¡El internacional atraviesa un momento difícil!
Fue una noche que no se parecía a ninguna otra en la temporada del Al Nassr, no solo porque el resultado terminó en una goleada por cuatro a cero, sino porque casi todo dentro del equipo saudí pareció quedar al descubierto ante los ojos del Al Ain.
Las líneas separadas, los espacios abiertos, la defensa cometiendo errores y el ataque incapaz de generar una reacción real, mientras los locales se movían como si supieran de antemano dónde aparecería la siguiente grieta.
Y en el estadio Hazza bin Zayed, el Al Ain no necesitó demasiados intentos para convertir los errores del Al Nassr en goles, y la magia marroquí estuvo muy presente a través de Hussein y Soufiane Rahimi, quienes desempeñaron el papel protagonista en una noche en la que el regreso de Cristiano Ronaldo a la Liga de Campeones de Élite de Asia se transformó en una caída estrepitosa.
Pero la goleada del Al Ain no fue simplemente un resultado abultado que pueda superarse teniendo en cuenta el calendario de partidos o la presión de la temporada, sino que llevó en sus detalles preguntas más serias sobre la forma del Al Nassr, la identidad del equipo y su capacidad para competir cuando aumenta la calidad del rival. El problema ya no reside en un solo partido, y las excusas ya no bastan para ocultar los desastres.
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El Ain aprovecha los errores: el Al Nassr le abrió las puertas
Quizá el error empezó antes del pitido inicial, cuando Ange Postecoglou optó por salir con una alineación basada en un dibujo 3-4-3, la disposición que dejó al descubierto de forma clara la impotencia del Al Nassr, especialmente en las bandas.
El equipo careció de profundidad defensiva en ambos costados y dejó espacios que el Al Ain sabía muy bien cómo aprovechar, de modo que las bandas se convirtieron en puertas abiertas para los ataques del conjunto local.
El problema no se limitó al dibujo táctico, ya que se apreció una gran distancia entre las líneas del Al Nassr, e incluso cuando el equipo intentó presionar no hubo una presión real que incomodara al Al Ain.
El Al Nassr fue tímido en la presión y dejó que los jugadores del Al Ain sacaran el balón y lo hicieran circular con comodidad, como si el equipo emiratí disputara el partido sin ninguna molestia por parte de su rival.
Luego llegaron los desastres individuales para completar lo que habían comenzado los errores tácticos. El primer gol fue un ejemplo claro, después de que Saad Al Nasser cometiera un error fatal con un pase equivocado que aprovechó Hussein Rahimi para mandar el balón a las redes del Al Nassr, mientras que el segundo gol llegó de una manera que casi fue otra copia del mismo problema, cuando un pase desde el costado derecho llegó al fondo de la defensa del Al Nassr, y Hussein Rahimi lo aprovechó de nuevo para alojarlo en la portería.
Y la profundidad no estuvo mejor que las bandas, pues estaba abierta de forma preocupante, algo que se vio en el tercer gol cuando Soufiane Rahimi recibió un pase perfecto dentro del espacio que dejó la defensa del Al Nassr, para poner el balón en la red e incrementar el derrumbe del equipo.
En cuanto al cuarto gol, llegó para resumir toda la escena, después de que el Al Nassr adelantara todas sus líneas en busca de la remontada, por lo que el Al Ain salió en un rápido contragolpe que aprovechó Soufiane Rahimi, antes de regalar a su compañero griego un pase decisivo con el que anotó el cuarto gol.
Las excusas: Postecoglou repite el mismo disco de siempre
Desde el enfrentamiento ante el Al-Ittihad que el Al-Nassr perdió por dos goles a uno, Postecoglou comenzó a hablar de forma reiterada sobre la carga de partidos, la falta de fichajes y las circunstancias que no ayudan al equipo a rendir como se espera, y el mismo discurso se repitió tras el empate frente al Al-Khaleej, antes de que el técnico volviera una vez más, después del desastre ante el Al-Ain, a hablar de la dificultad del calendario de partidos.
Y, sin duda, no se puede ignorar el impacto de la carga de partidos sobre cualquier equipo, como tampoco que el Al-Nassr no encaró la temporada con el número de fichajes de peso que necesitaba en algunas posiciones. Sin embargo, el problema es que estas justificaciones empiezan a perder su capacidad de explicar lo que ocurre dentro del campo, pues cuando se repiten los mismos errores, la identidad retrocede y los rasgos del estilo desaparecen de un partido a otro, se hace difícil cargarlo todo sobre el calendario o la falta de efectivos.
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El Al-Nassr, ante el Al-Ain, no fue solo un equipo agotado, sino un equipo que sufría a nivel de sistema: la defensa dejó espacios enormes, la presión no fue organizada, las líneas estaban lejos unas de otras y el ataque no logró amenazar la portería de Khalid Eisa lo suficiente.
Por tanto, hablar únicamente del agotamiento no explica una goleada que llegó como resultado de una larga serie de errores tácticos e individuales.
Y lo más peligroso es que seguir hablando de excusas puede pasar de ser un intento de explicar los resultados a convertirse en un problema en sí mismo, porque el Al-Nassr no solo necesita recuperar a sus jugadores o cerrar nuevos fichajes, sino que necesita recuperar su identidad dentro del campo. El técnico está obligado a encontrar soluciones con lo que tiene ahora, sobre todo porque la competencia no esperará hasta que el equipo esté en sus mejores condiciones.
La fragilidad del Al-Nassr y Cristiano Ronaldo: ¿qué pasaría si llegara el rival más fuerte?
La goleada por cuatro tantos ante Al Ain también dejó al descubierto otro problema, quizás más delicado, que es la situación del propio Cristiano Ronaldo. La estrella portuguesa aún posee la calidad y la capacidad de marcar y de marcar la diferencia, pero tratarlo como si fuera capaz de ofrecer la misma dosis de presión y de movimiento durante los 90 minutos se ha convertido en algo que necesita revisión.
Ronaldo ya no es capaz de ejecutar la presión de la misma manera que lo hacía en sus años anteriores, y esto facilitó la salida del balón de Al Ain en numerosas situaciones.
E incluso en algunas carreras de velocidad, quedó claro que la estrella portuguesa ya no es capaz de controlar su ritmo de la forma a la que la afición estaba acostumbrada, algo natural con el avance de su edad, pero que se convierte en un problema cuando el sistema que lo rodea no dispone de las soluciones que lo compensen.
Por lo tanto, el Al Nassr no solo sufre de errores defensivos, sino de una mayor fragilidad en todo el sistema, porque el equipo, cuando pierde el balón, no presiona lo suficiente; cuando defiende, deja espacios; y cuando ataca, no tiene la continuidad requerida. En contrapartida, Ronaldo se encuentra lejos de la versión que por sí sola podía salvar al equipo de cualquier apuro.
Por ello, la noche de Al Ain puede ser más que una simple derrota por cuatro goles, ya que puede ser una verdadera señal de alarma para el Al Nassr antes de entrar en enfrentamientos ante clubes más grandes y con mayor capacidad para aprovechar los espacios.
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Al Ain fue exponiendo los defectos uno tras otro, y Hussein y Soufiane Rahimi castigaron casi todos los errores, y si Postecoglou no encuentra soluciones reales en lugar de excusas, esta goleada por cuatro tantos podría ser solo el comienzo de problemas mayores.