Cambio inesperado y de calado en el Sabadell. El consejo de administración del banco ha decidido nombrar consejero delegado a Marc Armengol, actual responsable de su filial británica TSB, en sustitución de César González-Bueno. El primer ejecutivo de la entidad desde principios de 2021, que ha multiplicado por más de 12 el valor de la acción en cinco años y tuvo un papel clave en que no llegase a buen puerto la reciente oferta de compra (opa) del BBVA, "deja sus funciones en el banco, dado que, de común acuerdo, han decidido que es el momento óptimo para efectuar el relevo", según ha asegurado el grupo presidido por Josep Oliu. Armengol le sustituirá previsiblemente a partir de mayo, una vez celebrada la junta de accionistas y recibida la autorización del Banco Central Europeo (BCE).
El nombramiento supone una doble sorpresa porque en el banco siempre se había considerado que el heredero natural del anterior consejero delegado, Jaume Guardiola, era Carlos Ventura, pero que Oliu se tuvo que decantar por traer un directivo de fuera como González-Bueno ante la delicada situación en bolsa que atravesaba el banco a finales de 2020. Quizás ese contexto ayuda a explicar que la entidad vallesana haya decidido también elevar a Ventura a la condición de miembro del consejo de administración con la categoría de ejecutivo, así como nombrarle director general de negocios de España, lo que implica que añade la banca de particulares a sus actuales responsabilidades sobre las áreas de empresas, red y banca privada.
González-Bueno había manifestado públicamente en los últimos meses su disposición a seguir en su puesto, lo cual en todo caso es una práctica habitual en el sector financiero, independientemente de las intenciones reales. En el entorno del banco, con todo, se afirma que la intensidad con que se fajó durante casi año y medio para hacer fracasar la opa del BBVA le había fatigado y que por ello planteó una salida amistosa, una vez logrado el objetivo. Otras fuentes, en cualquier caso, sostienen que, una vez terminada la operación, Oliu comenzó a sopesar la conveniencia de cambiar al primer ejecutivo de la entidad para darle un nuevo impulso al negocio y la acción, que desde entonces apenas ha subido un 0,96%.
Hombre de la casa
Con el nombramiento de Armengol (Barcelona, 1976), el Sabadell apuesta por un hombre de la casa, a quien Oliu ha tenido a sus órdenes durante cerca de 25 años. Asimismo, vuelve a tener a un ejecutivo catalán al frente del negocio, tras la excepción que ha supuesto el mandato de González-Bueno (Madrid, 1960) y tras el regreso de la sede social de Alicante a Sabadell, un movimiento aprobado en plena opa y en medio de una elevada movilización de la sociedad catalana contra la operación. Habrá que ver si Armengol mantiene la elevada proyección pública de su antecesor, a quien primero el hecho de asumir todos los poderes ejecutivos de Oliu en un momento complicado para la entidad, y después el de protagonizar públicamente la defensa contra la opa, le ha obligado a asumir una relevancia hacia el exterior mayor de la que ha asegurado que le gusta mantener como directivo.
Curiosamente, al hasta ahora consejero delegado se le preguntó a mediados de noviembre sobre el futuro de Armengol, ante la posibilidad de que se pasase al Santander una vez se cerrase la venta de TSB. "Será él el que decida, junto al Santander y nosotros, cuál es su futuro. Lo único que puedo decir, y lo digo con la boca grande, es que aquí tiene las puertas abiertas de par en par, porque es un profesional como la copa de un pino. Si encuentra que tiene un futuro más atractivo en otra situación, será solo su decisión. Sea cual sea la respetaremos, aunque nos gustaría que volviese", aseguró González-Bueno. Significativamente, poco antes se le había preguntado por su posible salida: "En este momento no hay intención de hacer grandes cambios, por lo menos desde el consejo no me han comunicado nada, seguimos como estamos".
Agradecimientos
Sean cuales sean los motivos y razones detrás del cambio, Oliu ha querido tener un gesto público con González-Bueno incluso más extenso y elogioso de lo habitual en este tipo de relevos en las cúpulas de las empresas. En una nota distribuida por el banco, ha alabado profusamente la figura del directivo que ha conseguido reflotar la entidad en dos de sus momentos más complicados: la pandemia (su cotización bajo a mínimos a finales de 2020 tras la ruptura de las negociaciones para una fusión amistosa con el BBVA) y la opa. "Ha sido un consejero delegado excepcional, con una habilidad para la ejecución fuera de lo común. Además, siempre ha puesto los intereses del banco por delante de los suyos propios", ha alabado.
El presidente, en la misma línea, ha destacado "los cambios que González-Bueno ha impulsado en la organización, y que han llevado al equipo a alcanzar varios récords históricos de resultados y a multiplicar por más de 12 veces el valor de la acción de Banco Sabadell en cinco años, la mayor revalorización entre las empresas del Ibex en el periodo y la más alta también entre los bancos europeos". El banquero madrileño, ha añadido, "ha superado de lejos nuestras expectativas y las del mercado, tanto por la profundidad de la transformación abordada como por el ritmo impuesto".
En la misma nota, el todavía consejero delegado también se ha declarado satisfecho: "Estoy enormemente agradecido por el privilegio de haber podido participar en estos cinco años, que han sido excepcionales. El equipo es excelente, está cohesionado y tiene unas perspectivas positivas y claras para los próximos años. Cerramos un ciclo apasionante y exitoso, y es en este contexto en el que debemos plantar las semillas del futuro, aprovechando las extraordinarias oportunidades de transformación que brinda un nuevo salto en la tecnología".
Deberes a Armengol
Oliu, asimismo, ha destacado que Armengol "conoce Banco Sabadell y todas sus fortalezas y puntos de mejora a la perfección porque en los últimos casi 25 años ha ocupado diferentes puestos de responsabilidad en el Grupo, tanto en España como en el extranjero. Tiene una demostrada capacidad de liderazgo y de gestión, y una amplia experiencia tecnológica, que nos va a ser muy útil en esta era de disrupción en la que estamos inmersos".
También le ha puesto deberes: "Tendrá grandes retos por delante: continuar con los fuertes ritmos de generación de capital del banco, que permiten ofrecer una atractiva rentabilidad por dividendo a los accionistas; mantener y mejorar las dinámicas comerciales, y abordar una nueva etapa de transformación en un contexto de disrupción tecnológica".