Los microplásticos podrían estar amenazando silenciosamente la salud del cerebro humano: una nueva investigación sugiere que estas sustancias, que ahora se encuentran ampliamente en los alimentos, el agua e incluso el polvo doméstico, podrían desencadenar inflamación y daño en el cerebro a través de múltiples vías biológicas. Su acumulación a largo plazo estaría relacionada con patologías neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson.
Investigadores de la Universidad Tecnológica de Sídney, en Australia, concluyen en un estudio publicado en la revista Molecular and Cellular Biochemistry que los microplásticos, esos fragmentos invisibles de plástico que se encuentran en el aire, los alimentos y el agua, podrían estar desempeñando un papel clave en los mecanismos biológicos que llevan a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.
Múltiples vías asocian a los microplásticos con el Alzheimer y el Parkinson
La investigación sintetiza pruebas experimentales y epidemiológicas que apuntan a rutas comunes de daño cerebral, vinculadas a la exposición crónica a estos contaminantes. El trabajo identifica varias vías posibles para esta asociación, como alteración de la barrera hematoencefálica, activación crónica de células inmunitarias del cerebro, estrés oxidativo, disfunción mitocondrial y problemas en la eliminación y plegamiento correcto de proteínas.
Según una nota de prensa, estas alteraciones son precisamente las que se reconocen en distintos grados en la progresión tanto del Alzheimer como del Parkinson. Los datos científicos muestran que los microplásticos pueden atravesar barreras biológicas, llegar al torrente sanguíneo y, en algunos modelos, alcanzar el sistema nervioso central.
Una vez ubicados en esa zona, su presencia física y las sustancias químicas que transportan, incluyendo aditivos plásticos y contaminantes adheridos, podrían desencadenar respuestas inflamatorias y favorecer la agregación de proteínas dañinas: placas de beta-amiloide y ovillos de tau en el Alzheimer, y agregados de α-sinucleína en el Parkinson.
Fuerte exposición a microplásticos aumenta el riesgo
El artículo revisa tanto estudios in vitro como ensayos en animales y observaciones en humanos que, en conjunto, trazan un mapa de riesgo contundente, aunque todavía no definitivo en cuanto a una demostración plena de causalidad.
Referencia
Do microplastics play a role in the pathogenesis of neurodegenerative diseases? Shared pathophysiological pathways for Alzheimer’s and Parkinson’s disease. Alexander Chi Wang Siu et al. Molecular and Cellular Biochemistry (2026). DOI:https://doi.org/10.1007/s11010-025-05428-3
En términos de exposición, los investigadores recuerdan estimaciones preocupantes sobre la magnitud del contacto humano con microplásticos. Los cálculos indican que un adulto podría ingerir cantidades considerables al año, y que fibras microscópicas procedentes de ropa sintética, polvo doméstico o envases alimentarios son vías constantes de ingreso al organismo.
Además, aunque la mayoría de las partículas se eliminan, una fracción se mantiene y puede acumularse en los órganos. Ahora, los científicos requieren nuevos estudios a largo plazo que confirmen esta posible asociación directa entre la exposición a microplásticos y las patologías neurodegenerativas.