¿Y si os dijéramos que ese niño curioso, inquieto, con preguntas infinitas y mirada chispeante, podría ser todo un talento oculto, esperando a que vosotros lo descubráis? En España, uno de cada cien niños tiene altas capacidades, pero muchísimos pasan desapercibidos. ¿Será el caso de vuestro hijo?
Altas capacidades: mucho más que ser 'listo'
Tener altas capacidades no es solo sacar sobresalientes o saber muchas cosas de memoria. Es sentir el aprendizaje como una aventura apasionante, es tener una sensibilidad especial y una creatividad que a veces desborda. Un niño con altas capacidades puede ser un soñador incansable, alguien que se emociona con la música, que cuestiona por qué el cielo es azul o busca la lógica detrás de todo lo que le rodea.
¿Cómo reconocer a un niño con altas capacidades?
Aquí llega una de las grandes dudas para cualquier madre o padre. No existe un único patrón, pero debéis fijaros en estas señales:
- Aprendizaje vertiginoso: Aprenden a leer o contar antes que otros niños.
- Memoria prodigiosa: Recordar datos, canciones o historias con asombrosa facilidad.
- Curiosidad ilimitada: Preguntas profundas sobre temas atípicos para su edad.
- Gran creatividad: Crean historias, inventan juegos, soluciones originales.
- Sensibilidad extrema: Perciben emociones y ambientes de una manera intensa.
Si veis varias de estas señales en vuestro hijo, podríais estar ante un caso de altas capacidades.
No son solo superdotados: mitos que os sorprenderán
Existe la idea de que estos niños deben ser genios en todas las materias, pero nada más lejos de la realidad. No todos los niños con altas capacidades sacan las mejores notas; pueden aburrarse en clase, desmotivarse o incluso pasar desapercibidos porque no quieren sentirse diferentes. A veces, destacarán en arte, música o deportes en vez de matemáticas o literatura.
Otro mito: no son “raros” ni problemáticos por naturaleza. Más del 80% de los niños con altas capacidades son perfectamente sociables, aunque sí es cierto que pueden necesitar entornos que alimenten su creatividad e intelecto.
El papel de la familia: aliados clave para su felicidad
Si sospecháis que vuestro hijo tiene altas capacidades, lo primero es mantener la calma y la mente abierta. El diagnóstico es fundamental y debe realizarlo un profesional especializado, normalmente a través del colegio o de un psicólogo educativo. Una vez confirmado, informarse es crucial.
- Escuchad a vuestro hijo y respetad sus intereses
- Fomentad la lectura, la exploración y el pensamiento crítico
- Permitidle socializar con todo tipo de niños, no solo con quienes comparten sus capacidades
- Buscad actividades extraescolares que alimenten su pasión
Sobre todo, recordad: el cariño y la comprensión serán más importantes que cualquier otro apoyo.
El colegio: ¿aliado o reto?
La ley educativa española reconoce el derecho de estos niños a un plan adaptado a sus necesidades. Sin embargo, la realidad en las aulas no siempre es ideal. Vosotros, como familia, podéis y debéis ser los defensores de vuestro hijo. Charlad con sus profesores, proponed enriquecimiento curricular o actividades desafiantes y no temáis buscar asesoramiento externo si lo necesitáis. La colaboración familia-escuela puede marcar la diferencia entre el aburrimiento y el éxtasis de aprender.
¿Y el futuro? un viaje que merece ser vivido juntos
Un niño con altas capacidades no tiene garantizado el éxito ni la felicidad solo por su inteligencia. Vosotros sois esenciales en su bienestar emocional y social. Buscad apoyo, consultad recursos especializados y, sobre todo, disfrutad juntos del maravilloso viaje de descubrir el mundo con otros ojos.
Porque las altas capacidades no se tratan solo de tener una mente veloz, sino de sentir, soñar y crear a un ritmo diferente al resto. ¿Preparados para acompañarles? El futuro de vuestro hijo puede brillar mucho más de lo que imagináis.