Una victoria que los Tres Leones nunca olvidarán
Inglaterra logró una de sus mayores victorias en la historia del Mundial al imponerse de forma dramática a México (3-2) en el legendario Estadio Azteca. Este resultado la llevó a cuartos de final, donde el sábado en Miami se medirá a Noruega. La cadena «BBC Sport» lo calificó como el mejor partido de los Tres Leones desde su título mundial de 1966.
La BBC citó al excapitán inglés Alan Shearer, quien afirmó: «Estos jugadores han representado a su país con una actuación magnífica. Superaron todos los obstáculos (energía, altitud) y se merecieron la victoria. Ha sido una actuación impresionante de principio a fin».
Una noche histórica.
Inglaterra rompió una de las fortalezas más inexpugnables del fútbol mundial: la selección mexicana solo había perdido dos de los 89 partidos oficiales disputados en el Estadio Azteca antes de este encuentro, en circunstancias excepcionales que incluían la altitud del estadio, superior a 7.000 pies, el retraso de una hora por tormentas eléctricas y la expulsión del defensa Jarell Quansah al inicio del segundo tiempo.
Al final, los ingleses cayeron de rodillas, entre la alegría y el agotamiento, mientras el técnico alemán Thomas Tuchel abrazaba al héroe del partido, Jude Bellingham, autor de los dos goles.
Bellingham zanja la polémica
Bellingham silenció las dudas con un doblete y salvó un gol en la línea, evitando el 2-2 justo antes del descanso.
Julián Quiñones recortó distancias para México y, tras la expulsión de Kwanasa, el capitán Harry Kane sentenció de penalti.
Tuchel demuestra su valía
Tras la expulsión, Tuchel reaccionó con acierto: ingresaron John Stones por Bukayo Saka, luego Dan Burn y Jed Spence para conformar una defensa de cinco que contuvo la presión mexicana en los últimos minutos, incluidos los 11 de descuento.
«Cuando Inglaterra sufrió presión, el técnico respondió con los cambios correctos», dijo Shearer. «Los suplentes cumplieron a la perfección. ¡Noche inolvidable!».
Un ambiente legendario
El Azteca vibró: los fans llegaron cinco horas antes y el estruendo inicial fue ensordecedor; algunos mexicanos lloraron al cantar su himno.
Truenos, relámpagos y nubes oscuras retrasaron el inicio, aumentando la tensión de una noche que se alargó hasta el amanecer para los espectadores británicos.
El sueño de la segunda estrella
Con esta victoria, Tuchel avanza en la misión que heredó de Gareth Southgate: «añadir una segunda estrella a la camiseta». Inglaterra podría ganar el Mundial por segunda vez en su historia, en la actuación más destacada del técnico alemán y una de las más brillantes de la selección en años.