menu
menu
Educación

Por qué la OCDE cree que los profesores españoles ganan 56.000 euros

María P. Martínez
06/12/2025 12:32:00

La semana en la que España debatía de nuevo sobre el reconocimiento social y económico de su profesorado, dos cifras chocaron frontalmente. Según la OCDE, un maestro o profesor español comienza su carrera con más de 50.000 euros brutos anuales. Según los datos oficiales recopilados por UGT, la cifra real ronda los 35.000. Esa diferencia, abismal y aparentemente inexplicable, reabrió una pregunta latente: ¿vive el profesorado español en una ficción estadística cuando se le compara con otros países?

La disparidad no es menor. A ojos de la OCDE, España se cuela entre los países con docentes mejor retribuidos: décima posición para maestros y séptima para profesores de secundaria entre 36 economías desarrolladas. Por delante de Estados Unidos, Francia, Italia o Japón. Pero en las nóminas reales de los centros educativos españoles la historia es muy distinta: salarios iniciales notablemente más modestos, diferencias enormes entre comunidades autónomas y una progresión profesional lenta hasta el extremo de tardar casi cuatro décadas en alcanzar el sueldo máximo.

Este choque entre dos realidades ha generado confusión pública, debate político y también una sensación de extrañeza entre los propios docentes, que difícilmente reconocen su vida laboral en los rankings internacionales. La clave está en un concepto técnico que, de pronto, se ha convertido en protagonista del debate educativo: la Paridad de Poder Adquisitivo (PPA).

La OCDE no calcula cuánto dinero entra realmente en el bolsillo de un profesor español. Calcula cuánto “vale” ese sueldo dentro del país comparado con el valor del dinero en otras economías. Es un método útil para comparar niveles de vida, pero engañoso cuando se interpreta como salario real.

El espejismo estadístico

La PPA es una herramienta diseñada por los economistas para eliminar la distorsión de los precios entre países. No mide euros, sino poder de compra. Es decir, cuántos bienes y servicios puede adquirir alguien con su sueldo en cada territorio. Esta es la razón por la que un docente español aparece, sobre el papel, mejor pagado que uno estadounidense: porque vivir y consumir en España es globalmente más barato que en Estados Unidos, Francia o Irlanda.

Cuando la OCDE traduce el salario docente a dólares PPA, no está describiendo la nómina del profesorado, sino su capacidad relativa de compra. Y la diferencia es sustancial: el método incorpora el coste comparado de más de 3.000 productos y servicios, lo que infla artificialmente la cifra salarial si se interpreta en términos monetarios.

El salario real: 35.000 euros

Si se miran los datos efectivos, el panorama es mucho más terrenal. En Andalucía, un maestro recién incorporado cobra unos 35.000 euros brutos anuales; un profesor de secundaria, unos 39.300. En Euskadi, las retribuciones pueden ser hasta 638 euros mensuales más altas que en Asturias. La OCDE no refleja estas brechas internas, fundamentales para entender la realidad del sector.

España destaca por algo que sus docentes conocen muy bien: comienzan con un salario relativamente alto en comparación con otros trabajadores con similar formación, pero la progresión es lenta, casi inmóvil. Según los cálculos de UGT, se tarda 39 años en alcanzar el salario máximo. En Países Bajos, apenas 18. En la media de la UE, 32.

El resultado es una paradoja incómoda: en los informes internacionales, España aparece como un país generoso con su profesorado; en la realidad cotidiana, los docentes sienten que su sueldo está lejos de compensar su responsabilidad social. Y ambas cosas son ciertas, porque responden a métricas distintas. @mundiario

por KaiK.ai