Tras su sonada salida del Real Madrid, Xabi Alonso se hace cargo del Chelsea FC, otro club sumido en el caos. ¿Una decisión valiente o una misión suicida?
El domingo, el Chelsea FC confirmó lo que se veía venir: Xabi Alonso será el nuevo entrenador la próxima temporada. Muchos se preguntan: «¿Por qué se mete en esto?». Aunque hubiera dejado atrás una etapa complicada en el Real Madrid, ¿por qué elegir justo al Chelsea, otro club en crisis con potencial para el caos?
Más allá del sueldo millonario que seguramente percibirá Alonso en su contrato de cuatro años, hasta 2030, un pequeño detalle en el comunicado oficial del Chelsea sugiere una ventaja adicional para el técnico. Mientras que a sus antecesores directos, Enzo Maresca y Liam Rosenior, el club los presentó como «head coach», el Chelsea llamó a Alonso «manager». Una diferencia que, a primera vista, parece insignificante, pero que podría tener gran importancia en el día a día.
Como “director”, Alonso tiene más poder que sus dos antecesores, sobre todo en la composición de la plantilla y la política de fichajes. Se dice que el español no insistió en ello, sino que obedece al cambio estratégico de BlueCo, el consorcio que compró el Chelsea en 2022. Al asumir también funciones de director deportivo, Alonso podrá influir más y durante más tiempo en el futuro del club. Su llegada podría permitir al Chelsea tener la paciencia necesaria para construir, poco a poco, un equipo realmente competitivo.
A Maresca, que llegó en verano de 2024 con grandes expectativas, no se le concedió esa paciencia. El italiano había devuelto al club a la Champions tras dos años fuera, ganó el Mundial de Clubes y, al ser despedido a finales de 2025, el equipo era quinto en la Premier; posición hoy inalcanzable.
Xabi Alonso vivió en el Real Madrid una experiencia similar a la de su predecesor en el Chelsea.
A pesar de todo, Maresca se marchó y, hace solo cuatro meses, el Chelsea preparó un proyecto a largo plazo. En enero fichó a Liam Rosenior, que brillaba con el Racing de Estrasburgo —también de BlueCo—, para sustituir a Maresca. «Este es un club con un espíritu único y una historia llena de títulos. Mi labor es preservar esta identidad y construir un equipo que la refleje cada partido y siga ganando trofeos», afirmó al llegar.
Sin embargo, no logró armar un equipo, reto que ahora afronta Alonso. Rosenior, de 41 años, duró solo tres meses y medio: tras un inicio prometedor, la primera racha negativa le costó el cargo. Tras siete derrotas en ocho partidos oficiales, el Chelsea lo destituyó a finales de abril pese a tener contrato hasta 2032. Su falta de respaldo entre los jugadores más destacados fue clave: el vestuario no lo tomaba en serio.
Un aviso para Alonso, cuyo fracaso en el Real Madrid tuvo causas parecidas. Tras su éxito en el Bayer Leverkusen, el técnico de 44 años fichó el verano pasado por el club donde había jugado. Se esperaba que marcara una era en el Bernabéu, pero duró solo medio año. Meses antes de su cese ya se multiplicaban los rumores: su metodología no convencía a las estrellas. Vinicius Junior, Jude Bellingham y otros no le seguían, pese a su prestigio. Las desavenencias interpersonales frustraron los éxitos deportivos; se dice que Alonso calificó a su equipo de «guardería» por las constantes disputas.
¿Le aguarda un destino similar en el Chelsea? Las experiencias de Roseniors así lo sugieren, pero los Blues confían en el carisma de Alonso, forjado como jugador y campeón con el Leverkusen, muy superior al de su predecesor. En BlueCo creen que Cole Palmer y compañía seguirán al técnico. En resumen: Alonso tiene una oportunidad real de motivar a los jugadores. El hecho de que, al parecer, el Chelsea lleve cuatro años observándolo de cerca habla de la confianza en sus capacidades. Sus logros en Leverkusen lo convirtieron en el entrenador más deseado en Stamford Bridge, y ahora por fin lo han fichado.
¿Está Xabi Alonso sacando el máximo partido al potencial del Chelsea?
Es lógico que Alonso vea potencial en el Chelsea: la calidad existe. Con Enzo Fernández y Moisés Caicedo, los Blues tienen a dos de los mejores centrocampistas del mundo, más la creatividad de Cole Palmer. A ellos se suman jóvenes prometedores como Estevao, Jamie Gittens en ataque y Jorrel Hato en defensa, además del central Levi Colwill, quien antes de su lesión de ligamentos cruzados ya mostraba nivel de estrella.
Con su método, Alonso puede pulir aún más a estos jugadores y, gracias a sus ideas tácticas, convertir al equipo en un conjunto capaz de regresar a la élite de Inglaterra y Europa. Para ello hacen falta algunos ajustes, como fichar un portero de primer nivel y dar más apoyo a Joao Pedro en ataque.
Antes de aceptar el reto, Alonso analizó en detalle la situación del Chelsea. De hecho, tras los acontecimientos en torno a Arne Slot, podría haber sido el próximo entrenador del Liverpool. En Anfield, donde fue un icono como jugador y uno de los tres clubes (Real Madrid, Bayern, Liverpool) que, tras dejar el Leverkusen, soñaba con entrenar. Sin embargo, el fracaso en el Real Madrid quizá le hizo replantearse las cosas y optar por un club sin pasado común, donde un eventual fracaso personal resulte menos costoso.
Pese a su fulgurante inicio como técnico, fichar por el Chelsea supone un riesgo para su carrera: un segundo fracaso en un grande de Europa dañaría su reputación. Y los desafíos en Stamford Bridge son enormes.
Xabi Alonso en el Chelsea FC: una línea muy fina
La plantilla inglesa, hinchada y llena de contratos millonarios, parece a veces una mezcla aleatoria. Alonso debe limpiarla y dejar claro en quién confía. Necesita imponer una jerarquía evidente y, pese a su estilo juvenil, añadir algo más de experiencia. Se rumorea que en su primer mercado veraniego buscará jugadores con mentalidad de acero.
Como es sabido, en el Chelsea dispone del dinero necesario para reestructurar la plantilla a gran escala. Además, el club quiere aprovechar el prestigio de Alonso para atraer a jóvenes talentos que vean en él una oportunidad de crecimiento. Quedarse fuera de la Champions y quizá de Europa la próxima temporada hace aún más urgente este plan.
La directiva deberá tener paciencia si el proyecto no despega de inmediato, aunque los altibajos sean previsibles. ¿Dispondrá Alonso, a diferencia de Maresca o Rosenior, del tiempo necesario? Desde la salida de Thomas Tuchel hace tres años y medio, el club ha consumido cinco técnicos: de Graham Potter a Mauricio Pochettino, pasando por Rosenior, todos fracasaron. El último que duró más de un año y medio fue Antonio Conte (2016-2018), con apenas dos años.
«En mis conversaciones con los propietarios y la dirección deportiva quedó claro que compartimos las mismas ambiciones», subrayó Alonso. A partir del 1 de julio, hará todo lo posible para que el riesgo que asume en Londres dé sus frutos. La línea que separa una decisión valiente de una elección equivocada es muy fina.
Los predecesores de Xabi Alonso: los últimos cinco entrenadores del Chelsea FC
Entrenador |
Toma de posesión |
Fin del mandato |
Partidos |
Promedio de puntos |
Graham Potter |
8 de septiembre de 2022 |
2 de abril de 2023 |
31 |
1,42 |
Frank Lampard |
6 de abril de 2023 |
30 de junio de 2023 |
11 |
0,45 |
Mauricio Pochettino |
1 de julio de 2023 |
30 de junio de 2024 |
51 |
1,78 |
Enzo Maresca |
1 de julio de 2024 |
1 de enero de 2026 |
92 |
1,97 |
Liam Rosenior |
8 de enero de 2026 |
22 de abril de 2026 |
23 |
1,52 |