En la colmena, el público importa. Una nueva investigación sugiere que la célebre “danza del meneo” de las abejas melíferas no es un mensaje mecánico ni completamente automático, sino una comunicación flexible que cambia según quién esté mirando.
De acuerdo al nuevo estudio, liderado por investigadores de la Universidad de California en San Diego, en Estados Unidos, y publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), cuando hay menos seguidores prestando atención, o cuando el “auditorio” está compuesto por abejas demasiado jóvenes para seguir la danza, las "bailarinas" transmiten con menor precisión la dirección y la distancia hacia la comida, que es el objetivo final de la danza.
El video muestra cómo el baile de las abejas no es simplemente una transmisión unidireccional de información. En cambio, el sistema de comunicación está determinado por el entorno social dentro de la colmena: cada "bailarina" está influenciada por su público. Créditos: notebooklm/James C. Nieh/Lin et al. (2026) PNAS/YouTube.
Un "meneo" que se adapta a su público
El hallazgo redefine en cierta forma una de las estructuras más estudiadas de comunicación animal: la danza con la que una abeja comunica a sus compañeras la ubicación de una fuente de alimento. Según una nota de prensa, el enfoque es especialmente interesante porque derriba una idea clásica: que la danza del "meneo" de las abejas funciona como una transmisión unidireccional, del emisor al receptor, sin una retroalimentación que modifica su desarrollo de acuerdo a las circunstancias o las respuestas.
Esa danza, explican los investigadores, codifica información espacial de manera precisa: el ángulo del movimiento señala la dirección respecto del Sol y la duración del recorrido indica la distancia hasta llegar al alimento. Pero el nuevo trabajo muestra que esa precisión no es fija: el contenido informativo de la danza varía en función de la presencia de seguidores reales y de la disponibilidad de abejas con la la edad adecuada dentro de la colmena.
Las "bailarinas" buscan atención y modifican su mensaje
Para llegar a esa conclusión, el equipo científico observó colmenas experimentales y manipuló el “escenario" o espacio donde las abejas realizan la coreografía. En un primer ensayo variaron el número de abejas presentes en la zona de danza, mientras que en otro experimento mantuvieron constante la cantidad total de individuos, pero reemplazaron parte del público por abejas jóvenes, que no suelen seguir la danza. En ambos contextos, cuando el grupo de observadores era menor, las bailarinas perdían precisión.
Referencia
The audience shapes the information content of the honey bee waggle dance. Tao Lin et al. PNAS (2026). DOI:https://doi.org/10.1073/pnas.2518687123
El mecanismo parece estar ligado a la propia búsqueda de audiencia. Cuando escasean los seguidores, las abejas danzantes dedican más tiempo a moverse por la colmena en busca de atención, recorren mayores distancias y vuelven más variable su ejecución.
Aunque la duración media de cada tramo de la danza y la distancia por pieza no cambian de forma sustancial, sí aumenta la variabilidad, con el resultado de un mensaje más complejo o confuso. Los investigadores sugieren que las abejas perciben la composición del público mediante contactos táctiles y olores asociados a la edad.