prioridades, o miedo a que el coche todavía no esté listo.
Y como guiño a la paradoja moderna: habrá test, habrá tiempos… pero casi no habrá televisión. En esta primera semana de Bahréin, solo se emitirá la última hora de cada día (de 16:00 a 17:00 en España, a través de Dazn F1). Lo suficiente para alimentar teorías, capturas, rumores y debates infinitos. Porque la pretemporada en la F1 siempre ha sido eso: el arte de interpretar sombras como si fueran certezas.@mundiario