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Salud

El cambio climático puede convertir la subida del mar en una nueva vía de invasión biológica

Diego Tudares
30/09/2026 10:26:00

Durante décadas, el debate sobre el aumento del nivel del mar se ha concentrado en sus consecuencias más evidentes: la inundación de zonas costeras, la erosión de playas, la pérdida de humedales, la presión sobre las ciudades litorales o la transformación de los deltas. Pero el océano que avanza sobre la tierra no solo cambia el mapa físico. También modifica las condiciones ecológicas y puede abrir una nueva puerta para la expansión de especies.

Esa es la principal conclusión de un estudio publicado en Nature Ecology & Evolution que analiza por primera vez a escala global cómo la subida del nivel del mar puede facilitar la expansión hacia tierra de especies marinas no autóctonas. Los investigadores estudiaron 122 especies animales marinas invasoras ya establecidas en determinadas regiones y cruzaron sus características ambientales con las futuras zonas costeras que podrían quedar inundadas.

El resultado es significativo: más de dos tercios de las nuevas superficies costeras inundadas podrían presentar condiciones ambientales adecuadas para alguna de esas especies. Los autores calculan entre 290.000 y 470.000 kilómetros cuadrados de hábitat potencial, una superficie que, para hacerse una idea de la magnitud, se aproxima al tamaño de Italia en el extremo inferior de la estimación y al de Suecia en el superior.

No significa que toda esa superficie vaya a ser colonizada. El estudio calcula idoneidad ambiental, no una invasión inevitable. Que una zona tenga condiciones compatibles con una especie no implica que el animal vaya a llegar, sobrevivir, reproducirse y desplazar a las especies autóctonas. El propio trabajo señala incertidumbres y reclama más vigilancia antes de traducir las proyecciones en impactos concretos.

La importancia del hallazgo está precisamente en el mecanismo. Una invasión biológica marina suele asociarse a actividades humanas que transportan organismos de un lugar a otro: barcos, aguas de lastre, acuicultura, comercio o infraestructuras portuarias. El nuevo estudio incorpora otra posibilidad: que el propio avance del mar genere el hábitat que permita a especies que ya están presentes en una región desplazarse hacia espacios que hasta ahora eran terrestres.

¿Por qué los estuarios son especialmente vulnerables?

Los estuarios aparecen como uno de los puntos críticos de esta transformación. Son zonas donde confluyen agua dulce y marina y donde existe una transición natural entre ecosistemas terrestres y acuáticos. También suelen concentrar puertos, ciudades, agricultura, acuicultura e infraestructuras, es decir, precisamente los lugares donde las especies no autóctonas tienen más oportunidades de ser introducidas y transportadas.

El estudio identifica especialmente los estuarios de latitudes medias como áreas donde podría producirse una expansión considerable. La razón es que la nueva inundación no crea simplemente una superficie cubierta de agua: genera progresivamente ambientes costeros con determinadas condiciones de salinidad, temperatura y disponibilidad de recursos. Si esas condiciones coinciden con las necesidades ecológicas de una especie invasora que ya vive cerca, la barrera geográfica puede reducirse.

Este proceso también ayuda a explicar por qué el problema no debe analizarse exclusivamente desde la perspectiva climática. La subida del nivel del mar y las invasiones biológicas interactúan con factores humanos. Una costa intensamente urbanizada, con tráfico marítimo y actividad portuaria, puede presentar un riesgo diferente al de una zona costera aislada, aunque ambas experimenten una subida del nivel del mar similar.

Entre las especies consideradas en este tipo de análisis aparecen animales marinos no autóctonos que ya han demostrado capacidad para establecerse fuera de sus áreas originales. Entre los ejemplos se encuentran cangrejos azules del Atlántico, cangrejos verdes europeos y estrellas de mar del Pacífico norte, además de otras especies asociadas a ambientes costeros.

El problema de una especie invasora no consiste simplemente en que aparezca un animal nuevo. La preocupación ecológica surge cuando una especie introducida consigue establecer una población, reproducirse y alterar las relaciones existentes en el ecosistema. Puede competir por alimento o espacio, depredar especies nativas, modificar hábitats o afectar actividades como la pesca y la acuicultura.

Por eso el estudio relaciona esta nueva vía de expansión con posibles consecuencias sobre la biodiversidad, la productividad pesquera y otros servicios ecosistémicos. Pero nuevamente conviene distinguir entre riesgo potencial e impacto demostrado: la investigación identifica zonas susceptibles de colonización, no cuantifica las pérdidas económicas o ecológicas que necesariamente se producirán en cada una de ellas.

Un problema que puede crecer a medida que avance el siglo

El escenario climático utilizado por los investigadores permite visualizar la dimensión temporal del fenómeno. Bajo el escenario SSP2-4.5, la mediana del aumento global del nivel del mar se sitúa alrededor de 20 centímetros para 2050 y 56 centímetros para 2100 respecto al periodo de referencia utilizado por las proyecciones climáticas.

Esas cifras son globales y representan promedios: el nivel relativo del mar no aumentará exactamente igual en todas las costas. La subsidencia o elevación del terreno, las corrientes, las mareas y otros factores hacen que el impacto local pueda ser diferente.

Pero para la ecología costera lo importante no es únicamente cuántos centímetros sube el océano. También importa qué zonas quedan conectadas con el mar y durante cuánto tiempo. Una pequeña variación puede alterar marismas, humedales, lagunas costeras y estuarios, y abrir gradualmente nuevos espacios de transición.

Hasta ahora, buena parte de los análisis sobre especies invasoras y cambio climático se habían concentrado en cómo el calentamiento modifica las áreas donde pueden vivir determinadas especies. Esta investigación incorpora otra variable: el cambio físico del territorio provocado por la subida del mar.

La consecuencia más importante para la gestión ambiental es que los mapas de riesgo de especies invasoras tendrán que incorporar progresivamente los mapas de inundación costera. Una zona que hoy aparece como terrestre puede convertirse dentro de unas décadas en un hábitat costero adecuado para organismos que ya están presentes a pocos kilómetros.

Esto cambia también el momento en el que puede resultar más eficaz intervenir. Una vez que una especie invasora se ha establecido y reproducido, su eliminación puede ser mucho más difícil que su detección temprana. Por ello, los autores plantean sistemas de alerta y vigilancia preventiva capaces de identificar las primeras señales de colonización. 

La vigilancia tendría especial sentido en estuarios, deltas, puertos y zonas donde coincidan tres elementos: subida del nivel del mar, presencia cercana de especies no autóctonas y elevada actividad humana. No todas las costas presentan el mismo riesgo ni todas las especies responderán de la misma manera. @mundiario

por Mundiario