¿Un Mamut en el jardín? La desextinción ya no es ciencia ficción en 2026
Si pensabas que lo más increíble que verías este año en el mundo animal era un collar que traduce los ladridos, prepárate. Mientras lees esto en febrero de 2026, en laboratorios de alta tecnología en Texas y Siberia, el mamut lanudo está dejando de ser un fósil para convertirse, de nuevo, en un ser vivo.
¿Es real? Sí. ¿Es ético? Hay debate. ¿Es necesario? La ciencia dice que podría salvar nuestro clima. Vamos a analizar este «lío» con todo el rigor que se merece.
1. No es un clon, es un «Elefante 2.0»
Lo primero que hay que aclarar es que no estamos en Jurassic Park. No se trata de clonar una célula congelada (eso es casi imposible). Lo que la empresa Colossal Biosciences está logrando es usar la herramienta de edición genética CRISPR.

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La receta: Toman el ADN de un elefante asiático (su pariente vivo más cercano) y lo «editan».
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Los ingredientes: Insertan los genes específicos que hacían al mamut… un mamut. Esto incluye:
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Pelo largo y lanudo.
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Capas de grasa de 10 cm para aguantar el frío.
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Hemoglobina adaptada a temperaturas bajo cero.
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Orejas pequeñas para evitar la pérdida de calor.
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2. ¿Por qué resucitar a un gigante?
No se trata de crear un espectáculo de circo. La razón es puramente medioambiental. En 2026, la crisis climática sigue siendo nuestra mayor batalla, y el mamut es un arma secreta.
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El efecto «pisada»: Los mamuts derriban árboles y compactan la nieve. Al hacerlo, el frío intenso del Ártico penetra en el suelo y mantiene congelado el permafrost.
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La trampa de gas: Si el permafrost se derrite, libera toneladas de metano y CO2. Al restaurar los pastizales árticos con mamuts, ayudamos a que ese carbono se quede bajo tierra.
3. El hito de 2026: Úteros artificiales
El gran dilema ético hasta hace poco era: «¿Vamos a usar elefantas reales para gestar mamuts?». En 2026, la respuesta es no.
La gran noticia de este febrero es el avance en los úteros artificiales exovivos. Son bio-bolsas de gran tamaño que permiten el desarrollo del feto fuera de un animal vivo. Esto evita poner en riesgo a los elefantes asiáticos, que ya están en peligro de extinción, y acelera el proceso de forma controlada.
El debate en la comunidad de amantes de los animales
Como redactores, no podemos ignorar la polémica. Hay dos bandos muy claros en 2026:
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Los optimistas: Ven una oportunidad de corregir un error humano (nosotros los extinguimos) y una herramienta vital contra el calentamiento global.
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Los críticos: Argumentan que ese dinero debería usarse para salvar a las especies que aún están vivas y que un animal tan social como el mamut nacería «solo», sin una manada que le enseñe a ser mamut.
Dato curioso: Ya se están delimitando las primeras zonas del Pleistocene Park en Siberia para recibir a los primeros ejemplares experimentales en los próximos años. El ecosistema ya está listo para ellos.
Estamos viviendo un momento histórico. Por primera vez, el ser humano tiene el poder de «deshacer» una extinción. Quizás no sea una mascota para tener en un piso, pero el regreso del mamut nos recuerda que la tecnología, bien usada, puede ser la mejor aliada de la naturaleza.
Aunque la empresa que lidera el proyecto es estadounidense (Colossal Biosciences), el «cerebro» detrás de la recuperación del ADN antiguo y la edición genética tiene un sello español muy potente.
1. Carles Lalueza-Fox (El detective del ADN antiguo)
Es probablemente el mayor experto de España en paleogenética e investigador del Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-UPF).
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Su papel: Fue uno de los primeros en secuenciar genomas de especies extintas. Aunque es crítico con el término «desextinción» (él prefiere llamarlos «animales modificados»), sus investigaciones sobre cómo recuperar ADN de restos fósiles son la base sobre la que trabaja todo el mundo hoy en día. Su voz es la que aporta el equilibrio ético y científico al debate.
2. Lluís Montoliu (El maestro del CRISPR)
Investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) y una autoridad mundial en edición genética.
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Su papel: Es quien mejor explica cómo se usa la herramienta CRISPR (las «tijeras moleculares») para insertar los genes del mamut en el elefante. Recientemente (marzo de 2025), ha seguido de cerca el éxito del «ratón lanudo», un experimento previo donde se logró que ratones comunes tuvieran el pelo del mamut, demostrando que la tecnología funciona.
3. Martí Renom (El arquitecto del genoma 3D)
Investigador en el Centro de Regulación Genómica (CRG) y el CNAG en Barcelona.
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Su papel: Su equipo ha sido pionero en reconstruir la arquitectura en 3D del genoma del mamut. No basta con tener las «letras» del ADN; hay que saber cómo se doblan y se organizan para que los genes se activen. Sus estudios sobre cromosomas fósiles de hace 52.000 años han sido calificados como «un hito histórico» para que Colossal pueda avanzar.
4. Pere Bover (Experto en Paleogenómica)
Investigador del ARAID y la Universidad de Zaragoza.
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Su papel: Especialista en el estudio de fauna extinta a través del ADN. Aporta el contexto ecológico sobre cómo estos animales interactuaban con su entorno y si realmente su regreso ayudaría a frenar el cambio climático en el Ártico.
La pregunta es: ¿Estamos preparados para este nuevo paso?