Arbeloa se volcó en solucionar la doble cara del argentino: estelar en los entrenamientos y caótico en los partidos.
Estelar en los entrenamientos y caótico en los partidos. En un informe de final de temporada, este sería el mejor resumen de Mastantuono. Las dos caras del argentino han sido un quebradero de cabeza. El gran nivel que ha ofrecido en el día a día en Valdebebas, exhibiendo su enorme potencial, ha chocado con sus desconcertantes actuaciones en los encuentros. Las ganas por querer demostrar su calidad le han jugado una mala pasada en su primera temporada como madridista. Empezó como titular, pero su estrella su fue apagando. Para la solución de este problema, el argentino encontró en Arbeloa a un gran aliado. En la rápida evaluación que tuvo que hacer de toda la plantilla tras hacerse cargo del equipo en enero, el técnico detectó rápidamente el motivo por el que Mastantuono no estaba sacando todo su potencial en los partidos. Y se volcó con él en un trabajo casi diario a todos los niveles: táctico, futbolístico, mental... Una 'batalla' con Mastantuono para que recuperase el equilibrio que había perdido en su fútbol. A menudo se podía ver durante los entrenamientos como Arbeloa o alguno de sus ayudantes tenían un aparte con el argentino para pulir detalles. Pero el principal mensaje hacía referencia a su 'ansiedad' por triunfar: "Tienes que tener más paciencia y más tranquilidad". Una situación muy parecida a la que vivió Fede cuando se incorporó a la plantilla del Real Madrid en la temporada 18-19. El uruguayo exhibía un nivel en los entrenamientos que no tenía nada que ver con lo que luego ofrecía en los partidos. En su caso, no se terminaba de soltar y no desplegaba todo el fútbol que tenía en sus piernas. Iba con el 'freno de mano' echado y eso le penalizaba. Cuando se soltó, entonces apareció el gran Valverde que se ha convertido en una estrella en el Real Madrid. Un 'síndrome Fede' que ahora está acusando Mastantuono. Mastantuono ha estado instalado en el error de querer demostrar en cada jugada lo bueno que es. Y por ahí ha caído en la precipitación, las prisas, el descontrol y, lo peor, en los fallos constantes por arriesgar siempre y en cualquier circunstancia. El camino era acertar mucho más de lo que lo hacía para coger confianza e iba en dirección contraria. Entrenaba mucho mejor de lo que luego demostraba en el campo y eso lo ha tenido atascado. Y en eso se volcó el cuerpo técnico de Arbeloa porque era un problema típico de la juventud, al que estaban acostumbrados a enfrentarse en la cantera. La confianza en un jugador no se demuestra sólo en los minutos que juegan en los partidos, también en el día a día. Y es ahí donde Arbeloa puso todo de su parte para que Mastantuono llevase a los partidos toda la calidad que ofrecía en los entrenamientos. Porque la buena noticia con el argentino es que nadie en el Real Madrid duda del espectacular potencial que tiene porque lo ha demostrado ante sus compañeros. Ahora sólo falta que lo traslade a los partidos. "Sí, entrena mucho mejor de lo que juega", confirman en Valdebebas. La temporada de Mastantuono ha provocado que se hable mucho de su futuro en el Real Madrid y de que se haya especulado con una salida en forma de cesión para que tenga los minutos que se le han resistido en el Madrid. Posiblemente en esa dirección fuese dirigida la reunión que tuvo el club con el jugador recientemente, con el objetivo de sentar las bases de una decisión sobre su futuro de cara a la próxima temporada. El argentino ha despedido su primera temporada en el Real Madrid con una sensación agridulce. Por un lado, su protagonismo ha estado muy por encima del que han tenido otros jugadores recién llegados y con su edad, 18 años. Tras un comienzo fulgurante, llegó el parón por culpa de una pubalgia y un 'atasco' en su juego que le restó minutos. Aún así, ha participado en 35 partidos de los 56 que ha disputado el Real Madrid, jugando 1.484 minutos y marcando tres goles.