Reflexión tras una batalla europea
El Madrid puso en marcha su última búsqueda de la gloria europea con una trabajada victoria por 2-1 sobre el Inter en el Santiago Bernabéu, pero los titulares tras el partido estuvieron marcados por la sincera confesión de Bellingham. El centrocampista fue influyente durante todo el encuentro, pero su incapacidad para encontrar el gol le pesó mucho al hablar con los medios después del pitido final. Mientras muchos jugadores se centrarían en el resultado colectivo, la exestrella del Borussia Dortmund tenía la atención puesta en las ocasiones que dejó escapar sobre el césped.
«Hubo momentos en los que tuvimos que sufrir contra un equipo muy bueno», dijo Bellingham. «Son campeones de Italia por algo, y hubo momentos en los que les hicimos sufrir, especialmente al contraataque, cuando movimos bien el balón. Algo parecido pasó contra el Betis el fin de semana pasado, cuando no supimos aprovechar nuestras ocasiones».
«Hoy podríamos haber cerrado el partido con un marcador más amplio. Tuvimos ocasiones, yo incluido, pero en la Champions League habrá momentos de sufrimiento. Solo encajamos un gol, y los defensas lo hicieron muy bien, pero los grandes equipos encuentran espacios».
Frustración por las ocasiones claras falladas
El centrocampista inglés se mostró especialmente crítico con dos momentos concretos en los que sintió que debería haber sentenciado el partido. Frente al portero del Inter Josep Martinez, Bellingham se encontró en posiciones inmejorables para marcar, pero no pudo dar el toque final, algo que, en su opinión, metió una presión innecesaria a sus compañeros en los compases finales del encuentro. El jugador de 23 años señaló que había fallado dos ocasiones clarísimas y, aunque elogió al guardameta rival, se negó a utilizarlo como excusa por su falta de acierto de cara a puerta.
"Pensé que iba a marcar. En la primera ocasión, el portero apareció de la nada. El balón me cayó y pensé: 'Esto es gol'. Pero sacó un brazo de no sé dónde y, en la segunda, vi el balón un poco tarde, había gente por medio, intenté bajarlo y le pegué bastante bien. Pero otra vez, de la nada, otra gran parada. Es frustrante porque nos habría facilitado las cosas si yo hubiera marcado, pero es parte del juego. Otro día, esas entrarán", recordó Bellingham.
Autoexigencia implacable
Bellingham profundizó aún más en los aspectos técnicos de sus ocasiones falladas, especialmente en una oportunidad creada por Brahim Diaz. Admitió que pensó demasiado la situación, lo que provocó un fallo en la ejecución que permitió a Martinez rehacerse. Este nivel de autocrítica se ha convertido en una seña de identidad de la etapa de Bellingham en la capital española, ya que se exige constantemente el máximo nivel al margen de la competición o del marcador.
"Brahim la picó por encima y yo estaba esperando ver el balón, al final me llegó y parecía que iba un poco alto, así que pensé si rematarla de cabeza, pero al final me comí demasiado la cabeza y aun así seguí teniendo una buena ocasión, pero el portero volvió bien para hacer la parada. Hoy tuve dos clarísimas. El portero lo hizo bien, pero simplemente tengo que meter el balón en la red", señaló Bellingham.
La influencia de Mourinho y mirar al futuro
Más allá de su actuación individual, Bellingham expresó su entusiasmo por trabajar bajo el nuevo régimen tras el regreso de Jose Mourinho al club. The Special One ya ha tenido claramente un impacto inmediato en la mentalidad de la plantilla, al implantar un sistema de presión alta que dio lugar a ambos goles contra el Inter. Para Bellingham, el periodo de transición bajo un nuevo planteamiento táctico no es una carga, sino una fuente de motivación mientras el equipo busca compenetrarse en los próximos meses.
«Brillante. Él y su cuerpo técnico han sido increíbles a la hora de marcar estándares dentro y fuera del campo. En cuanto a los valores que quiere que tenga su equipo. Entendemos lo que quiere, y todo el mundo está en ello... Sabemos bien cómo quiere que juegue su equipo. Hoy hemos visto esos valores que inculca. En los dos goles, esa presión alta. Hay muchas cosas positivas, pero también aspectos por mejorar. Y eso es normal porque hay un entrenador nuevo y un equipo nuevo. Estoy disfrutando tanto de lo bueno como de las cosas por mejorar», concluyó.