Noruega ganó su primer partido del Mundial desde 1998. Con dos goles de Erling Braut Haaland, uno de Leo Østigård y un autogol, el equipo de Ståle Solbakken venció 1-4 a Irak. Así, los Løvene imitan a Francia, que también venció a Senegal.
En la primera parte, el calor de Foxborough afectó a Noruega, que apenas creó peligro, incluido un intento de Alexander Sørloth.
Tras la pausa de hidratación, un rápido contragolpe escandinavo acabó con asistencia de David Møller Wolfe y remate de Haaland en el segundo palo: 0-1.
Poco después, Irak igualó el marcador: centro desde la izquierda de Amir Al-Ammari y cabezazo certero de Aymen Hussein ante la pasiva defensa noruega.
Un golpe de suerte para Irak, pero todo cambió justo antes del descanso. El portero Jalal Hassan tardó en despejar y el balón golpeó en la rodilla de Haaland: 1-2.
Irak creó peligro, pero se marchó al descanso por detrás. La segunda parte fue aburrida y sin ocasiones claras. Noruega no supo reflejar su superioridad.
A Irak le faltó profundidad y los centrales noruegos, a veces inseguros, no pasaron apuros. A 15 minutos del final llegó la sentencia: centro perfecto de Ødegaard y cabezazo certero de Østigård, 1-3.
En el 80’, un autogol de Hussein tras un duelo con Thorstvedt sentenció el 1-4. Gran arranque de Noruega en el Mundial.