El Special One impone su palabra y elige al sustituto
Lejos de cualquier crisis vinculada al caso Rodri, José Mourinho trabaja en plena sintonía con la directiva del Real Madrid, y el técnico portugués siente una gran confianza en la capacidad del club de construir un equipo fuerte y competitivo durante el actual mercado de fichajes de verano.
José Mourinho es un hombre feliz en estos momentos, y su felicidad nace del hecho de vestir el escudo del Real Madrid en el pecho la mayor parte del tiempo; trabaja en el lugar que desea, bajo las condiciones que prefiere y con los jugadores que él elige.
Y desde el momento en que Florentino Pérez tomó, a finales del pasado abril, la decisión de que el regreso del técnico portugués representaba la mejor opción para el Real Madrid, ha reinado un estado de armonía y total entendimiento entre Mourinho y la directiva del club.
Esa armonía se mantuvo hasta la semana pasada, que fue testigo de una crisis difusa que se generó en torno al caso Rodri, aunque la imagen dentro del club era completamente distinta de lo que se difundió fuera de sus muros, según informó el diario "As" español.
Y desde aquella reunión celebrada en el hotel Santo Mauro, en la capital española, Madrid, con la presencia de José Ángel Sánchez, Jorge Mendes y José Mourinho, el diálogo entre las tres partes se mantuvo claro, franco y completo.
Por supuesto, Mourinho pidió el fichaje de varios jugadores, y también comunicó a otros de forma directa y personal que no cuenta con ellos en su próximo proyecto, pero todas estas decisiones se tomaron en el marco de un acuerdo mutuo con la directiva del club, y no hubo ningún momento de tensión real entre el técnico y los responsables.
Durante aquellas reuniones se discutieron numerosos asuntos relacionados con el futuro del equipo, entre ellos la posibilidad de fichar a Denzel Dumfries, y se habló de Bernardo Silva y de la versatilidad de sus cualidades y la posibilidad de utilizarlo en más de una posición, además de estudiar la posibilidad de reforzar el eje de la defensa y el centro del campo, así como la necesidad de añadir más velocidad y potencia a la línea de ataque.
Mourinho no impuso condiciones a la directiva del Real Madrid, sino que le planteó las necesidades del equipo desde el primer día, y discutió con ella las posiciones que a su juicio necesitan refuerzo, así como los nombres que podrían aportar al equipo el plus requerido. Durante esas conversaciones surgió el nombre de Rodri, ya que finalmente todos coincidieron, sobre todo tras el nivel que ofreció el jugador durante el Mundial, en que podría representar una incorporación importante y valiosa para la plantilla del Real Madrid.
Y, en efecto, el Real Madrid presentó una oferta para fichar al centrocampista, pero Rodri optó por otra oferta, la del Barcelona en este caso. El club blanco no logró alcanzar un acuerdo con el jugador y, lo más importante, ni siquiera llegó a entrar en negociaciones con el Manchester City por la operación.

La junta directiva del Real Madrid era plenamente conocedora de esta situación y la aprobó, y Mourinho también la aceptó sin objeción, lo que confirma que el técnico portugués no estuvo detrás de la crisis inicial que algunos intentan avivar, y no provocó ninguna tensión dentro del club por el fracaso del fichaje de Rodri.
Mourinho es plenamente consciente de que quedan tres semanas para el final del mercado de fichajes de verano, y de que todos los responsables en Valdebebas trabajan al máximo de su capacidad para construir un equipo fuerte y capaz de competir en todos los frentes. El trabajo dentro del Real Madrid se desarrolla a través de canales de comunicación abiertos entre todas las partes, con una coordinación constante entre el técnico y la directiva sobre las necesidades del equipo y su futuro.
Por supuesto, Mourinho habría deseado ver a Rodri con la camiseta del Real Madrid, y no hay duda de que el jugador habría sido una incorporación importante para el equipo, pero el fracaso de la operación no se convirtió en un gran problema dentro del club, y no merecía toda la indignación ni el revuelo que se generó en torno a él.
La prueba de ello es que el propio Mourinho, desde la reunión del hotel Santo Mauro, propuso la necesidad de fichar a Bernardo Silva, subrayando su capacidad para ocupar la posición de organizador del juego, además de los otros roles que puede desempeñar en el centro del campo y en el ataque.
Y transcurridos dos meses de aquella reunión, Bernardo Silva ya puede desempeñar ese rol y demostrar el acierto de la visión de Mourinho, algo que le da al técnico portugués una opción adicional e importante en la construcción de su plan táctico para la nueva temporada.
¿Se cerró la puerta a Rodri?
La pregunta ahora es: ¿significa el fracaso de la operación que la puerta se cerró definitivamente a Rodri? La respuesta es no.
La puerta no se cerrará por completo hasta la fecha límite del cierre del mercado de fichajes de verano, pero eso, al mismo tiempo, no significa que el Real Madrid vaya a hacer todo lo que esté en su mano para fichar a un nuevo centrocampista durante el periodo restante.
La razón principal de ello es que Mourinho y la directiva del Real Madrid no creen que el mercado de fichajes ofrezca en estos momentos un jugador que posea las mismas cualidades que ambos buscan.
Por eso, el club continúa el proceso de búsqueda y estudio, pero con calma y confianza, sin precipitarse en tomar una decisión que podría no ser la adecuada para el nuevo proyecto deportivo.
El Real Madrid dispone actualmente de un conjunto de opciones capaces de dar al equipo el equilibrio requerido en el centro del campo, encabezadas por Bernardo Silva, Arda Güler y Aurélien Tchouaméni, además de esperar a que se aclare más el panorama en lo relativo a Eduardo Camavinga.
El cuerpo técnico y la directiva consideran que este grupo puede formar un centro del campo fuerte y variado, especialmente con la capacidad de algunos jugadores para ocupar más de una posición y cambiar sus roles según la naturaleza de los partidos.
Mourinho impone sus normas en el Real Madrid
El asunto no tiene que ver únicamente con los nuevos fichajes, pues Mourinho ya ha empezado a afianzar su propio estilo dentro del Real Madrid y a imponer las normas que rigen la vida diaria en el campo de entrenamiento, algo que revelaron informes periodísticos durante los últimos días.
El orden, la disciplina y el control total son los rasgos más destacados del estilo de Mourinho dentro del equipo, y siente una gran felicidad por lo que considera un regreso a casa, tras largos años de alejamiento del club.
El técnico portugués trata a sus jugadores con enorme claridad, ya que no deja margen para la ambigüedad sobre sus roles o su futuro dentro del equipo.
Los jugadores valoran esta claridad, incluso aquellos que saben que Mourinho no contará con ellos tras el cierre del mercado de fichajes, algo que podría dar lugar a algunos cambios en la plantilla actual del equipo durante las próximas semanas.
No obstante, estas decisiones se toman mediante el diálogo directo, y sin provocar crisis ni indignación dentro del vestuario.
Mourinho sabe que la próxima etapa será más difícil, y que la verdadera prueba comenzará con el inicio de las competiciones oficiales y el aumento de la presión, pero el técnico portugués y la directiva del Real Madrid parecen estar totalmente de acuerdo sobre la manera en que quieren construir el equipo.
Y en un momento en el que el caso Rodri ha generado mucha polémica fuera de los muros del club, la imagen dentro del Real Madrid parece más tranquila.
Mourinho conoce las necesidades de su equipo, la directiva conoce sus peticiones, y la búsqueda de los fichajes adecuados continúa, pero sin arrebatos ni decisiones improvisadas.
Por ello, el fracaso del fichaje de Rodri no representa en estos momentos una crisis dentro del Real Madrid, sino simplemente un asunto no resuelto, mientras el club continúa trabajando en la construcción de un equipo capaz de competir, con plena confianza de Mourinho en las opciones que tiene a su disposición.