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Medios

Un asturiano suma siete nominaciones a los Premios Goya de fotografía: "Solo soy un fotógrafo de barrio y no aspiro a más"

ramon diaz
21/01/2026 12:20:00

"Soy un fotógrafo de barrio y no aspiro a más. Disfruto con lo que hago, me encanta lo que hago". El riosellano Jonathan Hevia afronta la próxima gala de los Premios Goya de fotografía, que se celebrará en Zaragoza el 7 de febrero, con un notable bagaje: siete de sus obras han sido nominadas, una cifra que supone un récord personal en su ya dilatada trayectoria.

Hevia, de 45 años y miembro de una familia de fotógrafos que se inició en ese arte hace más de cien años, atesora ya tres de estos prestigiosos galardones nacionales –obtenidos en 2013, 2017 y 2021–, y contempla esta nueva cita con la serenidad que da la experiencia, pero también con la ilusión de quien mantiene intacto el respeto por unos premios que marcaron el inicio de su andadura en los concursos. "Siempre fue como lo más grande que veía cuando empezaba en la fotografía. De hecho, lo veía inalcanzable. Es que ni me lo planteaba", recuerda.

Triunfo en la Copa del Mundo

Su historia con los Goya comenzó de forma casi casual. "Un día me dio por presentarme y fue increíble, porque tuve tres nominaciones y finalmente gané en el apartado de boda. No contaba con ello, veía inviable ganar. Ahí empezó todo, no sé si fue suerte o qué, pero me animó a presentarme a concursos y fui consiguiendo casi todos los premios a los que me presentaba", destaca.

Jonathan Hevia junto a las siete fotografías nominadas y uno de los tres Goya que ha ganado hasta ahora.

Jonathan Hevia junto a las siete fotografías nominadas y uno de los tres Goya que ha ganado hasta ahora. / Ramón Díaz

Entre esos triunfos destaca la Medalla de Oro en la Copa del Mundo de fotografía, en Roma, en 2021, en la categoría de boda. "Fue tremendo. Además, coincidió con pandemia, lo vivimos en casa, en familia y fue una pasada", explica. También guarda un cariño especial al premio Lux de bronce, obtenido en Barcelona por un reportaje del nacimiento de su hija Carlota. "Que te premien por algo así de un hijo tuyo, es increíble", señala.

Un momento revelador

Sin embargo, no todas las galas dejan un sabor dulce. La edición pasada de los Premios Goya le deparó una profunda lección, narrada desde la emoción. "Probablemente fue la vez que en un concurso me supo peor no ganar", confiesa. Aquella noche acudió a la entrega de premios con su mujer, Emma Alonso, y sus hijos, Carlota y Lorenzo. "Estábamos en el patio de butacas, miraba las caras de mis hijos, y yo ya era ganador para ellos", rememora.

La derrota fue amarga, pero dio pie a un momento revelador con su hijo pequeño. "Tuve una conversación con él muy especial". Hevia le confesó a Lorenzo su tristeza por no haber ganado un Goya para dedicárselo a él, a lo que el niño respondió: "Pero si yo ya tengo un premio. Sí, sí, a mí ya me dieron un premio en el cole por portarme bien". El padre aún se emociona al recordarlo.

"Salí de mala leche"

El fotógrafo extrajo de aquella reacción de su hijo una conclusión humilde, pero poderosa: "A veces nos obsesionamos, nos volvemos locos con premios, reconocimientos… Y llega un crío de 5 años y hace que vuelvas a poner los pies en la tierra". Aquella vivencia reafirmó su filosofía de vida, que asume con la frase que abre este relato.

Con esa lección aprendida, pero también con un punto de determinación, decidió afrontar la presente convocatoria. "Salí de mala leche y me dije: ‘Se van a enterar’. Decidí intentar por todos los medios volver a estar nominado. Al menos eso ya lo he conseguido, volver a estar". El resultado son siete nominaciones, distribuidas en tres categorías: cinco en comunión, una en boda y otra en infantil.

No poner "muchos relicarios"

Entre las imágenes seleccionadas hay dos muy personales, de sus hijos. Una de ellas es de Lorenzo, recién nacido. "Está acostado tras un cristal con una gasa por encima, lo que provoca una sensación… como si fuera un feto. Esa era la idea", apunta.

Para Jonathan Hevia la dificultad de la fotografía no reside en la ejecución técnica. "El tipo de foto que hago en esencia no es difícil. De hecho quiero, o me gusta, que la foto se caracterice por la extrema sencillez", comenta. Rechaza la grandilocuencia y los excesos, guiado por un consejo familiar: "Mi abuela me decía algo que tengo siempre presente: ‘Trata de no poner muchos relicarios en las fotos’". Y eso hace.

Minimalismo extremo

Esa búsqueda de la esencia hace que su trabajo, a veces, roce "el minimalismo extremo". "Al final pasa mucho en fotos de boda... es muy fácil coger a unos novios e irte a grandes decorados. Pero, al final, muchas veces lo que menos se ve es a los novios". Frente a eso, prefiere retratos atemporales; como una de sus instantáneas nominadas al Goya, la de un niño de comunión sobre un fondo blanco. "Que va a funcionar hoy y va a funcionar dentro de 50 años", augura.

Con la gala a la vuelta de la esquina, Jonathan Hevia acudirá a Zaragoza. Aunque inicialmente pensó no llevar a sus hijos tras la decepción del año pasado, lo ha reconsiderado: "Dije que no iba a ir con ellos, pero hay que ser valientes, hay que ir y probablemente, gane o no gane, me volverán a dar otra lección de vida".

por la nueva España