España mantuvo en 2025 su papel de potencia líder en Europa en producción de alimentos ecológicos, con cifras crecientes en este aspecto, pero el consumo interno sigue estando muy por debajo de la producción. Ello supone que gran parte de lo que se genera en el país se exporta a otras naciones.
Esta es una de las conclusiones que figuran en el informe ‘Datos de producción y consumo ecológico en España’, presentado por Ecovalia en el marco de Alimentaria 2026, y que revela que dos de cada tres hogares españoles compran ya alimentos ecológicos.
El estudio demuestra un aumento progresivo en la compra de este tipo de artículos, pues los alimentos ecológicos son un segmento que mueve 3.250 millones de euros, impulsado por factores económicos, culturales y demográficos.
Liderazgo del arco mediterráneo
El presidente de Ecovalia, Álvaro Barrera, y el secretario general de la entidad, Diego Granado, destacaron en la presentación del informe que España supera ya los tres millones de hectáreas de superficie agraria útil en ecológico, una cifra que la mantiene como líder dentro de Europa.
Frente a estos tres millones de hectáreas de España, el segundo país en extensión de cultivos ecológicos es Francia, con 2,7 millones y el tercero es Italia, con 2,5 millones.
Superficie ecológica útil en cada comunidad autónoma / Ecovalia
Ese liderazgo se apoya especialmente en el arco mediterráneo, donde varias comunidades destacan por el peso creciente de este modelo agrario. Andalucía y Murcia concentran más del 30% de su superficie agraria útil en ecológico, mientras que Cataluña y Baleares alcanzan el 23%. Navarra, Castilla-La Mancha y la Comunitat Valenciana se sitúan, por su parte, entre el 12% y el 13%.
Los frutos secos continúan siendo la principal producción, con un 30% del total, seguidos por el olivar (10%) y los cereales (5%). Al mismo tiempo, se mantiene estable el peso de otros cultivos como las hortalizas (13%), así como las fresas y los frutales (4%).
Se produce mucho, pero se consume menos
No obstante, el informe pone de manifiesto una importante contradicción, pues España produce mucho más alimento ecológico del que consume. Aunque el mercado interno sigue ganando terreno, el nivel de compra de alimentos ecológicos continúa por debajo del registrado en otros países europeos.
Este es el punto débil que los responsables de Ecovalia consideran que debe corregirse en los próximos años.
Proporción en España de alimentos no ecológicos y ecológicos / Ecovalia
Pese a todo, el avance del consumo de alimentos ecológicos sigue aumentando en nuestro país y ello se debe a varios factores. Según el informe, interviene una combinación de elementos sociales, económicos y culturales. Por ejemplo, existe una relación entre el consumo y el poder adquisitivo, también interviene una cultura de la gastronomía vinculada a la calidad, la apuesta por el producto local y un mayor nivel educativo, asociado a una conciencia ambiental más sólida.
Cantabria: el mayor consumo
Es el caso de Cantabria, que sobresale con un gasto de 115 euros por persona al año, muy por encima de la media española, situada en 66 euros. El estudio apunta, además, que el norte y el noreste del país se consolidan como las áreas con mayor consumo per cápita, favorecidas por una masa crítica de compradores que ha contribuido a normalizar este tipo de compra en el día a día.
En cuanto al perfil del consumidor, más del 70% del gasto en productos ecológicos lo realizan personas mayores de 50 años, sobre todo parejas con renta media-alta, con o sin hijos, así como hogares de jubilados. Se trata, por tanto, de un consumo que todavía aparece más asentado en franjas de población con mayor estabilidad económica y hábitos de compra consolidados.
También la composición de la cesta de la compra ofrece claves relevantes. Aunque los productos de origen vegetal representan el 67,7% del volumen total, más de la mitad del gasto, en concreto el 51,4%, se destina a productos de origen animal.
La salud sigue siendo el principal motor de compra, especialmente en hogares con niños pequeños o con personas que presentan problemas de salud. En segundo lugar, aparece el impacto ambiental y la sostenibilidad, una motivación que ha ganado peso en los últimos años. En el caso de los productos de origen animal, destaca además la preocupación por el bienestar animal como argumento de decisión.
La importancia del sello de la 'hoja verde'
Otro de los elementos que refuerzan la confianza del comprador es la llamada ‘eurohoja’ o Hoja Verde, el sello ecológico europeo, percibido como una garantía avalada por controles oficiales y certificación independiente. En la práctica, ese distintivo se ha convertido en una referencia para un consumidor que valora cada vez más la trazabilidad y la fiabilidad del producto que lleva a su mesa, informa Europa Press.
Ejemplo de distintivo de agricultura ecológica / Agencias
Pese a ese avance, desde Ecovalia insisten en que el crecimiento del consumo interno exige medidas adicionales. Diego Granado considera clave reforzar la comunicación sobre el sello ecológico europeo y avanzar en herramientas como la compra pública alimentaria o la aplicación de un IVA superreducido, fórmulas que, según la organización, ya han demostrado su eficacia en otros mercados.
Mientras tanto, los supermercados y las grandes superficies siguen concentrando buena parte de los canales de compra. La normalización del producto ecológico en estos espacios confirma que ya no se trata de un nicho minoritario, sino de un segmento con creciente presencia en la cesta cotidiana. El desafío ahora es que esa expansión deje de apoyarse solo en determinados perfiles y territorios y se traduzca en un consumo más amplio, regular y transversal en toda España.