Enrique Bunbury publica este viernes su nuevo disco, 'Del siglo anterior' en el que ha querido ahondar en un camino que ya recorrió en su disco anterior tal y como explica en una entrevista en la que reivindica la necesidad de publicar discos en el siglo XXI.
¿Le estamos mareando mucho?
Bueno, la culpa es mía por sacar discos.
Hoy en día es verdad que sacar un disco casi es una profesión de riesgo, pero ahora hablaremos de todo eso.
No, lo que es una profesión de riesgo es el tener que explicar los discos, comunicarte. Que hay veces que no es fácil darle una narrativa a algo que ha salido y ha surgido de forma espontánea e intuitiva. Cuando tienes que hacer esta ronda promocional, de alguna forma tienes que ponerle un envoltorio de explicación a algo que no la tiene en realidad.
Ya siento no ser original para empezar pero quería preguntarle por ese giro hacia el folclore latinoamericano. Casi sorprende que un artista de tantas inquietudes insista por el mismo camino en otro disco.
Totalmente. Digamos que enfrentarme a este disco era querer no abandonar un territorio que había empezado a explorar con el disco anterior, profundizar un poco más, continuar en este ciclo antes de abandonarlo y pasar a otra. Me parecía que era insuficiente hacer solo un disco. Habíamos tenido una experiencia fantástica en el estudio, en el Desierto de los Leones, en México, con un equipo humano maravilloso de músicos y técnicos, y quise hacer otro disco con ellos, quise escribir nuevas canciones y cerrar este ciclo de esta manera, dedicándole un poquito más de tiempo.
¿De dónde le viene esa inquietud por el folclore latinoamericano?
Siempre, bueno, no siempre, pero desde muy pronto en mi carrera solista ha habido pinceladas de música influida por el folclore latinoamericano e hispano. En ‘Pequeño’, mi segundo disco solista, en la época con El huracán ambulante, ya había algo; y luego hice también un disco hace unos casi 15 años que se llamaba ‘Licenciado Cantinas’. Era un disco de versiones de canciones de folclore latinoamericano, siempre me ha gustado y ha ido apareciendo esporádicamente en mis discos, pero musicalmente creo que en estos dos discos es cuando he profundizado de manera más seria, con composiciones propias, pero mirando a géneros, ritmos, armonías, melodías que provienen de esas músicas que me han apasionado.
¿De dónde le proviene esa querencia por el folclore?
Pues yo creo que hay dos circunstancias que me hicieron enamorarme del folclore latinoamericano. Por un lado, con Héroes del Silencio hicimos una gira con Aterciopelados en la que yo hice muy buena amistad con Andrea y con Héctor, y con ellos en los camerinos interpretábamos canciones del folclore. Le pedía a Andrea en los camerinos cada día si no conocía otra canción que tuviera esta temática o esta otra. Ellos me enseñaron muchas canciones y luego, posteriormente, yo en mis giras por Latinoamérica llegó un momento en el que prefería ir a locales de música folclórica después de un concierto antes que a un antro de rock.
¿Por qué?
Porque en los antros de rock, allí solían estar los fans que habían ido al concierto y entonces, bueno, la situación era más incómoda y en estos lugarcitos donde iban a bailar los viejitos, yo que sé, en Colombia, en Ecuador, en Lima, en distintos lugares, me encontraba de repente muy a gusto y aprendí mucho allí.
Escuchando el disco a mí me da por pensar que es una celebración de la vida. Yo no sé si estoy teniendo una visión adecuada, ¿responde a un momento vital o a un momento de rebeldía incluso tal y como está el mundo?
Me encanta que hagas esa interpretación porque sí, yo creo que hay un entusiasmo vital y creativo en el álbum y cierta positividad ante incluso el tema del paso del tiempo. Creo que en general el disco, que tiene por supuesto esos momentos más bajos y tiene momentos de melancolía, tiene esa cara más positiva. Es posible que tenga que ver con mi momento vital o es posible también que sea una reacción a estar escuchando todo el rato que las cosas van mal y que estamos al borde del apocalipsis y que el mundo se va a acabar por esto, por lo otro. Ante esto, claro, yo digo, bueno, o no, a lo mejor no, a lo mejor podemos hacer cosas para que no pase, a lo mejor podemos apuntar todos cada uno en una dirección. No podemos abandonarnos a la tristeza y los sentimientos de una era, creo que empieza otra y que podemos abrazarla y que podemos aprender, podemos mejorar nuestras vidas.
¿Sigue rehuyendo a leer prensa para evitar ese pesimismo como ha dicho alguna vez?
Mentiría si dijera que no leo nada de prensa. Me gusta leer la sección cultural de los periódicos y evito la información política. He oído muchas veces esta frase que me aterra de que todo es política. Todo en la vida, todo lo que piensas, lo que eres, tiene una lectura política dicen. Y yo me resisto a ello, o me resisto a que te hagan una lectura política, o que de la ropa que llevas hagan una lectura política, o que de dónde haces el concierto hagan una lectura política, o de qué libros, o qué películas, o qué discos escuchas, o de con quién te relacionas, ¿no? Al final son las cosas que no importan. Quiero decir, evidentemente puedes hacerlo, puedes decir como llevas este tipo de zapatos, eres así, puedes hacerlo. Pero yo prefiero no juzgar a las personas y prefiero que no se me juzgue bajo esos parámetros. Prefiero la libertad vital, la libertad creativa, y la deseo para los demás también. No es algo que pida únicamente para mí. En la vida cotidiana, yo me siento a comer con las personas y no les pido ningún tipo de carné, no tengo ni idea. Tengo una banda muy amplia de personas y de equipo técnico y no tengo ni idea de qué es lo que vota absolutamente nadie.
De eso sabe mucho porque desde la época de Héroes del silencio no han dejado de prejuzgarla.
Lo que hagan los demás es su problema. Lo que quiero decir es que son observaciones que son inútiles, porque el que yo piense que tú piensas es mucho pensar. Quiero decir que al final tú sabrás lo que piensas, no soy yo quien para decirte a ti lo que tú piensas. Me estoy expresando fatal, pero hablo del prejuzgar a las personas más que el juzgarlas, considerar que las personas nos tenemos que comportar y tenemos que pensar de una manera porque es lo que tú opines, porque al final a cada uno le puede parecer bien o mal una cosa. Cualquier tema que te imaginas hay distintas opciones y ni siquiera es A o B, entre medio hay muchas opciones, hay matices, estamos en un momento en que los matices parece que no son muy bienvenidos. Y a mí me encanta matizar sobre cualquier tema. Las cosas no son tremendamente sencillas.
‘Del siglo anterior’ es el título del disco, ¿es una declaración de intenciones, una mirada al pasado?
Lo que pasa es que ya llevamos 26 años en este siglo. Yo vengo de un siglo anterior, pero no quiere decir que no conozca ni comprenda este. Los he vivido no solo disfrutando del aire, sino trabajando y moviéndome por todo el mundo. Y considero que hay cosas fabulosas que nos trae el paso del tiempo, la evolución y el progreso. También considero que hay cosas interesantes que se están quedando un poco atrás y que a lo mejor convendría revisar y ahí cada uno puede tener su propia apreciación. Te podría preguntar a ti y a lo mejor tú echas de menos, yo que sé, los mapas de carreteras, o echas de menos cuando ibas al videoclub, o echas de menos cosas que se hacían antes que ahora se pueden hacer o no tienen mucho sentido. La canción esta de Quique González del último disco que habla de que somos la última generación de coleccionistas, me parece una apreciación curiosa porque habla de los que coleccionábamos revistas y objetos también, pero ahora, bueno, lo digital te trae un desprendimiento de las cosas que creo que es interesante. Pero también hay una relación que tenías con la cultura que era un tanto distinta al poseer y buscar y necesitar y pensar mucho antes de conseguir ahora el acceso a través del ‘streaming’, de las películas, de la música, incluso de los libros, a través de los libros digitales. Son pequeños avances y cosas que perdemos también a la vez.
Sigue publicando discos en una era en lo que parece que sea algo ya del pasado…
Entiendo lo que dices, pero no lo comparto para nada. Creo que el formato álbum sigue siendo el formato que define la era y el momento creativo y musical del artista, seas Taylor Swift o seas cualquier otro, no es una cosa del siglo pasado. El siglo XXI también está marcado por las eras y épocas que define un álbum. A todos los artistas nos gusta explicar nuestro momento creativo y personal en algo que sea más amplio que tres minutos y medio y necesitamos el álbum como elemento narrativo. Una canción puede ser fragmento, un tráiler de una película mayor que es el álbum y todos, desde Bad Bunny a Lady Gaga, todos quieren marcar ese momento con un formato grande.
‘Nuevas Mutaciones’ es el título de su nueva gira, que no va a ser la presentación de este trabajo.
Espero que quede más o menos claro que en realidad no es la gira del disco, es una gira en la que miro hacia atrás, sobre todo a los últimos diez años de mi carrera, pero también quiero ir a algún momento más atrás, con unas nuevas versiones de esas canciones, con una nueva banda que hemos formado para la ocasión, de diez músicos, con amplitud de sonoridades, eminentemente acústica y que va a mostrar una nueva cara o una cara distinta de todo este cancionero.