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Animales

El “escudo humano” impulsa la expansión del chacal dorado en Europa pese al regreso de los lobos

Diego Tudares
27/05/2026 07:17:00

La recuperación del lobo gris en Europa llevaba años presentándose como uno de los grandes éxitos de conservación del continente. Sin embargo, mientras el depredador emblemático regresa a bosques y montañas, otro cánido mucho más discreto parece estar aprovechando el nuevo equilibrio ecológico para expandirse con rapidez: el chacal dorado.

Un estudio publicado en la revista científica Nature Ecology & Evolution plantea ahora una hipótesis especialmente llamativa: la actividad humana está funcionando como un auténtico “escudo” que protege a los chacales frente a los lobos y acelera su conquista de Europa.

La investigación, liderada por Nathan Ranc y un equipo internacional de ecólogos, sostiene que la influencia humana reduce la presión que los lobos ejercen sobre los chacales. El resultado es un fenómeno ecológico complejo donde ciudades, carreteras, áreas agrícolas y asentamientos humanos crean espacios que los lobos tienden a evitar, pero que los chacales aprenden a utilizar como refugio estratégico.

El hallazgo cambia parcialmente la forma en que se interpretaba hasta ahora la expansión del chacal dorado. Durante años, los científicos habían atribuido este crecimiento sobre todo al cambio climático, a inviernos más suaves y a la transformación del paisaje europeo. El nuevo estudio añade otro factor decisivo: la alteración humana de las relaciones entre depredadores.

El avance silencioso del chacal dorado

El Chacal dorado era históricamente una especie concentrada en el sureste europeo, los Balcanes y algunas regiones próximas a Asia Menor. Sin embargo, en apenas dos décadas su presencia se ha disparado. Hoy aparecen ejemplares en países como Alemania, Italia, Austria, Hungría o Polonia, e incluso se han detectado individuos aislados en España y cerca del Ártico.

El estudio analizó datos recogidos entre 2001 y 2017 en casi 9.000 localizaciones distribuidas en 13 países europeos. Los investigadores utilizaron registros de aullidos y patrones de presencia para reconstruir cómo se mueve la especie y qué factores favorecen su expansión.

Los resultados muestran que los chacales prefieren áreas con menor duración de nieve, cobertura forestal intermedia y cercanía al agua. Pero el elemento más determinante fue otro: la presencia de lobos.

Allí donde los lobos mantienen manadas estables, la probabilidad de encontrar chacales cae de forma drástica. Los lobos no solo compiten por alimento; también atacan y matan chacales por su rivalidad ecológica, lo que limita naturalmente su expansión. En términos ecológicos, funcionan como un depredador dominante que regula a otro más pequeño.

El “escudo humano”: una ventaja inesperada

La gran novedad del estudio aparece cuando los investigadores cruzan la presencia de lobos con la proximidad a núcleos humanos. El patrón detectado fue sorprendente: los chacales evitan las zonas urbanizadas cuando no hay lobos, pero se acercan a ellas precisamente cuando los lobos sí están presentes.

La explicación es relativamente sencilla. Los lobos continúan mostrando una fuerte aversión a la actividad humana. Aunque se han recuperado en muchos países europeos, siguen evitando carreteras transitadas, ciudades o áreas agrícolas densamente pobladas. Los chacales, mucho más adaptables y oportunistas, utilizan esos espacios como refugios seguros.

Ese comportamiento es lo que los científicos denominan o “efecto de escudo humano”. La presencia humana reduce indirectamente el riesgo de depredación para el chacal, permitiéndole ocupar territorios que de otra manera estarían controlados por los lobos.

La dinámica recuerda a lo ocurrido en Norteamérica con los coyotes. Allí, la persecución histórica de los lobos permitió la explosión demográfica de los coyotes en amplias regiones del continente. El nuevo estudio sugiere que Europa podría estar experimentando un fenómeno parecido, aunque más complejo por la coexistencia simultánea entre recuperación del lobo y expansión del chacal.

Los investigadores estiman que hasta el 75% del territorio europeo reúne condiciones ambientales adecuadas para el chacal dorado. Actualmente la especie ocupa una superficie muy inferior, lo que implica un enorme margen de crecimiento potencial. Incluso el regreso gradual del lobo podría no ser suficiente para frenar esa expansión. El estudio sostiene que el efecto combinado de urbanización, cambio climático y modificaciones del uso del suelo seguirá creando corredores favorables para los chacales.

A eso se suma otra ventaja: su extraordinaria flexibilidad alimentaria. Los chacales consumen pequeños mamíferos, aves, carroña, insectos, residuos humanos e incluso frutas. Esa capacidad de adaptación les permite sobrevivir cerca de asentamientos humanos con mucha más facilidad que otros grandes depredadores.

Europa actual ya no es la Europa salvaje de hace siglos. El paisaje está profundamente fragmentado por infraestructuras, agricultura intensiva y expansión urbana. En ese contexto, los lobos recuperan espacio, pero dentro de límites muy condicionados por la actividad humana.

El chacal parece estar explotando precisamente esas limitaciones. Mientras el lobo necesita áreas relativamente tranquilas y extensas, el chacal prospera en paisajes mixtos y humanizados.

Esto puede generar nuevas tensiones ecológicas y sociales. En algunos países europeos ya existen preocupaciones sobre el impacto del chacal en fauna local, explotaciones ganaderas o especies vulnerables. Sin embargo, otros expertos recuerdan que también cumple funciones ecológicas importantes como controlador de roedores y eliminador de carroña. @mundiario

por KaiK.ai