En un fragmento del pódcast 'Destellos de sabiduría', Rafa Guerrero, psicólogo y experto en crianza, explica por qué los consejos que recomiendan sobre “no coger demasiado al bebé en brazos” son erróneos desde el punto de vista científico.
Según señala, las necesidades emocionales de los niños deben prevalecer frente al confort o las expectativas de los adultos.
“Es imposible que un bebé manipule”
“Lo que impera son mis deseos, mis expectativas, mi comodidad, el dormir bien”, explica el especialista en el clip. “Lo importante es la expectativa y el deseo del adulto y, en el otro extremo, tenemos la necesidad del menor”.
Guerrero rechaza expresiones comunes como “no cojas tanto a tu hijo, que se va a acostumbrar” o “te está manipulando”. En su opinión, estos mensajes son “una aberración desde el punto de vista del desarrollo cerebral”.
“La capacidad de manipular, de mentir o de ponerse en la cabeza del otro aparece, con suerte, a partir de los cuatro años. ¿Cómo un bebé de un mes o un niño de dos años va a manipularte? Cerebralmente es imposible”, subraya.
El dilema de los padres: descanso frente a necesidades afectivas
Durante el pódcast, el psicólogo reconoce que la maternidad y la paternidad implican un gran desafío: “Cuando somos padres y madres, es difícil conciliar el sueño y el descanso, ya que nuestros niños necesitan mucha atención”.
Sin embargo, advierte que anteponer la comodidad del adulto al bienestar emocional del bebé puede tener consecuencias negativas.
“No atender a un bebé cuando lo necesita puede causar problemas en su desarrollo cerebral y generar traumas de por vida”, afirma.
Método Ferber y método Estivill: dos enfoques distintos
El especialista menciona que “venimos del método Ferber, del método Estivill”, sistemas muy populares en las últimas décadas para enseñar a dormir a los niños. Ambos promueven que el bebé aprenda a dormirse solo, reduciendo progresivamente la intervención de los padres.
Método Ferber
Método Estivill
Sentimiento de abandono
Mientras el niño aprende a dormir solo, algunos padres recurren al método Estivill o al Ferber, que consiste en dejarlo llorar durante intervalos cada vez más largos hasta que concilie el sueño sin ayuda.
En este proceso, el pequeño llora y se siente solo, esperando que sus padres acudan a consolarlo.
Con el tiempo, puede dejar de llorar, lo que muchos adultos interpretan como una señal de que el niño se ha adaptado y es feliz durmiendo solo.
Sin embargo, diversos expertos advierten de que, en realidad, el niño puede haber dejado de llorar porque ha aprendido que sus padres no acudirán cuando los necesite, lo que puede generarle sentimientos de abandono y afectar su confianza y seguridad emocional.
“Las familias son víctimas, no culpables”
El especialista subraya que muchas familias que aplicaron estos métodos “no deben sentirse culpables”.
“Las familias que pusieron en marcha el método Estivill son víctimas”, afirma, reconociendo que actuaron siguiendo los consejos que se consideraban correctos en ese momento.
El mensaje final es claro: la atención, el contacto físico y la empatía son esenciales para un desarrollo cerebral y emocional saludable durante los primeros años de vida.