El Gobierno gallego cumplió con una de sus primeras obligaciones, la de presentar los Presupuestos con la previsión de ingresos y el desglose de gastos para el ejercicio 2027. Las cuentas anuales son como la hoja de ruta a la que ha de ajustarse el Ejecutivo en la gestión de los recursos públicos marcando prioridades económicas y sociales..
Lo primero que hay que decir de los Presupuestos es celebrar que se hayan presentado en tiempo y forma. Ahora serán los diputados quienes los estudien, debatan y propongan las mejoras que consideren pertinentes, que el Gobierno debe analizar y recoger aquellas que contribuyan a mejorar el proyecto inicial en beneficio de los gallegos.
Mientras sus señorías se preparan para debatir en sede parlamentaria, a mi me llamó la atención el compromiso de movilidad que se marca la Xunta: conseguir que, una vez que se rematen las actuaciones en marcha y las ya planificadas, “mais do 85% da poboación encontraráse a menos de 15 minutos dunha vía de alta prestación”.
Para ello hay dotación económica y si se alcanza ese objetivo, mejorará las vías de comunicación que ya han experimentado un gran desarrollo en los últimos años por el esfuerzo de las administraciones, aunque muchas actuaciones se hayan realizado con notable retraso.
Hay que ver de dónde partíamos. Por eso es oportuno recordar el seminario “Galicia 2002 a través de la imaginación creadora”, organizado en 1977 por el IDEGA y la Universidad de Santiago, que reunió a los intelectuales Ramón Piñeiro, Carlos Casares, Díaz Pardo, Filgueira Valverde, Manuel Díaz y Díaz y Álvaro Cunqueiro, un “cerebro colectivo” extraordinario para “pensar” como debía ser la Galicia en los albores del siglo XXI en la economía, la demografía, el idioma y la ordenación del territorio.
Álvaro Cunqueiro puso broche final a aquellas jornadas. El escritor mindoniense unificó las ponencias y el sentir popular en un envoltorio poético “pegado a la realidad” y reclamaba una Galicia estructurada, culta, industrializada y orgullosa de su idioma, como habían “pensado” sus compañeros en las distintas intervenciones.
Galicia, dijo, deberá ser “una ciudad de ciudades” separadas entre sí por una distancia en tiempo inferior a una hora de coche. Una Galicia polinuclear, vertebrada por las vías de comunicación “con núcleos urbanos complementarios dentro de una constelación regional”.
Falta mucho por hacer, pero Galicia ha recorrido un largo camino desde aquel seminario de 1977. El objetivo de la Xunta de situar a la mayoría de la población a quince minutos de una vía de altas prestaciones representa un nuevo paso hacia la “ciudad de ciudades” que soñó Cunqueiro. Medio siglo después, la imaginación creadora de aquellos intelectuales sigue señalando un horizonte. Ahora corresponde a las administraciones convertirlo en realidad. @mundiario