El horario de verano comenzó en España en la madrugada del sábado al domingo, cuando a las 2 horas los relojes se adelantaron a las 3, un cambio cuestionado desde hace años pero que la Comisión Europea acaba de renovar automáticamente hasta 2031.
El Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE) publicó el 18 de marzo una comunicación que fijaba las fechas del horario de verano para los próximos cinco años, siempre con el último domingo de marzo como referencia.
Países que ya no realizan el cambio
Fuera de la Unión Europea son muchos los países que han dejado de hacer el cambio, tratando de paliar los efectos negativos que conlleva. Algunos casos son los de Turquía y Georgia, países del continente europeo, pero que no forman parte de la UE.
En Sudamérica, por ejemplo, tan solo Chile y la Guayana Francesa -región de Francia- mantienen el cambio horario. En cambio, algunos de los países que, siguiendo el paso de otros países alrededor del mundo, han abandonado recientemente esta práctica en el mismo continente son Paraguay (2024), Brasil (2019), Uruguay (2015) y Argentina (2009).
Sin consenso en la UE
El Parlamento Europeo votó en 2019 a favor de acabar con el cambio estacional. Pero "no hay consenso en el Consejo de la UE para eliminar el cambio horario, pese a que la ciudadanía lo reclama y el consenso científico es claro: el coste es elevado para la salud, el descanso y el bienestar general", admite Güell.
El Gobierno español es partidario de acabar con el cambio de hora estacional. El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, dijo en octubre, cuando se pasó al horario de invierno, que no le veía sentido y que la ciencia sostiene "que ya no supone un ahorro energético y que trastoca los ritmos biológicos".
El cambio de hora puede alterar la salud y la productividad laboral por fatiga y falta de concentración. Los expertos recomiendan ajustar los horarios de sueño y comidas unos días antes, sobre todo en grupos como niños y ancianos.
Debate constante
De momento, sigue el debate sobre la oportunidad de esta práctica. Por ejemplo, los físicos José María Martín Olalla, de la Universidad de Sevilla, y Jorge Mira Pérez, de la Universidad de Santiago de Compostela, han apoyado continuar con el cambio de hora, que durará hasta el 25 de octubre. Lo mismo ha hecho Martín Perea, director del Máster en Energías Renovables de la Universidad Europea.
Por el contrario, desde la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) abogan por dejar fijo el horario de invierno. El año pasado, el Gobierno español intentó reactivar el debate sobre la supresión del cambio horario llevando a una reunión de ministros de Transporte, Telecomunicaciones y Energía (TTE) de la UE la propuesta de que el cambio de hora estacional se acabara este año, esgrimiendo que apenas ayuda a ahorrar energía y que incluso tiene "un impacto negativo" en la salud y en la vida de los ciudadanos.