El robo de vehículos ha evolucionado en los últimos años. Frente a la imagen tradicional del forzamiento de cerraduras o la rotura de cristales, actualmente hay muchas sustracciones se producen sin dejar señales visibles y mediante el uso de tecnología cada vez más sofisticada. Esta evolución ha hecho que muchos conductores no se percaten del robo hasta horas después, dificultando la recuperación del vehículo.
Estos son algunos de los robos más habituales:
Robo mediante inhibidores de señal
Una de las técnicas más utilizadas actualmente es el uso de inhibidores de señal, dispositivos que bloquean la señal del mando a distancia cuando el conductor intenta cerrar el vehículo. De este modo, el coche queda abierto sin que el propietario lo advierta, permitiendo a los ladrones acceder al interior minutos u horas después sin necesidad de forzar nada.
Este tipo de robos se produce con mayor frecuencia en zonas concurridas como parkings, centros comerciales o áreas turísticas, donde el conductor se aleja rápidamente del vehículo confiando en el cierre remoto.
Coches aparcados en el parking de un centro comercial / Freepik
Duplicado de llaves y robo electrónico
Otra técnica cada vez más habitual es el duplicado electrónico de llaves, que permite a los delincuentes copiar la señal del mando y utilizarla posteriormente para abrir y arrancar el vehículo. En algunos casos, este proceso se realiza en cuestión de segundos, sin contacto directo con el coche.
Este tipo de robo pone de manifiesto que cerrar el vehículo no siempre es suficiente y que los sistemas tradicionales de seguridad pueden verse superados por métodos electrónicos avanzados.
Acceso a través del puerto OBD
El puerto OBD, utilizado habitualmente en talleres para el diagnóstico del vehículo, se ha convertido también en una vía de acceso para los ladrones. Una vez han conseguido acceder al interior del coche, mediante dispositivos específicos pueden reprogramar llaves o desactivar sistemas de seguridad como el inmovilizador o los sistemas antirrobo de origen en pocos minutos.
Este método suele emplearse en robos planificados y dirigidos a modelos concretos, y requiere un conocimiento técnico elevado, lo que refleja el nivel de especialización de este tipo de delitos.